
Chicas católicas, con un nuevo elenco
Una obra con buen desempeño actoral
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Parece que el Picadilly es el teatro de las obras de mujeres. Cabe recordar a Lía Jelín, con sus Confesiones de mujeres de 30. Anteanoche se estrenó la tercera temporada de Chicas católicas , de Casey Kurtti (de la que perduró más la estructura que el texto, gracias a Dios), con dirección de Alicia Zanca. Se estrenó con Verónica Llinás, Julia Calvo, Vanesa Weinberg y Fabiana García Lago. Aunque hubo algunos cambios sobre la segunda mitad del año pasado, la tercera temporada comenzó con nuevo elenco: Mónica Villa, María José Gabin, Muriel Santa Ana y Dalia Elnecave.
¿Qué se cuenta? Un vistazo por la educación de estas cuatro chicas en un colegio privado católico, desde el primer grado hasta que egresan, durante la década del 70.
Ellas interpretan a las niñas y a las monjas que las educan. Y se mueven bien en estas aguas. A María José Gabin se la ve muy cómoda con su nena pizpireta y con la andaluza hermana María Tomasina. Todas sus intervenciones son momentos fuertes de la obra. Como nena es adorable, como monja hace un trabajo corporal complicado e interesante. Por su parte, Muriel Santa Ana sigue demostrando lo buena actriz que es: una chica desfachatada y la autoritaria hermana Sacrecoeur. Dalia Elnecave es brillante como la inocente Rossi y pintó con pincel fino a su españolísima María Pía. Entretanto, Mónica Villa es quien más aniña a su personaje, aunque sin desentonar, y todavía parece no haberle encontrado la fibra a su Hermana María Martha. De todos modos, está muy bien la forma en que plantean el crecimiento de las niñas y el paso del tiempo. Es diversión asegurada.





