
Confuso episodio en torno a una obra teatral
Se iba a montar en una cárcel tucumana
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"Buenas noches, señor. Le habla Silvia Fernández", se presenta telefónicamente desde un pueblo cercano a la ciudad de Tucumán apenas LA NACION logra ubicarla. Ella estuvo hasta principio de junio en el Instituto de Rehabilitación Santa Ester de Tucumán. O, como lo conocen los tucumanos, la cárcel de mujeres. Su sueño era estrenar con un grupo de internadas La casa de Bernarda Alba , el texto de Federico García Lorca. Hacía un año que estaban ensayando. El debut estaba previsto para el 19 de junio, a las 17. El proyecto era auspiciado por el Ministerio de Educación tanto nacional como provincial. También contaba con el apoyo económico de Euro Social, una iniciativa de la Comisión Europea para promover la cohesión social en América latina. Y, como si faltaran entes gubernamentales, figuraban el Ministerio de Seguridad Ciudadana de Tucumán y el Ente de Cultura de dicha provincia.
Pero cuando esa mañana llegaron al penal Fernando Korstanje, coordinador del proyecto, y Mariano Quiroga Curia, director del espectáculo, no los dejaron entrar. Entonces, sigue el relato la señora Silvia Fernández: "Nosotras hicimos un gran esfuerzo para poder hacer la obra al igual que Mariano, al igual que Fernando. Ese día fueron con la escenografía y con todo y los echaron como si fueran perros. Fue una cosa espantosa...".
-A ustedes, ¿qué les explicaron?
-Mire, nunca hubo una explicación coherente por parte de las autoridades de la Unidad 4. Nunca nos dijeron nada. Se echan la culpa entre el penal, un juez, el ministro de justicia...; supuestamente vamos a estrenar a fines de agosto, en Tucumán. Pero la idea era que la gente nos conozca, vea cómo somos y que se encuentre con el texto de Bernarda Alba que representa tan bien a la Unidad 4.
-¿Cómo es la unidad 4?
-Es La casa de Bernarda Alba, pero elevada a la máxima potencia. Las prohibiciones que hay..., las persecuciones que hay.... En la casa de Bernarda no hay ratones; en la Unidad 4, sí. Hay ratas, cucarachas, arañas... Hay de todo. Hay un baño para visitas que es una letrina con una cortina de tela. No hacen nada por mejorar las cosas.
El elenco iba a estrenar la obra en el penal y, luego, iba a realizar unas funciones en un teatro de la ciudad. La utilización del pasado no es gratuita. Primero, porque la función no se realizó. Segundo, porque Silvia ya salió del penal, por lo que el grupo ya quedó desintegrado. Para ella era tan importante hacer de Bernarda Alba que le pidió a la presidenta de la Excelentísima Cámara Penal Sala III que postergue su juicio para después de la función del 19 de junio, aquella que no se pudo hacer. "En el juicio quedé absuelta. Es decir, estuve dos años y nueve meses en prisión para que me dejaran libre de culpa y cargo en menos de 24 horas", cuenta con voz firme.
-¿De qué la culpaban?
-De homicidio, sí.
-¿Por qué le pidió a la Cámara que postergue su juicio hasta después de la función si, como me ha dicho, aquello era el infierno?
-Porque para las demás integrantes de la compañía, como para mí, era muy importante mostrar cómo se vive ahí. Bernarda Alba representa la represión que vivíamos. Mi personaje es una versión minimizada de la cárcel que cercena la juventud de todas; es déspota, es cruel. Parece que el gran Federico García Lorca la hubiera escrito para nosotras. Por eso, mire usted, yo quiero que se haga. Espero ese momento con intensa calma.
De ruidos e interferencias
Aunque en aquel momento ella estaba adentro del penal y el director de la obra y el coordinador del proyecto estaban afuera, los relatos son coincidentes. "El día de la función llegamos a las ocho de la mañana y nos quedamos hasta las nueve de la noche. En ese tiempo, nunca nos dieron una explicación. Decían que respondían a órdenes de cierta superioridad. Nos comunicamos con el Ministerio de Educación, pero tampoco. Los permisos para que las internadas pudieran salir los teníamos tramitados hace meses pero ellos, por abajo, ya estaban maquinando esto desde hace tiempo", interpreta Mariano Quiroga Curia, director del espectáculo.
"Me dijeron que los permisos estaban mal formulados, mentiras. Después de lo sucedido, el Ministerio de Educación de la Nación dejó de contestar los correos electrónicos. El director de la cárcel no nos atiende el teléfono. De Seguridad Ciudadana dicen que la orden vino del Ministerio de Educación de Tucumán. La ministra nos tira reuniones para más adelante sin definir nada. Otros funcionarios dicen estar muy preocupados por las imágenes que tengo de la cárcel cuando en mi contrato inicial está especificado que iba a documentar visualmente todo el proceso. Me andan pidiendo que entregue esas imágenes, consideran que sería una manera de lograr una negociación", asegura Fernando Korstanje.
Ante los hechos consumados, el mismo Fernando comenzó a dar a conocer el caso. A la página http://www.teatroentrerejas.com.ar subió una cantidad de información, fotos, testimonios y escritos de enorme contundencia. Ahí mismo hay un petitorio en el cual se pide la intervención del gobernador K José Alperovich. Los pocos medios tucumanos que se hicieron eco del tema hablaron de censura y de prohibición.
Claro que a la ministra de Educación de Tucumán, Silvia Rojkés de Temkin, que usen esos dos términos no le gusta nada. "La función se decidió suspender porque no estaban las condiciones que correspondían. Se habían vencido los contratos de algunas personas y la fecha no estaba consensuada entre las partes. Pero es un proyecto lindísimo que vamos a hacer en cualquier momento", sostuvo la ministra, cuñada del gobernador, ante la requisitoria de este cronista.
-Tanto una de las ex integrante del elenco como el director de la obra y el coordinador del proyecto afirman que en todo este tiempo nunca les dieron una explicación.
-No sé qué explicación se les habrá dado pero sí sé que hay normativas de seguridad antes las cuales tenemos que ser sumamente cautelosos.
De más voces
A lo largo de un año, las integrantes del elenco fueron dándole forma al texto de Federico García Lorca. Se reunían en lo que llaman el Patio de la Rotonda. El espacio de imaginación en medio de la crueldad de esa cárcel fue tomando forma. Fueron tres ensayos semanales durante mucho tiempo. Tres especies de recreos. Si tiene unos 30 minutos, en http://www.teatroentrerejas.com.ar/trabajos-teatrales-de-mujeres-privadas-de-la-libertad/la-casa-de-bernarda-alba se dará cuenta de la intensidad que tomaron esos diálogos que, por ahora, están silenciados.
"Hay que luchar para poder hacer Bernarda Alba y luchar para cambiar algunas cosas", dice Silvia Fernández, la que alguna vez supo hacer de Bernarda. La misma que, aunque esté afuera, extraña "las reuniones a la noche cuando rezábamos y nos dábamos fuerza para seguir adelante."
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