Dennis Smith, un artista inclasificable y prolífico que se debate entre Buenos Aires y Madrid
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El cantante, cineasta, actor y dramaturgo Dennis Smith es, decididamente, un creador tan inclasificable como talentoso. Nació en Madrid. A los tres años su familia se trasladó a Buenos Aires. A esa edad, Dennis se la pasaba cantando "Lollipop", de Viudas e Hijas de Roque Enroll. Del otro lado de la línea ahora está en Madrid, en la nevada Madrid, comiendo un carrot cake que pagó algo más de 3 euros y dice que prefiere no hacer la conversión a pesos. De todas maneras ya está pensando en sus próximas presentaciones que realizará en diversos museos de la ciudad y en los centros culturales Recoleta y San Martín como parte del Ciclo de Veranoorganizado por el Gobierno porteño, que inicia este fin de semana. Tres obras en espacios abiertos y con entrada gratuitas, algo que lo entusiasma enormemente y que le hace olvidar del frío español.
Desde hace algo más de 3 años está en relación con un chico de allí, por eso es que va y viene entre una ciudad y la otra. Claro que, como a todos, la pandemia le modificó todos los planes que había imaginado. En un momento pensó que había llegado "el fin del mundo", pero ahí está, del otro lado del teléfono, comiendo una porción de torta de zanahoria mientras el mundo continúa su marcha a los golpes. Su última actuación en Buenos Aires fue enero, en el marco del FIBA; aquella vez repuso Negra (2012), Boyscout (2014) y Los abrazos huecos (2019), obras escritas, dirigidas y actuadas por él que presentó en un parque, en un negocio, en una confitería. "Terminé de hacer las funciones de ese trípitico y me vine. Al poco tiempo, me agarró el confinamiento. Cuando pude me volví porque estrenaba dos obras que nunca se pudieron hacer. Me volví. Es todo muy raro", le dice a LA NACION, casi al pasar.
En Buenos Aires tenía su departamento con vista al verdadero corazón del barrio de Belgrano. En Madrid vive en la zona de Puerta de Toledo, pleno centro de una ciudad que viene de atravesar su histórica tormenta. "Eso fue un delirio. Nevó sin parar como si estuviéramos en Moscú. Hay calles que todavía siguen sin haberse despejado. Cerraron teatros, no circularon los trenes, los supermercados vacíos, hubo gente que se quedó 36 horas varadas en sus coches", relata.

El estar detenido en un lugar sin hacer nada no es lo suyo. En octubre y en diciembre presentó su espectáculo Negra, en Madrid. Antes de hacer la funciones de ese potente biodrama en el cual se despide de su abuela y canta temas que interpretaron Edith Piaf, Mercedes Sosa, los Beach Boys, Gloria Estefan y Vicentico, tomó una decisión. "No cambié nada del texto, no le saqué las expresiones bien porteñas. Decidí cambiar la velocidad de mi hablar. Yo hablo a los pedos, por eso lo tomé todo con más calma para que el espectador no se pierda. Y ayudó, anduvieron muy bien de público", dice el exintegrante de los realities Latin American Idol y La Voz. Cuando estaba por afrontar el estreno madrileño de este potente trabajo se dio cuenta que hacía 9 meses que no actuaba, cosa que nunca le había pasado. A los 7 años Dennis Smith, nombre tan popero, empezó a estudiar canto con la entrenadora vocal de su admirada Valeria Lynch; a los 11, estaba en Festilindo; tiempo más tarde empezó a estudiar con Agustín Alezzo.
Con tantas idas y venidas entre España y Argentina se anima a hacer una comparación entre el teatro de las dos ciudades. "Acá necesitan del cartón pintando de fondo, nosotros te hacemos una obra de teatro en donde sea", reflexiona el premiado artista. "En Argentina está tan roto nuestro contrato social que no creemos en nada, acá eso no pasa. Tal vez sea por ese motivo que lo que el teatro que se hace en Madrid puede sonarnos un poco inocente o que se vea un teatro más declamativo, que nos pueden resultar un poco viejo. En lo que hace al teatro comercial acá sí que es un verdadero negocio, pero eso es insostenible hacerlo con un aforo limitado".
El sábado se toma un nuevo avión con destino Ezeiza. Tiene en mente por lo menos dos cosas: estar cerca de su madre y volver a teñirse de rubio. Al listado hay que sumarle una obsesión: actuar. A un año de haber presentado su trípitico en el FIBA, Dennis Smith se ha convertido en una figura recurrente del festival ("No puedo estar en el próximo, sería un caradura"). "Le quemé la cabeza a medio mundo para poder estar en el ciclo. Tengo ganas de estar ahí y me gusta que sean actividades gratuitas. Se dice que los gobiernos lo primero que cortan es en cultura, cosa que es verdad; pero también la gente, en épocas de crisis, corta el consumo cultural. Por eso es importante hacer algo que sea gratuito para estar juntos, volver a encontrarnos", comenta sin poder disimular su entusiasmo.

Sus procesos creativos suelen toparse con otras cuestiones. Siente que, en cierta forma, se la pasa revisando "dolores de la infancia". "Y hay algo -reconoce- que también me pasa siempre: antes de estrenar me pregunto si estoy loco".
-¿Y qué te respondés?
-Nada, será lo que Dios quiera que sea. Cuando estaba por estrenar Boyscout, ensayando en el living de casa, me acuerdo que levanté la cabeza y pensé: "¿Quién va a pagar para que yo le cuente el bullying que me hicieron en otra época?".
-¿Se podría interpretar el tríptico como un modo de exorcizar tus dolores de tu infancia?
- Sí tiene que ver con los dolores, pero no necesariamente vinculados con la infancia. Justo estos días estaba hablando con un amigo sobre esa frase que dice la gente de que hay que aprender a soltar. Vos decime dónde está el hilo y yo lo hago, pero no sé donde está. Reconozco que tengo dificultades para soltar, eso es así. La última obra del tríptico se llama Los abrazos huecos, la que hago con Nacho De Santis. Refiere a mi última separación de pareja a mis 34 años. Ese momento fue el final de mi infancia y me encontré con que ya era un adulto. Estas tres obras hablan de mi dificultad de soltar sin perder de vista que se tratan de espectáculos, pero sí son ejercicios para entenderme. Parar darles forma me la paso escribiendo mucho, luego imprimo todo eso y ahí empiezo a armar una especie de patchwork al que le voy sumando canciones, hasta que toma un tono más dramático. Pero la raíz es hablar conmigo mismo sobre eso y la necesidad de sacar cosas buscando que sea atractivo al otro.
Si uno se remite a los hechos, a las funciones realizadas, a los premios, a su recorrido por festivales, la fórmula da sus frutos. Ahora, en esta especie de rompecabezas en constante reelaboración, sus próximas presentaciones comenzarán el 25 de este mes en el Museo Larreta y terminarán en 24 del mes próximo en el Recoleta. Siempre en lugares abiertos y cumpliendo los protocolos sanitarios Tal vez, luego se vuelva a Madrid. Es que su proyecto de volver a filmar Roud muvi, aquella atrapante experiencia que estrenó hace más de 10 años, como la versión cinematográfica de Boyscout, que piensa filmar Martin Desalvo, deban esperar. Pero, seguramente, su pulsión creativa no se detenga. El inclasificable de Dennis Smith es así.
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