
"Aurora" en Córdoba: las ovaciones fueron para Darío Volonté
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Representación de la ópera en tres actos "Aurora" , con música de Héctor Panizza y libreto de Héctor Quesada y Luis Illica, por la Orquesta Sinfónica y el Coro Polifónico de Córdoba (dirección: Gustavo Maldino). Régie: Cheté Cavagliato; escenografía: Santiago Pérez; iluminación: Francisco Sarmiento, y vestuarios del Teatro Colón de Buenos Aires. Elenco: Cecilia Lapponi (Aurora); Darío Volonté (Mariano); Ricardo Ortale (Don Ignacio del Puente); Enrique Gibert Mella (Lucas); Riccardo Cassinelli (Bonifacio); Juan Barrile (Lavín), y Eliana Bayón (Chiquita). En el Teatro del Libertador, de Córdoba.
Nuestra opinión: muy bueno.
CORDOBA.- Debe considerarse como un hecho feliz, además de exitoso, a esta reposición de la ópera "Aurora", de Héctor Panizza, por varios motivos que exceden la coincidencia con la historia patriótica con la cual se la identifica por su célebre canción de la Bandera.
Pese a ser errónea la perspectiva histórica que la considera como "ópera argentina", la clara procedencia verista de "Aurora" no llega a desmentir que tanto por el tema elegido -la gesta independentista y el escenario de los hechos históricos en la misma Córdoba de 1810- cuanto por la coincidencia actual con un mundo "globalizado" que ha debilitado las identidades nacionales, la alusión a personajes, situaciones y símbolos representativos de la historia nacional pueden provocar una saludable reflexión sobre sus esencias.
Claro está que el drama musicalizado necesita protagonistas vocalmente idóneos. Y éste es, precisamente, el mérito de la ópera de Panizza reeditada en la temporada del Libertador. Un elenco de voces estimable, en el que sobresale la actuación de Darío Volonté, en lo que ha sido uno de sus más resonantes éxitos en el país, y una puesta en escena en la que se advierte la pericia y la creatividad de Cheté Cavagliato. El espectáculo tiene, además, el atractivo de una escenografía en la que los volúmenes grises de los muros conventuales (a pesar del tratamiento de sus superficies) y los colores empleados en las imágenes de la ciudad como trasfondo aproximan al espectador a una vívida realidad evocativa. También el vestuario de época y la iluminación fueron otros aspectos cuidados del espectáculo.
La dirección musical de Fernando Alvarez animó con gran pericia operística una partitura muy bien orquestada, en la que la influencia itálica está vitalizada por una inventiva feliz y generosa. En este sentido, el equilibrio entre el foso y la escena estuvo logrado.
Si bien el libreto de "Aurora" pierde densidad y cohesión dramática al extenderse el argumento en los últimos dos actos, las voces que la interpretaron en esta oportunidad han sabido salvar el inconveniente enriqueciendo la versión ofrecida.
Excelente respuesta
La célebre canción de la Bandera, que Volonté interpretó magistralmente, en el intermedio épico entre el segundo y el tercer acto, fue el epicentro que sostuvo la endeblez apuntada. La respiración de su canto, el mayor contralor de su emisión y los acentos emotivos que emitió su voz alcanzaron momentos de tocante expresividad en medio de una escena de masas. La ovación de la noche no se hizo esperar.
Al respecto, el despliegue coral estuvo sumamente logrado a lo largo de toda la representación, y fue excelente el desempeño del Coro Polifónico de Córdoba con la experta dirección de Gustavo Maldino.
Gran efectividad vocal y escénica tuvo en su corta intervención Gustavo Cassinelli, en tanto que el contrapeso dramático de la acción que recae en el papel de Aurora (Cecilia Lapponi) y del gobernador español Don Ignacio del Puente (Ricardo Ortale) registró altibajos en el plano vocal. En el primer caso, el rendimiento en este papel no estuvo enteramente a la altura de sus antecedentes por no encontrar su voz el adecuado apoyo; en el segundo, la actuación escénica se sobrepuso al canto.
Acertado desempeño tuvo la soprano Eliana Bayón, por su desenvoltura escénica y la seguridad que exhibió en todo su registro. Fueron efectivos en sus papeles Enrique Gibert Mella y Ariel Cazes y, especialmente, el joven barítono Mirko Tomas. En cuanto a los escolásticos que personificaron Gerardo Martínez, Marcelo Merlo, Jorge Coria y Ever Formento en su intervención conjunta del primer acto, demostraron idoneidad vocal y dinamismo escénico. Correctos fueron los breves desempeños de Claudia Cugnini y María Cecilia Arola como amigas de Aurora, lo mismo que los de Jorge Coria y Marcos Nicastro en papeles menores.
La reposición de "Aurora", de Héctor Panizza, constituyó, por todo ello, en el Teatro del Libertador de esta capital mediterránea, en su 110° aniversario, un nuevo y significativo jalón artístico en una temporada pensada y resuelta con inteligencia y realismo en medio de las azarosas circunstancias actuales de la vida musical y artística en el país.





