El escaso vuelo de un avioncito
1 minuto de lectura'
"El show de Jay Jay, el avioncito". Una producción de Imagina. Versión teatral de Daniel Fernández de la serie de televisión de Modern Cartoons. La coreografía es de Soledad Buss; la escenografía, de Rody Giordano; la música, de Gustavo Calabrese. El elenco está integrado por Ana Fontan, Javier Ruiz de Galarreta, Natalia Borzone, Emmanuel Vitale, Fernando Avalle, Verónica Pérez, Carlos Bernal, César Peral y Gisella Molinari. La dirección general es de Daniel Fernández. En el teatro Astral, Corrientes 1639. Sábados y domingos, a las 15 y 17, y en vacaciones, todos los días en el mismo horario. Entradas, entre $ 15 y $ 45.
Nuestra opinión: regular
Como en otros espectáculos que están protagonizados por personajes que los chicos conocen por la televisión, la convocatoria es para verlos "en vivo", y si las máscaras son buenas, eso se cumple. En muchos casos, allí puede concluir la necesidad de la concurrencia, y si el clima afectuoso se sostiene tal vez muchos adultos se queden conformes. "Jay Jay, el avioncito" produce suficiente sensación de proximidad con las vestimentas y máscaras. Los chiquitos ven a los avioncitos moverse, hacer ciertas coreografías, y tal vez eso les alcance.
En el caso de este espectáculo, no hay una historia, no hay conflictos, nada especial se espera que ocurra. De modo que las canciones se suceden recitando temas que muchos pequeños conocen, alentando a batir palmas y corear algunas líneas, y dando consejos.
El escenario muestra la entrada a un hangar; los personajes que integran la serie entran y salen por esa puerta, guiados por los mecánicos que les indican con señales (como se hace con los aviones), las maniobras necesarias para acercarse . Por un lado es una simpática imitación de lo que pasa con aviones reales; una suerte de guiño, por el otro, es evidente que con semejantes trajes, los actores necesitan ser orientados y cuidados en sus movimientos.
Para eso está el plantel de técnicos o mecánicos, con sus brillantes mamelucos. Ellos son los que hablan con Jay Jay, Narices y Tracy, tratando de ayudarlos a resolver sus problemas. Es un juego claro, son quienes cuidan los aviones y son quienes cuidan a estos avioncitos, personajes niños, que se resfrían, buscan amigos, tienen dolor de muelas.
Solamente canciones
No se percibe una historia que pueda crear algún tipo de suspenso. Los números musicales apelan a temas que los chicos del público conocen y los actores tratan de integrarlos animándolos a participar.
Al no haber historia, ni desarrollo de los personajes, de alguna manera éstos son tan planos como los dibujos: los niños no se pueden identificar con ellos y sus problemas, las escenas se resuelven en que "hay que cepillarse los dientes", "no comer tantos chupetines" (llamados paletas en su versión española), conocer las estaciones del año, imaginar y soñar, cultivar la amistad, y, también, algo difícil para explicar a un niño pequeño: "Buscar en su yo interior su verdadero ser y aceptarse como uno es".
Hay elementos en la fábula de este avioncito y sus amigos para construir alguna historia. Sin libro, sin dimensiones en los personajes, los dichos y las canciones de Jay Jay y sus amigos son simplemente enunciados, a veces no inteligibles debido a problemas del doblaje, de recomendaciones de adultos con muy poco asidero en su pequeño mundo.




