
Clowns entre bollos de papel
La Compañía Clun, que dirige Marcelo Katz, estrenó Ilusos
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Marcelo Katz se toma su tiempo. Cada espectáculo le lleva a la Compañía Clun dos años de ensayo y preparación. Es demasiado perfeccionista como para que lo tome la ansiedad. Corre con la ventaja de tener un lugar propio, lo que le facilita probar, chequear o desechar ideas sobre los espacios escénicos más locos. Como el que pergeñó junto al escenógrafo del grupo, Gabriel Díaz, para este Ilusos, con dramaturgia de Martín Joab, que anoche subió a escena en la Ciudad Cultural Konex.
Papel, bolsas y bolsas de bollos de papel, cintas larguísimas de papel, mares de papel, son los que lo ayudaron a crear el mundo en el que conviven los ilusos que componen Irene Sexer, Luciana Wiederhold, Pablo Fusco, Sebastián Godoy y Juan Noodt.
"Son cinco compañeros de ilusiones y desilusiones que comparten ese transe. Entre ellos tratan de emparcharse los agujeros; hay cuatro que tratan de cumplirle a uno su ilusión, pero muchas veces la ilusión se desarma y se le empiezan a ver los hilos. El mecanismo se va deshaciendo y la crudeza de la realidad se impone, por eso el espectáculo no se llama Ilusiones , sino Ilusos ", resume Marcelo Katz, a quien todavía se lo recuerda por La Trup, la compañía de nuevo circo que dirigió a fines de los años 80, junto a Gerardo Hochman.
Para aquellos que vieron alguno de los espectáculos de ese grupo - Clun, Luna, La flauta mágica, Allegro ma non troppo, Guillermo Tell o Elemental - pueden imaginar el tono de la búsqueda que este Ilusos pondrá en escena. Pero a la combinación poética, preciosista y divertida que logran con su cruce de teatro, clown y máscaras, esta vez se le suma con contundencia el ingrediente adulto.
El director, explica su forma de trabajo y sus ansias por estar también en escena.
-¿Es la primera vez que no trabajan para chicos?
-La verdad no, cuando hicimos Allegro ma non troppo o Elemental pensamos en una propuesta para adultos, pero la gente del Centro Cultural de la Cooperación nos invitó a hacerlo a la tarde y anduvo; nosotros insistimos y agregamos funciones por la noche, y nos fue bien. Pero, a veces, hacerlo a la tarde es un problema porque algunos de nuestros trabajos tienen momentos muy climáticos y a los chicos les gusta comer caramelos, pararse, dar una vuelta, y eso nos cortaba el clima. Entonces dijimos vamos a hacer un espectáculo exclusivamente para la noche y cuando vimos lo que salía, eran cosas bien para público adulto.
-¿Siempre te tomás tanto tiempo para tus trabajos?
-Trabajamos sin guión, vamos trayendo temas, cada uno tiene su aporte, por lo que después de mucho tiempo de probar recién empezamos a entender qué es lo que estamos contando. Y otro buen tiempo nos toma la puesta, que nos gusta que tenga mucho juego y que el aspecto plástico esté muy cuidado, que sea un reloj
-¿Queda algo de circo en tu manera de trabajar?
-Y sí, fueron ocho años de investigar en circo profundamente, y eso queda en el cuerpo y en la manera de pensar. Ilusos no es un espectáculo de circo, es de clown, de teatro, de máscaras, pero se reconoce un pasado circense.
-Esta vez estás sólo en la dirección, ¿no te dan ganas de meter el cuerpo?
-Sí, estoy que me muero, me muerdo los codos por salir, por hacer algún reemplazo. Ahora empieza el partido y estar afuera no me gusta nada...




