El viento escribe: intenso juego de engaños y conjeturas secretas

Juan Carlos Fontana
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23 de noviembre de 2018  

  • Autor: Enrique Papatino / Intérpretes: Víctor Hugo Vieyra, Marcelo Nacci y Manuel Longueira / Dirección: Enrique Dacal / Sala: Payró / Funciones: viernes, a las 20.30 / Duración: 75 minutos / Nuestra opinión: buena

Enrique Papatino toma una frase de Segismundo, de La vida es sueño, de Calderón de la Barca, para titular esta pieza, en la que con medida ironía refiere a la manipulación de la historia, a las mentiras con las que a veces se intentan describir los hechos, en pos de determinados intereses partidarios.

A partir de tres personajes: el profesor, el heraldo y el director, el dramaturgo interpela al espectador mostrando situaciones que tienen como víctima a un entusiasta profesor de la Academia de Letras, ávido por desentrañar ciertas verdades de la historia que a veces no son tales. El resultado es una obra inusual y muy interesante, porque el equipo de actores, director y dramaturgo construye una parábola en la que nada parece desentonar y sí tiene un objetivo común: hacer reflexionar al público sobre los constantes juegos de realidad y ficción, verdad o mentira, que en este caso se traducen en la manipulación que de ciertos acontecimientos hace un inescrupuloso heraldo que engaña al profesor con viejas cartas que dice escribieron desde Pascal hasta Corneille u otros personajes de la historia.

Una puesta muy simple subraya con énfasis el texto. Un viejo escritorio, pilas de libros esparcidas, una lámpara y algunas sillas permiten un juego escénico en el que las ambiciones intelectuales y se diría hasta financieras y de engaño envuelven a los personajes en una sutil vorágine de reproches, deducciones y temores que van salpicando el espacio. Una cualidad a destacar es que el público casi de inmediato logra engancharse en ese juego de autores y de suposiciones vertidas de modo secreto en cartas de dudosa veracidad. Lo cierto es que la intención del autor no es otra que poner en acto cómo se logra embaucar a un ingenuo profesor al que lo tienta descubrir la otra cara de figuras notables que fueron construyendo la realidad del mundo. El resultado no será demasiado alentador para ese intelectual; en cambio, para el vivillo que lo engañó la suerte es totalmente otra.

Es más bien un teatro para escuchar con atención y reflexionar sobre un presente atiborrado de noticias, discursos y desmentidas que recibimos a diario. Tres actores –Víctor Hugo Vieyra, Marcelo Nacci y Manuel Longueira–, en meritorias interpretaciones, aportan un interesante entusiasmo y hasta humor a estos textos muy bien ensamblados a través de la precisa puesta en escena de Enrique Dacal.

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