
El Museo del Títere, para grandes y chicos
No solamente se exhiben muñecos de todo el mundo sino que además se ofrecen diferentes espectáculos
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El Museo del Títere de la Fundación Mane Bernardo-Sarah Bianchi no solamente exhibe muñecos de todo el mundo sino que ofrece espectáculos para chicos y grandes. Su actual directora, Sarah Bianchi, se ha concentrado estos últimos años en crear adaptaciones de cuentos clásicos, con entusiasta respuesta de los niños. Situado en Piedras y Estados Unidos, una esquina típica de San Telmo, es una especie de reserva de la fantasía que merece especial atención de las autoridades para asegurar su permanencia.
Sábado a la tarde en San Telmo... La modorra de la siesta se alarga... En la esquina del 905 de la calle Piedras la persiana está levantada. "Abierto, toque timbre", dice un cartel.
La puerta se abre y uno parece entrar a la cueva de Alí Babá. Es imposible sustraerse al hechizo de tantos muñecos, títeres, marionetas, sombras, que cuentan su historia.
La gente mira las vitrinas, recorre las salas.
Sarah Bianchi dice siempre que a los títeres no les gusta quedarse quietos, que ellos, como todos los artistas, quieren actuar.
Y por eso, cada temporada arma una nueva obra con muñecos que ya son del elenco del Museo, veteranos experimentados en el arte de seducir con su ingenua picardía.
De todo el mundo
Apenas uno entra se encuentra en la Sala Internacional, donde están los Pupi sicilianos, enérgicos caballeros de latón, las marionetas de Java, transparentes y rituales, diminutos personajes europeos de madera, extraños animales de oriente. Si se pasa a la sala siguiente, se encuentra desplegada la historia del títere de la Argentina. Una más allá, la Sala Latinoamericana, aloja los ejemplares peruanos, mexicanos y brasileños, entre otros.
A un costado, la Sala Federico García Lorca exhibe fotografías de la historia de la compañía y es el espacio del teatro, con asientos pequeños para los chicos, en las filas delanteras, y las sillas para los adultos atrás.
Las familias van llegando alegres, expectantes: es un público que se renueva con los visitantes del barrio, con turistas curiosos, pero que tiene una base de niños asiduos, chicos de las cuadras cercanas, que regresan siempre como si tuvieran una cita con sus amigos de trapo.
Una marioneta, "Micho", sale a saludarlos. Una nena le toca suavemente y, a hurtadillas, la mano, pero luego no puede aguantar y lo abraza. Micho resiste gallardamente los embates de la espontaneidad infantil y hace de maestro de ceremonias, invitándolos a la función. La sala se llena en instantes: los rezagados quedarán atrás o afuera.
"Esta familia -comenta Bianchi refiriéndose a un grupo de adultos y niños- ha venido ya unas cuantas veces. Siempre llegan tarde y tienen que quedarse atrás, de pie. Hoy han venido temprano y se han podido acomodar."
Música, luces de sala apagadas y comienza la función. Es otro títere, otro Micho, el que aparece en el retablo. Como a muchos de sus compañeros de elenco, ya se lo ha visto trabajando en otro espectáculo, pero eso no le impide protagonizar ahora las aventuras de un nuevo personaje.
Adaptación de clásicos
Esta versión de Sarah Bianchi presenta a un gatito, "Micho" que al escuchar el relato del cuento quiere imitar al legendario gato con botas, y copia, a su manera, sus aventuras. Cae, incluso, al fondo del mar, donde verá medusas y sirenas y llegará a luchar con un pulpo. Esta parte de la aventura le permite al espectáculo desplegar efectos de luz negra.
Siluetas y transparencias, luz negra, títeres de guante y de varilla, se integran en el espectáculo como una lección didáctica de las variadas técnicas titiriteras. El elenco de manipuladores está integrado por Alberto Fortunato, Daniel El Chekh, Italo Cárcamo y la propia Sarah Bianchi.
El asombro y la maravilla se mezclan con la curiosidad y al final, cuando los titiriteros saludan, los niños tienen su oportunidad de preguntar. Todos los cómo y los porqué brotan de esa platea, formada, con mayor frecuencia por niños de jardín de infantes que visitan el Museo en días de semana.
Pero los adultos que van los sábados suelen demorarse conversando sobre sus propias preguntas, sobre sus experiencias con los títeres y sobre el material del Museo que en breve habilitará un sector de su biblioteca, en organización en este momento.
A la salida, una alcancía solicita una contribución para el Museo.
"Micho con botas"se presenta con entrada gratuita todos los sábados a las 16 y durante la semana, en horarios por convenir, para escuelas y jardines. La dirección es Piedras 905, esquina Estados Unidos, y el teléfono: 4802-4785.
Piedra libre
- Con lluvia. "Un paraguas mágico" (
*** ), el espectáculo de Isaac Nachman, continúa sus presentaciones en el teatro IFT, Boulogne sur Mer 547, los sábados y domingos a las 16. Entrada: $ 6.
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- En la UPB. En el Auditorio de la Universidad Popular de Belgrano, Ciudad de la Paz 1972, continúan las funciones de "Belinda lava lindo" (
*** *), de María Inés Falconi, los domingos a las 16.30. "Caídos del mapa" (*** *), a su vez, está los sábados y domingos a las 18. Entrada: $ 6.
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- Grandes amores. "Historia de un amor exagerado" (
*** ), con dirección de Leo Dyzen, continúa en el Payró, San Martín 766, los sábados y domingos a las 16. Entrada: $ 7.
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- Pinocho. "El niño de madera", una comedia musical de Ariel Osiris y Alejandro Borgatello, está basada en el cuento de Carlos Collodi. Podrá verse los domingos, a las 17, en El Vitral, Rodríguez Peña 344, sala 1. Entrada: $ 6.






