El Colón que se achica
Ayer, García Caffi, director de la sala, resolvió disolver once áreas operativas
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A juzgar por una serie de ajustes en los planos maestros del Teatro Colón, a los que estuvo acceso LA NACION, la pérdida de varios metros de camarines, depósitos y talleres ponen en duda la función histórica de la misma sala como una gran fábrica de espectáculos de ópera y ballet. En esa línea discursiva, ayer la dirección del Colón informó la nueva estructura orgánica en la que se disuelven las áreas cantantes líricos, figurantes, diseño de producción, arquitectura teatral, grabación y video, fotofilmación, mecánica escénica, efectos especiales electromecánicos, efectos especiales de agua y prevención de incendios, administración y mayordomía. La medida motivó una rápida respuesta de los trabajadores que, en señal de protesta, se dirigieron hacia la jefatura de gabinete en donde Pedro Pablo García Caffi, director general del Colón, tiene su despacho.
Según la nueva estructura, de los 1300 trabajadores se deberá pasar a 808. Y según los mencionados planos, datados el 23 del mes pasado, desaparece el 70% de las áreas técnicas y se disminuye considerablemente el espacio destinado a depósitos. Así es que en lo que era una sala de iluminación funcionará la cocina de la confitería (habrá dos nuevas en el segundo piso) y que los camarines para los técnicos se reducirán en un 80 por ciento.
La sala Saulo Benavente era el único taller escenográfico sin columnas en el cual se podían pintar varios fondos para el escenario simultáneamente. Tiene una superficie de 858 m2 libres, que ahora figuran como una sala de ensayo. En el segundo subsuelo había otro taller escenográfico de 1200 m2 con una hilera de columnas centrales. Según las nuevas pautas, de este último solamente quedará una parte, 870 m2, en el que, por las columnas que lo atraviesan, sería imposible pintar las enormes telas escenográficas.
En lo referido a los cuerpos estables surgen algunas modificaciones con destino incierto. Por ejemplo: los camarines del Ballet, que históricamente estaban ubicados cerca del escenario para poder cumplir con los cambios de ropa de los grandes montajes, algunos de ellos pasarán del segundo piso al tercero, con las lógicas dificultades que eso genera. En los que daban a la calle Viamonte estarán los despachos de la dirección. Si antes los bailarines del cuerpo estable tenían camarines para 2, 3 y 4 personas; según los planos actuales serán dos grupales. Igual criterio se aplica al Coro.
Previo al cierre del Colón, los músico usaban para ensayar la Rotonda que tenía entrada directa al foso del escenario. Ahora, allí irá una sala de exposiciones temporarias circular con un hueco central que comunicará a la Rotonda de los bailarines para que los visitantes al Colón puedan seguir sus ensayos. Si anteriormente los músicos tenían espacios individuales para poder ensayar según los instrumentos, próximamente deberán compartir un espacio común ubicado un piso más abajo.
La oficina de prensa del Colón, que desde hace años estaba ubicada en el ángulo derecho del hall central, pasará a donde estaba la dirección general. La sala de prensa se convertirá en una sala de reuniones (hasta noviembre, la denominación era sala vip). El mismo destino tendrá la biblioteca histórica, que ahora irá cerca del CETC.
Idas y venidas
La diversidad de proyectos; las denuncias sobre algunas características de ellos; los cambios de gobierno; las obras detenidas y el silencio oficial ya forman parte de esta compleja trama de la cual pende el destino de un tesoro único.
Los primeros días de noviembre, en una nota de tapa de LA NACION, se publicó un artículo titulado: "Opera entre confiterías y gift shops ". En ella se daba cuenta de la proliferación de salas vip, espacios de ventas de regalos y confiterías en donde antes funcionaban talleres y camarines. También se consignaba que todas esas reformulaciones respondían a la idea de teatro de Martín Boschet (el ex director ejecutivo que tuvo que renunciar a partir del polémico acto de las zapatillas Converse, a pesar de lo cual García Caffi calificó su actuación de excelente). A raíz de aquella nota, por primera vez el ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain, aceptó hablar a este diario sobre el plan maestro. "Mi trabajo es de arquitecto y constructor de lo que se me solicita hacer. Las definiciones están en manos del director [del Colón]", apuntó el responsable político de las obras.
En la última entrevista como director de la sala que dio Horacio Sanguinetti, dijo al pasar: "El proyecto ese que usted vio [refiriéndose a la nota antes mencionada] era, en realidad, una especie de borrador que autoricé a Boschet. [Pero] esa idea un poco vip de que el lugar en el cual estamos, la biblioteca, se convirtiera en una sala de recepción es innecesaria". Tres meses después, por tomar como caso testigo a la biblioteca, se produce otro cambio de timón. Quizás, el nuevo futuro de la biblioteca sea superador del que estuvo vigente hasta que se cerró el Teatro. Lejos de analizar ese punto, lo llamativo es la cantidad de idas y venidas con el consiguiente gasto de dinero público que genera y la demora en el tiempo.
La fecha de la reapertura del Colón todavía es una incógnita. También lo son los planos definitivos que ya fueron reclamados por legisladores, por los trabajadores y por la Comisión de Seguimiento. Hasta el momento, tampoco hubo una reunión entre García Caffi y la Comisión Nacional de Monumentos Históricos, la encargada de aprobar los cambios en el edificio. "Voy a pedir a la Comisión que esa reunión sea lo antes posible", apuntó ayer Gustavo López, subsecretario general de la Presidencia. En un comunicado, agregó: "La decisión de disolver [las distintas áreas] pone en duda la continuidad operativa del Teatro tal cual se concibió desde su fundación. [...] La falta de información precisa y las contradicciones de los últimos meses nos llenan de dudas y de preocupación".
El lunes, cuando comenzó a gestarse esta nota, LA NACION puso al tanto a los responsables de prensa de Desarrollo Urbano y del Teatro Colón el alcance de este artículo para que dieran su versión de los hechos. Anteayer, Sergio Levit, de Desarrollo Urbano, envió un mail en el que decía: "El ministerio responde sobre los planos y proyectos oficiales. Lo demás es conjetura".
A falta de comunicación oficial detallada, durante esta gestión hubo una sola conferencia de prensa, esta historia está llena de datos inciertos.
Luz de alarma
- Reducción de espacios. Según los planos actualizados, se pierde un 70 por ciento de las áreas técnicas y disminuye considerablemente el espacio de los depósitos
- Reducción de personal. Ayer se disolvieron once áreas operativas del Colón y se crearon otras tres.
- La biblioteca. Hasta mediados del año pasado ese espacio iba a ser una sala vip. Luego se dio marcha atrás. Ahora sería una sala de reuniones.
- Achicamiento. Según los planes de Pedro Pablo García Caffi, de los 1300 trabajadores que tenía el Colón pasará a tener 808.




