
El humor en los clásicos
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"Odisea, la comedia infantil", teatro musical basado en "La Ilíada" y "La Odisea". Libro: Héctor Presa. Música: Angel Mahler. Coreografía: Mecha Fernández. Vestuario y utilería: Lelia Bamondi. Asistente de coreografía: Pilar Rodríguez. Asistente de dirección: Daniel Ceriotti. Asistente técnico: Martín Sampayo. Intérpretes: Sachi Abdenur, Sol Jauría, Jorge Almada, Lucía Baya Casal, Damián Bencetrich, Laura Colombo, Gastón D´Angelo, Pablo Di Felice, Aníbal Dinaro, Marcela Luzny, Marina Pomeraniec, Pilar Rodríguez, Luli Romano Lastra, Walter Scaminaci. Puesta en escena y dirección: Héctor Presa. En el Lorange, Corrientes 1372, los sábados y domingos, a las 16.45. Entradas desde $ 10.
Con brillantes mamelucos claros, zapatillas y narices coloradas, un grupo de clowns es a la vez coro griego, ejército, relatores, personajes de la historia, dioses y fuerzas de la naturaleza. Cuentan la historia de una guerra absurda que dura diez años y se concentran en uno de sus tantos hilos personales: el vínculo de Penélope y Ulises, separados por las circunstancias y las locuras del poder, pero ingeniándose para hacer real la relación a pesar de la forzada separación. Héctor Presa los imagina enviándose cartas y paquetes, como ocurre en las guerras, y confiando en que se volverán a ver.
El humor es un verdadero protagonista de este relato, que está lleno de guiños musicales, alusiones a la realidad de sentimientos y emociones, réplicas de juegos de infantiles. A veces se percibe una mirada socarrona en que nos reímos de nosotros mismos. Por ejemplo, Paris tiene un casco con la torre Eiffel; Aquiles renguea; Penélope le manda bufandas por encomienda a Ulises al campo de batalla; el relator se llama Mero; Helena se felicita por la movilización que ha desatado y que la amerita para aparecer en las noticias y las sirenas son desenchufadas para que se callen; Menelao y Paris eligen sus soldados como los chicos eligen sus equipos y después del primer combate, cuando todo parece haber terminado, Mero y Helena piensan que la guerra salió muy cortita y mandan a los soldados a levantarse y volver a empezar. Todo esto mientras los combates continúan en animadas coreografías y juegos actorales, canciones y bailes en los ritmos más diversos. Tangos, boleros y una canción de Serrat pasan veloces provocando el oído y la memoria del adulto.
Hay un momento en que la guerra se hace larga y da la sensación de que es interminable. Buscado o no, el efecto se suma a las numerosas y repartidas críticas satíricas a la inconsciencia de la guerra. Faltaba nomás una pequeña cita musical a Mambrú para redondearla. Pero enseguida viene lo del caballo de Troya, la victoria de los griegos y el retorno de Ulises, tan azaroso.
Resulta divertida la interpretación de los dioses caprichosos enfrentados por Nausícaa, quien apela a favor de Ulises: la jovencita reta, enojada, a los dioses injustos. Las escenas del regreso son notables aciertos de la puesta. El viaje por el mar de Ulises, una resolución coreográfica y escénica muy buena, a partir de un paño verde coronado por el pequeño bote donde Ulises rema. El cíclope es un muñeco visualmente muy atractivo, y su sola imagen es un guiño humorístico más, al igual que la pelea que sostiene con Ulises. El retorno es una canción al amor que perdura y un deseo de paz.
Brillante, muy bien hecha y a la vez sin pretensiones, concentrada en contar, mostrar y sugerir, "Odisea" es un espectáculo para divertirse en familia. Los adultos podrán rellenar los espacios que faltan y redondear aspectos del relato que están apenas sugeridos.
Para disfrutar con los chicos
Es difícil anticipar que tomarán los niños de todo esto. Una sátira se apoya en el conocimiento de la versión tradicional o "correcta". La diversión por la forma de contarla está en esos chistes que sorprenden, y eso es más bien para los adultos, quienes tendrán a su cargo interiorizarse de la historia tal como la contó Homero y aclararles unos puntos a los niños.
Uno se pregunta también por qué en algunos episodios se modificó el relato, siendo que revela características de la personalidad de Ulises, ingenioso, hábil, verdadero sobreviviente. Tanto en el encuentro con las sirenas como en su enfrentamiento con el cíclope, se ha desperdiciado ese material, que los chicos hubieran comprendido como hábil recurso de parte del héroe: taparse los oídos y hacerse llamar Nadie.
De todas maneras, es una experiencia para disfrutar del principio al fin. Héctor Presa demuestra que no necesita pedirle a la platea una participación dirigida que la comprometa con la historia, ni grandes efectos ajenos al teatro ni recursos técnicos deslumbrantes para emocionar, cautivar y divertir. Concentrado en la acción, el juego, el movimiento y el aporte de la música, el espectáculo lo logra con profundidad. El compromiso del público es la sonrisa o la carcajada, pero sobre todo el silencio y el aplauso espontáneo.





