
Cómo es la vida en las carpas del Cirque du Soleil
En torno a la tienda principal hay varias carpas y contenedores donde funcionan una escuela, un comedor, oficinas, lavandería y hasta un espacio para kinesiología
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Bienvenidos al universo de la precisión. Entre piruetas y malabares, la coordinación y el orden rigen desde el Olimpo, es decir, desde Québec. Sólo así es posible que gire la inmensa rueda de una compañía de teatro que en la actualidad monta nueve espectáculos, de gira por cuatro continentes. No hay elefantes ni bestias en el Cirque du Soleil, sólo colosos de la destreza, semidioses de la acrobacia.
Con Quidam , que se presenta desde el 29 de mayo (hasta el 27 de junio) viaja un grupo de 150 personas, integrado por 120 miembros de la compañía (cocineros, maestros, técnicos y asistentes, además de los acróbatas y actores) y 30 familiares de artistas. El Cirque tiene su propio calendario, dividido en ocho semanas de gira y dos de descanso. La troupe duerme en Puerto Madero, pero entrena y ensaya en el predio de Vicente López, donde se montó la compleja estructura, sin lonas ni piolines. Y detrás del telón de la carpa principal que alberga 2500 butacas existen otras tiendas errantes y contenedores.
Nada en el Cirque está librado al azar. La perfección y la complejidad de cada uno de los números de sus espectáculos es el rasgo distintivo de la compañía fundada en 1984 por dos artistas callejeros, Guy Laliberté y Daniel Gauthier. Ni memoria emotiva ni improvisación. Sean McKeown, el director artístico de Quidam , supervisa un entrenamiento de acróbatas. Faltan cuatro horas para la función y aparece Cory Sylvester, el hombre de la rueda alemana (un aro gigante con cuatro bases donde apoya sus manos y pies y gira en 360º dispuesto como el hombre de Vitruvio, de Leonardo). Desde hace 6 años lleva a cabo este número y aún así se entrena durante seis días a la semana (salvo los lunes, el franco obligado para toda la compañía).
Un túnel conecta el escenario con la Tienda artística, la enorme carpa que alberga los camarines, el equipo de kinesiólogos y el área de vestuario. Un sillón de 8 cuerpos custodia la entrada. Un artista duerme plácido, tapado con una frazada, mientras a su alrededor tres pares de acróbatas lanzan a otro por el aire y lo atajan con las palmas de sus manos. En dos horas empieza el show y los artistas comienzan a maquillarse. Un equipo los asiste, pero cada uno recrea en sus propios rostros las máscaras, sin desviarse ni por una pincelada de la estética que exige el manual.
Cuatro niñas chinas se mueven en una ronda muda, con la cabeza gacha, sin perder la vista del suelo. Tienen entre 10 y 12 años. Encienden el televisor y repasan la grabación del número que presentaron la noche anterior. Una de ellas, la entrenadora de 15 años, les marca los errores. Son expertas en el arte del diábolo (un cilindro cortado por la mitad y unido en su parte convexa, que se despide por el aire con una soga amarrada a dos varas). Lejos de su familia y su país, salvo su tutor y su profesor, pocos miembros de la compañía hablan mandarín.
En el Cirque funciona también una escuela de doble escolaridad a la que asisten 12 niños y que sigue los lineamientos del Ministerio de Educación de Quebéc, así que se les enseña inglés y francés. Tres profesores imparten el programa sin descuidar el idioma nativo de los niños rusos y chinos.
Ollas, vajilla y hornos viajan también con el circo. La carpa donde se encuentra la cocina y el comedor abre sus puertas desde la mañana hasta la medianoche, cuando los artistas regresan al hotel. En este espacio, además, hay también una biblioteca y videoteca y dos computadoras con Internet. En todas las mesas, enfundadas en manteles de hule cuadrillé, una pequeña planta le da vida al comedor autoservice . Y desde lo lejos y sin volumen, Barack Obama, en CNN.
Cuatro chefs y tres asistentes preparan más de 300 platos diarios, divididos en almuerzo, merienda y cena. "Nadie hace una dieta especial. Los artistas son profesionales y saben combinar sus alimentos", explica Cynthia Clemente, la coordinadora de producción y prensa. La cartelera presenta el menú del día: pasta gratinada y lomo a la strogonoff. Y el día siguiente se servirá " mistery meat " (carne misteriosa). Los chefs incorporan al menú en cada destino ingredientes y alimentos típicos de cada país.



