Tino Tinto: actor y director, parte de la trangresora escena de los años 80

Alejandro Cruz
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13 de agosto de 2019  

El actor, gestor y director teatral Tino Tinto murió anteanoche, a los 57 años, a causa de un cáncer de páncreas. Fue velado en Gerli, donde vivía con su madre, de 94 años. La escena de los 80 fue lo suyo.

Nacido en Paraguay, en 1962, donde había realizado su primer trabajo actoral en Hair, Tino -Fernando Arroyo, según su DNI- se sumó al poco tiempo al mítico grupo Los Peinados Yoli, en el que convivían el transformista Dany Panulo, Divina Gloria, Mario Filgueira, Dorys Night, Batato Barea y Ronnie Arias, entre otros. La agrupación presentaba creaciones colectivas que incluían collages musicales en medio de una atmósfera de un varieté punk, muy por fuera de los cánones establecidos por esa época. Eran tiempos de un universo explosivo cuya meca y refugio fue el Parakultural, un sótano de San Telmo que marcó una época artística.

Tenía 57 años
Tenía 57 años Crédito: Hernán Zenteno

En 1986, su amigo Batato Barea le presentó a Alejandro Urdapilleta. A los pocos meses estaba trabajando con ese fabuloso trío que se completaría con Humberto Tortonese. Tino fue asistente de dirección de obras como El puré, Las locas que bailan y bailan y María Julia y La Carancha. A lo largo de su carrera Tino revisitó aquellos tiempos en más de una oportunidad. De hecho, hace unos años montó Miel de avispas, sobre textos de Urdapilleta. Ese proyecto había nacido por iniciativa de Karina K, íntima amiga de Tino, quien lo convenció de trabajar con actrices que, por una cuestión generacional, nunca habían estado en el Parakultural.

Tino no tenía formación académica. "Sí tengo el oficio y el taco gastado", le gustaba decir. Pasó por cursos y talleres de actuación, canto y danza con maestros como María Esther Fernández, Helena Tritek, Pepe Cibrián, Rubén Cuello, Ana María Stekelman y Oski Guzmán. Diversidad en estado puro. Como actor formó parte de los elencos de Calígula, dirigido por Pepe Cibrián; Madame Butterfly, con dirección de Sergio Renán, y Los muchachos de antes no usaban gomina, con puesta de Homero Cárpena. También formó parte de algunos recitales de Charly García y de giras internacionales del Grupo Caviar. Como director montó dos obras de Pablo Mikkozi y, entre otras, Antidivas-Neocabaret, con Karina K.

"Decir la verdad ya es transgredir", dijo alguna vez. Los transgresores de aquellos años dorados y de estos tiempos convulsionados van a extrañar a este creador que se pasó autogestionando su camino expresivo.

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