Cinco obras en cartel de Gonzalo Demaría

Pablo Gorlero
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18 de abril de 2015  

El nombre de Gonzalo Demaría crece cada vez más en el ámbito teatral. Es uno de los dramaturgos más prolíficos, con un sello propio, una marca que logra mezclarse con erudición en temas populares. Culto como pocos y dueño de un humor exquisito y sarcástico tiene en su haber desde musicales como Nenucha, la envenenadora de Monserrat, Houdini, Rita, la salvaje o las excelentes adaptaciones de Chicago y Cabaret hasta obras de texto de impecable factura como Lo que habló el pescado, Cabo Verde, La Anticrista y las langostas contra los vírgenes encratitas, El cordero de ojos azules, Conurbano I... y sigue la lista.

En los últimos años, es uno de los dramaturgos más prolíficos y transita con comodidad tanto la escena independiente como la comercial (en el exterior incluso) y la oficial. Pero Gonzalo guarda un bajo perfil que lo favorece notoriamente. Tal vez no aparezca en las tapas de suplementos de espectáculos (injustamente... pensemos en esto... reflexiono), pero le suma respeto, prestigio.

Le cuento... como a esos divinos escritores y dramaturgos de antes, uno puede encontrarse a Gonzalo en un tradicional café de la zona céntrica de Buenos Aires. Allí sentadito, leyendo muchísimo o escribiendo, enamorado del papel o de la computadora, según el caso. Es un apasionado y eso se ve en su producción. En estos momentos tiene cinco títulos en cartel: Deshonrada (Cultural San Martín), La ogresa de Barracas (Hasta Trilce), La maestra serial (El Extranjero), El diario del Peludo (El Portón de Sánchez) y esta semana estrenó Té de ceibo, dirigida por Alejandro Giles, en El Tinglado (los domingos, a las 18). Aquí aborda dos de sus temas favoritos: el ser nacional, la historia y lo popular. A prestar especial atención a este artista inmenso.

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