
El querido Scooby Doo
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"El show de Scooby Doo en vivo". Texto y dirección: Jim Millan. Intérpretes: Pierre Diennet, Francisco Trujillo, Pablo Osuna, Ofelia Domínguez, María Elisa de la Cruz, Juan Carlos Franzoni, Jorge Delgado, Perla Encinas, Mónica Fernández, Rigoberto Borrego, Daniel Ducoing. Teatro Coliseo, Marcelo T. de Alvear 1145; 4816-3789. Hasta el 6 de agosto. Entradas de $ 20 a $ 70. Duración: 90 minutos, con intervalo.
Nuestra opinión: bueno
Las traslaciones de una historia de un género a otro siempre son difíciles de asimilar, sobre todo para el público que en general espera un correlato casi exacto de la versión original. Y, en este caso, enfrentarse a Scooby Doo y su pandilla en vivo no es la excepción. Las caras, las actitudes, las voces y los movimientos del perro gran danés y sus amigos Shaggy, Velma, Daphne y Fred son tan característicos, están tan internalizados en los grandes (viejos aficionados a una serie que está por cumplir 37 años de vida) y en los chicos (sus nuevos seguidores) que hay que dejar pasar unos minutos para bajar la ansiedad y disfrutar eso que sucede sobre el escenario.
Inevitablemente "El show de Scooby Doo en vivo" tiene diferencias con el dibujo animado, hecho, que de todas maneras, no hace mella en la propuesta que acaba de llegar al teatro Coliseo y que, con múltiples funciones, se quedará hasta que terminen las vacaciones.
Código de cómic
Los actores que interpretan a cada uno de los integrantes de esta banda, que hasta de vacaciones no tiene otra opción que enfrentarse a un misterio por descifrar, asumen las características particulares de sus personajes y las ponen en escena hasta en código de cómic, sobre todo quienes tienen al propio Scooby y al disfónico y desgarbado Shaggy sobre sus hombros. Así, y con un buen apoyo musical y de efectos sonoros, se van acercando de a poco a los puntos centrales del imaginario sobre Scooby Doo.
Entonces aparece en escena una historia de misterio, con espectros, fantasmas y esqueletos que logra develarse en el minuto final. Todo el juego de corridas, escondidas, engaños, persecuciones fallidas logran llevar a la sencilla trama a sus puntos más altos de interés y atracción para los más chicos, porque si para alguien este Scooby Doo es un precioso tesoro es para quienes ronden los 4, 5 o 6 años.
Precioso es lo que sucede con los chicos cuando tienen que avisar o prevenir a los personajes centrales sobre el fantasma que los acecha, o cuando alguno se anima a larguísimas explicaciones sobre lo que pasó con otro de los compinches animados. Esto se multiplica cuando Scooby y Shaggy bajan a la platea e interaccionan con los afortunados que se sientan en las primeras filas. (No está de más decir que dejan de ser afortunados cuando en muchísimas oportunidades las luces les permiten ver con demasiada claridad lo que sucede tras bastidores: técnicos mirando el reloj, algún actor cambiando de tocado.)
"El show de Scooby Doo en vivo" les da a los chicos la oportunidad de encontrarse con un personaje carismático, que hasta se le perdona que camine más como hombre que como perro, y a los padres de esos chicos de encontrarse con un clásico en blanco y negro de su infancia.





