
Dos actores con suerte y disciplina
Debutaron con El batacazo , una comedia sobre aquellos que desafían al destino
1 minuto de lectura'
Mauricio Dayub y Osqui Guzmán salen del teatro y enfilan hacia un bar de Palermo. En aquel trayecto de pocos metros, saludan a cada paso a vecinos y conocidos. Son dos hombres amables, sencillos y a los años de escuela de actuación le suman otra formación muy importante: la de la calle porteña. Sobre unos sillones blancos y música chill out de fondo piden en sincronía un café con leche y una torta de manzana con bochas de helado de crema. Hoy la vida les sonríe, a pesar de la crisis económica internacional. Y así comienzan a hablar de la suerte, el destino y El batacazo , la obra que ayer estrenaron en el Chacarerean Teatre, escrita y dirigida por Dayub.
Esta comedia dramática narra la historia de dos personajes que quieren cambiar su destino. Uno de ellos, en la piel de Dayub, ha trabajado toda su vida en un parque de diversiones en el puesto de un juego que aún nadie ha podido ganar. Entonces, este empleado convoca a un hombre que, según se rumorea, podrá superar aquel desafío y obtener el premio máximo. "Están desesperados por ganarle al destino, hartos con lo que les toca vivir y, por eso, buscan un golpe de suerte, un batacazo", cuenta Guzmán.
Dayub escribió el personaje de su coequiper pensando en él. El actor quería componer un texto sobre las curvas de la suerte y el destino y buscaba un universo donde enmarcar aquellas ideas. Hasta que advirtió que estaba frente a sus narices. Durante su estadía en Uruguay, donde filmaba la película Paisito , de la española Ana Díez, pasaba todos los días frente a un parque de diversiones: "Veía a esos mamotretos en los horarios más raros, por ejemplo, en la sombra de la madrugada fría y esas imágenes me cautivaron. Y también es llamativo que cuanto más pobres son los países, más parques y circos hay", dice. Luego vino el proceso de escritura y llamó a Guzmán, a quien conoce desde hace más de diez años.
"La gente mal formada cree que respetar al autor es no tocarle ni una coma al texto; y eso no puede estar más errado. Osqui siente profundamente lo que hace y acompaña a sus criaturas mientras crecen", dice Dayub sobre el trabajo de su colega.
Sobre la fortuna
El batacazo tiene también como atractivo la música del Chango Spasiuk. "Quería una música representativa de los parques sin apelar a los discos actuales y enseguida pensé en el acordeón, pero quería una melodía que no fuese ni chamamecera ni de Europa del Este, como la de Emir Kusturica", dice Dayub, un apasionado de este instrumento, y narra entretenido que mientras pintaba casas gastó todo su salario semanal para comprar un acordeón. Tiempo después se convirtió en el primer y último alumno que tuvo Raúl Barbosa, quien le dio apenas dos clases. "Fui muy afortunado. En realidad, lo veía tocar porque no entendía nada de lo que me explicaba", cuenta, y su compañero le festeja la anécdota con una carcajada.
Guzmán, maestro del arte de la improvisación, también se considera afortunado porque siempre actuó. Algunos de sus trabajos más destacados fueron en Hermanos y detectives (Telefé), como el del amigo de Rodrigo de la Serna; y como el paisano que le daba una lección a Mike Amigorena, en El niño argentino , la multipremiada obra de Mauricio Kartún. "Desde que terminé el colegio hasta que tuve mi primer trabajo pago, no paré de actuar. Pasé hambre, llegué con lo justo, la remé, pero salí adelante con alegría y esforzándome cada vez más. La suerte existe, pero hay que ayudarla", cuenta y comienza a hablar docto sobre los signos del zodíaco.
Para agendar
El batacazo , de Mauricio Dayub. Chacarerean Teatre , Nicaragua 5565 (4775-9010). Viernes, sábados y domingos, a las 21. Desde 40 pesos.



