
El amor tiene cara de Iris Láinez
En el teatro Colón, la actriz presentará una nueva versión de la obra de Casona
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MAR DEL PLATA.- A cada rato echa mano a los bolsillos de la memoria y siempre rescata una anécdota sabrosa ligada al tema de turno en la charla. Por ejemplo, el estreno que la espera esta noche en el teatro Colón local, el mismo en el que en 1968 inició sus temporadas marplatenses. Todavía recuerda y se ríe de colegas que buscaban calmar la ansiedad "con Geniol y Coca Cola o whisky". Nunca lo necesitó. Como siempre, antes de subir a escena, Iris Láinez pedirá hoy agua mineral con un toque de jugo de limón. "¿Nervios yo? Jamás, si para mí subir al escenario es como estar en la cocina de mi casa", dice con una sonrisa encantadora esta mujer que afirma disfrutar entre ollas y sartenes tanto como sobre las tablas.
Acaba de terminar el último ensayo para una nueva puesta de "Los árboles mueren de pie", el clásico de Alejandro Casona que protagonizará a partir de las 20 junto a un elenco íntegramente marplatense.
Se enoja cuando alguien lanza con precisión su fecha de cumpleaños. "Es en enero y llego a los 81", cuenta con orgullo y una pizca de misterio. Y cuenta el secreto de su plenitud: "Trabajo, trabajo y trabajo, desde los 14 años nunca paré", resalta de esta carrera que comenzó en la adolescencia, cuando debutó en un radioteatro.
Hizo siete películas, decenas de obras teatrales y fantásticos éxitos en televisión. El más recordado, sin dudas, "El amor tiene cara de mujer", una telenovela que hizo historia. "Esa era televisión, que llevaba fantasías, ilusión e historias de amor a la familia", rescata antes de desnudar a cuenta gotas una de las pocas críticas que se le escuchan: "Ahora -dice sobre las últimas novelas- todo es perversión, sufrimiento... es tremendo". Pone la mirada en el cielo y gestos como quien se apresta a lanzar un reto cuando habla de algunos actores de esas tiras. "Les das dos páginas de libreto y ni siquiera se las saben", cuestiona.
Se enoja, reconoce, porque sabe muy bien el esfuerzo que tuvo que hacer como protagonista de esas historias. "Me estudiaba 52 páginas por cada capítulo de "El amor tiene cara de mujer"", cuenta y, otra vez sonriente, vuelve a sacar otra perla entre secretos bien guardados.
Recuerda que jornadas laborales de más de doce horas diarias la obligaban a ver a su marido, Eddie Williams, productor de ciclos como "Odol pregunta" o "Sábados de la bondad", en la cama. "Se enterará de esto cuando lea la nota", confía sobre esas noches en las que, sin descuidar el diálogo matrimonial, leía el libreto del próximo capítulo que siempre mantenía disimulado entre sábanas y frazadas.
Hoy, tras 59 años de matrimonio, Iris Láinez se reconoce "enamorada de mi marido como el primer día". Y si un deseo pide es "llegar a los 60 estando juntos como hasta ahora".
La salud de Williams fue la que trajo a la pareja a Mar del Plata. Fue una recomendación médica y desde hace once años están instalados junto al mar. "Vine a tejer, como retirada, pero enseguida me ofrecieron trabajo y no pude parar", le dice a LA NACION.
Se la ve feliz. Y con ganas de ir por más. Recibió ofertas para hacer televisión en Buenos Aires, pero las descartó. "Prefiero dejar de ganar dinero, pero no hacer chabacanería", resalta, segura de que una decisión contraria su público no se lo perdonaría.
Si hasta le llegaron a llevar contratos sin cifras. Toda una tentación. Pero los devolvía si la propuesta actoral no era la esperada. Dice que tiene que ver con una conducta. Un estilo de vida. Y un compromiso ético que la acompaña en más de 66 años de carrera artística: "Antes que el dinero -sentencia- está el respeto por la gente".
Volver a viejos éxitos
"Dios me los puso en el camino", dice Iris Láinez cuando habla de sus compañeros de elenco en "Los árboles mueren de pie": Silvia Jiménez, Carlos Vega, Ana Juárez, Néstor Grotagaura y Marta Osses. "Hay nueva escenografía y vestuario que jerarquizan la propuesta", asegura Ricardo Méndez, productor y director de la obra y una de las debilidades de Iris Láinez.
Ahora, después de una exitosa gira por el territorio bonaerense, a horas de una nueva temporada, Láinez quiere volver a la telenovela, pero sueña con una producción marplatense. "Sería brillante", se ilusiona.
El entusiasmo con la idea tiene un primer y fundamental avance. Méndez ya adquirió los derechos de "Son cosas de esta vida", de Miguel de Calasanz, que se vio en 1962 por Canal 13, con Nelly Meden, Raúl Rossi y Amalia Sánchez Ariño.
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