Teatro por teléfono, una nueva opción que comenzó antes del coronavirus

Victoria Hladilo, en Vengan de a uno
Victoria Hladilo, en Vengan de a uno
Leni González
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19 de julio de 2020  • 21:56

El celular suena. No es azar sino que puntualmente sucede tal como fue acordado. Igual hay nervios ante lo que vendrá. En un rincón cómodo de la casa, a escondidas o con sillón compartido, decimos "hola" y un actor o actriz responde con nuestro nombre y ante nuestra cara. No hay escapatoria, ya estamos conectados por videollamada de Whatsapp: la ¿obra? ¿ficción? ¿historia? acaba de comenzar.

Vengan de a uno es la nueva creación de Ezequiel Hara Duck, constante experimentador en la tierra de nadie de la interacción, en vivo pero remota, entre artista y espectador a través del smartphone y todas las posibilidades que despliega.Perfil bajo, hace tres años, diseñada a medida de un solo participante citado en algún lugar de la ciudad, y Clavemos el visto, para 70 personas, presentada este verano en el Metropolitan de avenida Corrientes, son antecedentes del uso performático de Whatsapp que el autor, director y productor radial viene probando desde 2017. En tiempos de obligado encierro, en Vengan de a uno sumó el componente audiovisual y la actuación: se trata de cinco ficciones interactivas escritas por autores de teatro, cine y series, cada una con un actor o actriz diferente que desde su casa se conecta con un espectador. Durante unos 35 minutos, se desarrolla un conflicto a resolver en ese tiempo real, donde el actor/actriz es acompañado y ayudado por el participante.

"¿Cómo sería una ficción donde el mismo espectador, sin saberlo, es autor y director?", pregunta Hara Duck,, muy seguro de que es "el" momento para probar una nueva forma de contar historias, para animarse al desafío de estar frente a una persona desconocida a través de una pantalla y que esa persona sea un actor en su casa actuando "solo para vos".

Ezequiel Hara Duck, director y creativo
Ezequiel Hara Duck, director y creativo Fuente: Brando

Dirigidas las cinco por Hara Duck, desde la web de Alternativa (ya no es más Alternativa teatral) se puede elegir entre estas cinco experiencias: La transferencia (una sesión de terapia por videollamada te hará conocer los secretos de un desconocido), con actuación de Cecilia Coscero; El vecino (un músico intenta recuperar el amor perdido), con Manuel Vignau; Entrega a domicilio (un mimo se mete en problemas por una serie de malos entendidos), con Leonardo Saggese; Casa prestada (conocerás cómo actúa una cantante bajo presión), con Sabrina Lara; y Tarea en casa (una mujer desbordada por las clases virtuales comete un descuido y desencadena una pesadilla hogareña), con Victoria Hladilo. Salvo la primera, escrita por Mateo Chiarino (director de Uz, el pueblo), las restantes son de Hladilo, la misma autora de La sala roja y La culpa de nada.

"Todo está hecho en un tono amable, no invasivo, en un marco de contención, que permite hablar y colaborar con los personajes para que resuelvan sus problemas. El tono es realista naturalista, no hay nada corrido de eso porque, a mi parecer, no funciona en este formato lo grotesco y absurdo. Los espectadores no actúan, solo dialogan con el personaje y sus respuestas inciden en la historia", dice Hara Duck, gran consumidor de teatro, cine y series, ficciones que, en general, no permiten "elegir tu propia aventura".

Manuel Vignau, uno de los protagonistas de Vengan de a uno
Manuel Vignau, uno de los protagonistas de Vengan de a uno

"En esta cuarentena me di cuenta que quería participar en alguna ficción interactiva pero no la encontraba. Había mucho 'teatro por Zoom' o experiencias con el teléfono, pero no lo que yo buscaba", dice. Es probable que el director se refiera a "espectáculos" emparentados con su proyecto como, por ejemplo, Amor en cuarentena, de Santiago Loza y dirección de Guillermo Cacace (14 días de mensajes orales grabados, vía Whatsapp, de una ex pareja interpretada por un actor o actriz conocidos a quienes no se les puede responder) y *31#, de Almudena González, Naomí Stein y Max Suen, quienes "conversan" una historia con el participante -es decir, deben improvisar ante las respuestas- durante unos 8 minutos y con cualquier tipo de teléfono, incluido el fijo.

La semilla de Vengan de a uno, donde Hara Duck empezó a tirar del hilo, fueron las constantes videollamadas familiares durante la cuarentena: "Me llamaba mi papá sin avisar y me mostraba su mundo. Mientras cocinaba y ordenaba, me contaba cosas; y yo lo dirigía a él, le decía qué quería que me mostrara, qué plano quería; de repente, me sentí un director de cine por Whatsapp. A partir de eso, pensé en una ficción que le permita al espectador interactuar y jugar con el que está del otro lado de la pantalla, sin descuidar el contenido y lo estético".

Si esto es o no "teatro" es una pregunta que nadie, incluido Hara Duck, quiere indagar por ahora: "Creo que hay una premura por encasillar y ponerle nombre al formato, como decir 'obra de teatro por Zoom' cuando se trata de nuevos formatos narrativos que están dentro del universo del sistema de representación y narración audiovisual o multimedia y que toman elementos del teatro. A la actuación en cine no se la llama 'teatro por cine', a la representación de actuaciones en series no se la llama 'teatro por televisión'. Es una discusión técnica y semántica que puede ser interesante pero no determinante", dice sobre esta discusión no tan nueva pero que hoy y a futuro se corrió de la periferia al lugar central.

Cecilia Cósero, en Vengan de a uno
Cecilia Cósero, en Vengan de a uno

Para agendar

Vengan de a uno, de Ezequiel Hara Duck. Días y horarios en www.vengandeauno.com. Entradas por Alternativa, $ 1000.

*31#, de Almudena González, Naomí Stein y Max Suen. De jueves a domingos, consultar horarios. Por Alternativa, $ 50.

Amor en cuarentena, de Santiago Loza y dirección de Guillermo Cacace. Consultar en Alternativa. $ 600 + colaboración voluntaria

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