
Cuentos de Africa con sabor a Cuba
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"Sapo Bembé" . Espectáculo unipersonal de narración oral a cargo del actor cubano Tito Junco. Los domingos, a las 14.30, en El Ombligo de la Luna, Anchorena 364.
Nuestra opinión: bueno
El arte de contar cuentos es milenario. Podría decirse que es misteriosa esa potente atracción que tiene el relato, que cautiva a una audiencia sin importar la edad.
Y los cuentos viajan de la mano de alguien. Desde hace unos años asistimos al florecimiento del arte del cuentacuentos y hay una rica variedad de estilos, del más dramático al más sencillo, desde la imagen de la abuela con el cuentito de las buenas noches hasta un narrador que se vale de un personaje fabuloso o de una puesta que incluye diversos recursos. Tito Junco es un actor cubano que se transforma en un personaje que parece venido de la lejana Africa. Entra maquillado como un sacerdote o brujo de la tribu, portando instrumentos de percusión que ilustrarán con sus sonidos el relato.
Se presenta como afroamericano y dice que va a compartir relatos de sus antepasados. En ese instante se ha instalado un clima fascinante, mágico, que lleva a la audiencia a otros tiempos y lugares, incluso mitológicos. Todo lo que hace y dice va acompañado de los sonidos que él mismo produce con un palo de lluvia, maracas, pezuñas y otros instrumentos de percusión. El palo de lluvia, especialmente, crea climas, alarga o detiene el tiempo, mientras que las maracas animan su danza y sus saltos y sugieren algarabía o conflicto.
Con verdadero oficio, el narrador crea un universo sonoro a partir de ellos, mientras en sus relatos los gestos y las voces trasladan a selvas, planicies y montañas, al tiempo de los dioses y sus fiestas, batallas y disputas. Muy expresivo y dúctil, se maneja mucho con su gestualidad corporal e imita las voces de los animales y de la naturaleza con realismo.
Sus guiños humorísticos generalmente apuntan a temas sociales, con cierta ironía que es mejor entendida por los adultos. Los niños encuentran lo suyo, y cuando al fin pasan del asombro a cierta complicidad se ríen espontáneamente.
Los relatos se refieren al origen de la lluvia, a aventuras de animales y de seres humanos que enfrentan el poder y la injusticia juntos. Todos tienen un carácter vital, de algo primitivo, que resulta novedoso, muy teatral y de gran expresividad.
En algunos momentos se tiene la sensación de que el relator sobreactúa, que su tono es siempre tenso y alto y no le permite cambios, tal vez porque la fascinada audiencia le resulte demasiado tímida y silenciosa, porque además de su complicidad vicaria él está buscando la risa espontánea, u otra clase de participación. Pero no la necesita. El silencio es para los chicos una manera de seguirlo a ese mundo fuera del tiempo que él crea con su voz, con su cuerpo, con su palo de lluvia y sus cascabeles.






