Conferencia sobre la lluvia: el mundo de un bibliotecario se convierte en centro de la escena

Carlos Pacheco
(0)
1 de julio de 2018  

Buena / Autor: Juan Villoro / Intérprete: Fabián Vena / Música original: Pablo Porcelli / Escenografía: Irene Meritxell / Iluminación: Pablo Alfieri / Diseño audiovisual: Florencia Yeannoteguy / Asistente de dirección: Melanie Hamlin / Técnica vocal: Carlos Demartino / Dirección y puesta en escena: Fabián Vena, José Luis Arias / Sala: Regina, Santa Fe 1235 / Funciones: domingos, a las 19 / Duración: 65 minutos.

Escrita en 2013 por el destacado narrador, periodista y dramaturgo mexicano Juan Villoro para inaugurar una sala teatral dentro de la Biblioteca de México, Conferencia sobre la lluvia es un material que al autor le pareció ideal para la apertura de ese espacio y, además, porque su escritura lo posibilitó ejercitar un género que no le resulta sencillo desarrollar, la conferencia.

El autor de títulos como El testigo o Llamadas de Ámsterdam, entre otros, coloca en el centro de la escena a un bibliotecario a quien le han encomendado dar una conferencia. El sujeto pierde los papeles que contienen su supuesto elaborado discurso y se ve obligado a improvisar.

Lo que aparece entonces no es una conferencia propiamente dicha sino algo más genuino, aunque desordenado: el mundo que este hombre habita y que traslada como un chaparrón que se abre a múltiples lecturas. Esas estanterías repletas de libros que muestra la escenografía no son más que espacios repletos de voces contenidas en múltiples volúmenes. También aparecen sus lecturas que buscan develar pensamientos y más pensamientos de los que se apropia muchas veces con certera convicción. Y asoma su historia personal, vacía de emociones contundentes, pero cargada de imágenes sensibles, de palabras y construcciones lingüísticas que han ido moldeando la estructura de su ser y su manera de trascender.

El protagonista dice, "la literatura es un lugar en el que llueve. He dedicado buena parte de mi vida a coleccionar chubascos literarios. Me he quemado las pestañas buscando citas". Y durante su discurso lo hace. Elige Divina comedia de Dante y saca de allí una frase sobre la lluvia o, en su búsqueda más contemporánea, se detiene en César Vallejos: "en París con aguacero/un día del cual tengo ya recuerdo", o se refiere a "la lluvia oblicua" de la que habla Fernando Pessoa.

El personaje hace de la digresión un arte. Saca temas, trata de unirlos, de integrarlos, pero la lluvia, lenta o fuerte, le quita personalidad y él vuelve, una y otra vez, a construirse. Como un mago, encuentra nuevos asuntos y personajes (un gato, el que lo acompaña en su lugar de trabajo, o una mujer que ha modificado su alma) mientras el agua pretende arruinarle sus estrategias discursivas y emocionales. En definitiva, lo ayudan a dar forma a una criatura entrañable.

Fabián Vena pone en marcha este texto de Villoro con más intuición que compromiso escénico al comienzo. Ingresa en el mundo de este bibliotecario con picardía y manejándose con cierta astucia. Su relato es distante, a veces, y otras sumamente dinámico y efectivo. Un material dramático nada sencillo de transitar. Ese texto es bastante sinuoso, precisamente por los giros temáticos que propone. Pero hay unos instantes, los más ricos teatralmente, que obligan al protagonista a abrirse al mundo real, amoroso y allí aparecen temores, dudas, contradicciones. Ahí, Vena apela a su emoción más genuina y la experiencia crece intensamente. Su conferencia termina ganando la atención y el aprecio de quienes lo escucharon con mucha atención.

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.