Cómo concretar los sueños

Francisco Lumerman y Lisandro Penelas, dos emprendedores del mundo artístico, hablan de sus comienzos, la docencia y el sueño de la sala propia
Carlos Pacheco
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24 de noviembre de 2015  

Crédito: Maxie Amena

Actores, escritores, directores, docentes, Francisco Lumerman y Lisandro Penelas se conocen desde los 13 años, estudiaron juntos en Andamio '90 con Alejandra Boero, Luciano Suardi y Claudio Tolcachir. A los 22 años comenzaron a dictar clases y si en un comienzo sólo tenían cinco discípulos, poco a poco el alumnado fue creciendo. En forma paralela participaron de muy diversas experiencias teatrales como actores hasta que los capturaron la dirección y la dramaturgia.

A mediados de este año, Lumerman y Penelas decidieron abrir una sala en Villa Crespo: Moscú. "Si lo pensábamos mucho no lo hacíamos", explica Lisandro Penelas cuando reconoce que, en verdad, mantener el espacio es un gran esfuerzo. Respecto de cuál es la identidad que buscan para el lugar, Francisco Lumerman explica: "Lo que nos impulsa es que tenga producción nuestra o de la gente que se forma en los talleres. Nos gusta trabajar respetando los tiempos de la creación. Eso nos estimula".

De alguna manera, estos jóvenes artistas continúan las enseñanzas que recibieron en Andamio '90. Penelas cuenta que en ese ámbito los docentes los estimulaban a hacer aquello que tuvieran ganas. "No esperen que los llamen para trabajar -aconsejaban. Hagan lo que los entusiasma."

Dos espectáculos integran la programación de Moscú: El amante de los caballos, unipersonal interpretado por Ana Scannapieco a partir del texto de Tess Gallagher y dirección de Lisandro Penelas, y El amor es un bien, escrita y dirigida por Francisco Lumerman. El elenco está integrado por Manuela Amosa, José Escobar, Diego Faturos, José María Marcos y Rosario Varela. Este último trabajo es una versión de Tío Vania , de Antón Chéjov, que Lumerman concibió después de analizar durante un tiempo el texto original. "Cuando escribo, necesito llevar de inmediato el material a los actores - cuenta-. Me gusta mucho trabajar con ellos y además me interesa que la obra sea honesta, que contenga aquellas preguntas que yo me hago en el momento de crear. Mi intención es generar o compartir inquietudes."

Respecto de su mirada sobre Tío Vania, el autor y director destaca que la obra "tiene algo relacionado con los vínculos del ser humano que trasciende épocas y además aparecen temas como la ecología. Lo que me interesa del Vania es cómo se construyen los afectos y también lo social, las pujas de clases".

Compulsivo lector, Lisandro Penelas descubrió en El amante de los caballos un texto narrativo ideal para trasladar a la escena. "Hay algo de esa trasposición literaria teatral que me entusiasma -explica. Encuentro en materiales no teatrales la posibilidad de descubrir, de alguna manera, mi propia teatralidad. Cómo transpolar eso y a la vez nutrirme de eso. En este espectáculo aparecen los vínculos muy cercanos, primarios. Ensayamos durante dos años. Creo mucho en el azar y en la intuición. En este tipo de procesos hay algo que se va desmenuzando y, de pronto, se arma el espectáculo."

Entre las funciones y las clases, Moscú mantiene una intensa actividad. Masha, el personaje de Tres hermanas , de Chéjov, anhela ir a Moscú, es el lugar de sus sueños. Lumerman y Penelas parece que ya los concretaron.

El amante de los caballos

Sábado, a las 20.30

El amor es un bien

Sábado, a las 23.15 y domingo, a las 18

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