Entre la perseverancia y los resentimientos

Susana Freire
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17 de marzo de 2017  

El efecto de los rayos gamma sobre las caléndulas / Libro: Paul Zinder / Intérpretes: Georgina Rey, Laura Grandinetti, Valentina Posleman, Nora Gut y Belén Marcuz / Escenografía: Alicia Leloutre / Vestuario: Cecilia Carini / Música y diseño sonoro: Mirko Mecía / Iluminación: Agustín Arezzo / Dirección: Federico Tombetti / Sala: El Ópalo, Junín 380 / Funciones: viernes, a las 23 / Duración: 75 minutos / Nuestra opinión: buena

Posleman y Rey
Posleman y Rey Crédito: Crédito

Dentro del seno familiar, las relaciones se establecen a partir de cada miembro. Pero cuando uno de los integrantes, en este caso la madre, carga con resentimientos, a causa de frustraciones afectivas, económicas y personales, la convivencia se hace muy difícil, sobre todo cuando las dos hijas son adolescentes y deben soportar las arbitrariedades y los cambios de humor de su madre.

A pesar de eso, en ese hogar donde no hay espacio para la ternura y la comprensión, Matilda, tímida y retraída, conserva en su interior una pequeña brasa que alimenta con el estudio de la ciencia. No le resulta fácil, sobre todo cuando debe soportar las burlas de su hermana y las agresiones de su madre. Pero ella continúa albergando un hálito de esperanza porque sabe que en sus estudios encontrará su espacio vital. Por eso, decide encarar un experimento que la lleva a comprender la belleza que puede haber en un átomo.

Es poco lo que la madre puede hacer y, más allá de su alcoholismo y su violencia verbal, debe aceptar que su hija es diferente a otras adolescentes. "Si eres un poquito diferente, te tratan de exterminar", le dice. Sin embargo, la jovencita, que también logra la admiración de su hermana mayor, no se da por vencida y está decidida a cambiar las cosas a pesar de la opinión de su entorno familiar.

Georgina Rey, en la piel de esa madre desaliñada, alcohólica, fumadora compulsiva, histérica, acierta por la variedad de matices que despliega demostrando las distintas facetas de ese personaje neurótico, incapaz de resolver sus problemas. Va desde una serenidad fingida hasta la crispación más extrema y, a pesar de que su personaje provoca rechazo, consigue cierta empatía.

También encuentra su cuerda expresiva Laura Grandinetti para dar vida a esa jovencita tan particular que, más allá del maltrato familiar, soporta con resignación situaciones provocadoras y continúa silenciosamente con su proyecto de vida. A su vez, aporta lo suyo Valentina Posleman, quien, a pesar de su juventud, encuentra el tono emocional apropiado para dar vida a su personaje. Un elenco sólido que se complementa con la correcta actuación de Nora Gut y Belén Marcuz en participaciones breves pero muy elocuentes.

La escenografía sirve para ilustrar al ambiente hogareño sin gran despliegue, igual que el vestuario. La mano de Federico Tombetti se nota fundamentalmente en el trabajo con las actrices, con una guía muy acertada para definir las características de cada una de ellas y en el ritmo que imprime a la obra.

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