Dos personajes en el ring
"Gloria y Marcelo" , de Guillermo Arengo, con el mismo Arengo y Sonia Novello. Escenografía: Alejandro Bracchi. Música original: Cecilia Candia. Vestuario: Rosana Barcena. Iluminación: Fabricio Ballarti. Dirección: Ana Alvarado. Sala Callejón de los Deseos (Humahuaca 3759). Funciones los viernes, a las 21.
Nuestra opinión: bueno
Dos personajes antagónicos frente a frente, como en un ring pero sin guantes de boxeo. A lo sumo, lo que ponen en juego son simplemente diferencias sociales, culturales y hasta de modelos estéticos. Porque ella, Gloria, es flaca, seductora y mujer de mundo. En cambio él, Marcelo, es un tanto pelado y con algunos kilos de más, lo que, según interpreta un amigo suyo, "es una forma de tomar distancia del otro". O, como dijo un espectador luego de la función, Marcelo es una especie de Homero Simpson porteño.
Guillermo Arengo, en su primer trabajo como dramaturgo, construyó esta obra basada en un acertado juego de contraposición, de confrontación de universos dispares Pero más allá de las diferencias entre estos dos personajitos , establecen una relación afectiva que los lleva a lugares insólitos, a paisajes de un imaginario sensual y de una cotidianidad cercana al absurdo.
De todos modos, el equilibrio de la obra pone su peso en la figura masculina, que posee mayor riqueza en contradicciones y que se transforma en un ser más querible. Como cuando, al final, en medio de la fantasía del hombre casado lleno de hijos que corren a su alrededor, se imagina diciéndole a uno de ellos: "Para eso sos mi hijo. Ahora vas y me trascendés". Una muestra más de la extrema ternura de esta libre versión nuestra de Homero Simpson. Con estas herramientas, de algún modo, Marcelo se convierte en el narrador de este encuentro.
Claro que para que esto suceda ayuda también la composición, a cargo del mismo Guillermo Arengo. Porque, a lo largo de la obra, el actor despliega todo su histrionismo en un papel hecho casi a su medida (recordemos, no es un dato menor, que el propio Arengo escribió la obra). Junto a él, Sonia Novello acompaña adecuadamente sus pasos en la composición de esta italiana (acertada modificación del original a cargo de la directora de este proyecto, Ana Alvarado) que está dispuesta a todo y no duda en seguir sus pasos.
Alvarado supo manejar los hilos en una puesta correcta que, en su mayoría, se desarrolla sobre una plataforma cuadrada. Allí, con muy pocos elementos escenográficos, la historia circula, fluye con la misma facilidad que poseen estos dos personajes para zambullirse en historias ajenas con toda naturalidad.
Como verán los seguidores del grupo El Periférico de Objetos, del cual ella es una de las fundadoras y directoras, no aparece aquí el mundo de lo macabro y lo siniestro, factores casi distintivos del excelente grupo. Alvarado posee una extensa trayectoria como dramaturga y directora de puesta de teatro infantil y éste es su primer trabajo de "teatro para adultos".
El resultado es una obra simple en su estructura y su puesta, rica en situaciones y en contrapunto actoral. Una buena forma para que estas dos criaturas circulen por las aguas de un texto con algunas situaciones desopilantes.



