
El music hall volvió con todo su glamour
Dominó, el musical . Idea, dirección y luces: Aníbal Pachano. Música original, arreglos y dirección musical: Gaby Goldman. Con Aníbal Pachano, Alejandro Lavallén, Sofía Pachano, Sybil Pintos, Karina D Arino, Fernando Avalle, Nicolás Martinelli, Agustina Mayeregger, Leandro Zanardi, Florencia Daneu, Marien Caballero Galvé, Jorgelina Balerdi, Julián Carbajal y Daniel Scervino. Artista invitada: Sandra Guida. Coreografía: A. Lavallén. Adaptación de letras: Julio Panno y Sandra Guida. Stage: Miriam Costamagna. Vestuario: M. Rodríguez, P. Fiaño, A. Sans y A. Pachano. Escenografía: A. Pachano y Daniel Panebianco. Asistentes de dirección: A. Lavallén y Julio Panno. Coreografía de tango: Mariel Barba. En el Teatro del Globo. Duración: 90 minutos.
Nuestra opinión: muy buena
Buenos Aires extrañaba el music hall. Por lo menos al auténtico, el del brillo, el de los trajes inmaculados, el de los artistas talentosos y aquel que se juega por la novedad. Por suerte, está Dominó . Como es el estilo de Bottom Tap, acá no se cuenta nada. Son cuadros cortos cuya finalidad es lo visual y musical. Y eso no está mal. Porque el resultado es brillante. Está dividido en dos actos. El primero tiene una parte con un concepto oriental, alguna cosa de cabaret y elementos mitológicos. En el segundo acto, la cosa es más tanguera aunque, lógicamente, con el glamour y la purpurina que corresponden a la propuesta.
Aníbal Pachano volvió a los mejores tiempos de Bottom Tap con este nuevo show en el que todo está cuidado hasta el mínimo detalle. Apostó al rompimiento, pero en una línea tan cuidada que no traiciona al género ni a su esencia. Para eso se nutrió de la mano de Mabel Rodríguez y las ex integrantes de Bottom Tap Ana Sans y Patricia Fiaño, que diseñaron un vestuario bellísimo sin necesidad de la grandilocuencia. Eso sería fácil. Aquí no hay grandes tocados de plumas ni vestidos grandilocuentes. En Dominó todo es artesanal. El vestuario del cuadro final, así como el del cuadro naturalista (algo extenso) de faunos, hadas, elfos y ninfas, es una obra de arte. Del mismo modo, es excelente la puesta de luces.
Hay elementos andróginos muy presentes en todo el espectáculo y momentos muy ricos como el chachachá electrónico o el "Nessun dorma", con coreografía aérea de Alejandro Lavallén. Pachano hasta se atrevió a evocarse con el cuadro de "Amapola", en el que su hija Sofía hace lo mismo que hacía su madre, Ana Sans, en los años 80, y brilla con humor y desparpajo en una versión ingeniosa y autobiográfica de Se dice de mí .
Asimismo, contó con el valioso aporte de Gaby Goldman en la música, quien creó una partitura que se hace bella al oído, y funcional e inductora en lo escénico. Jugó con distintos ritmos étnicos, los profanó y los transformó, como en el tango apache con impronta de cancán y carnaval, o el arreglo oriental de un tema celta. Todo esto, con un visible acento electrónico que es funcional, sobre todo, a las coreografías. A su vez, hay muchas referencias a distintos musicales (sobre todo, Cabaret ) en la partitura, en la que Goldman hasta mezcló hábilmente acordes del "Bui Doi" de Miss Saigón con el "Wilkomen" de Cabaret , entre otros.
La figura invitada de este mes es Sandra Guida, que le aporta al show cuatro de sus mejores momentos. Porte de diva, presencia y dos versiones inolvidables de "It s So Quiet" y un "Nostalgias" con impronta jazzera.
Sybil Pintos brilla en un cuadro humorístico que cruza el tango con la cumbia; los cantantes Nicolás Martinelli y Fernando Avalle tienen momentos de lucimiento, y Alejandro Lavallén le pone protagonismo a la danza.
¿Qué opaca a Dominó ? El monólogo final de Aníbal Pachano. Quiebra el encantamiento en el que estaba sometido el espectador. Es otra cosa.





