
Exitosa fórmula de Los Musiqueros
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"Canciones colgantes" . Recital musical por Los Musiqueros, conjunto integrado por Teresa Usandivaras, Julio Calvo y Beto Caletti. Canciones nuevas y de repertorios anteriores. Instrumentos tradicionales y no convencionales. Próxima función: 13 de septiembre.
Nuestra opinión: Muy bueno
Una de las características más interesantes de este conjunto, además de su indiscutible nivel musical, es la sencilla y cálida manera que tienen para comunicarse con el público de todas las edades. Desde un lugar que supone interés y respeto por el material que se va a emitir, los músicos tocan y la platea escucha. Es notable cómo logran conseguir esto de los chicos sin ningún efecto especial, ninguna acción compulsiva.
El buen humor, la sonrisa, el juego, están siempre presentes, pero cuando los intérpretes toman un instrumento y se disponen a ejecutar algo el silencio indica que se escucha con interés. Los chicos, particularmente, se concentran y pueden preguntar algo sobre el ritmo, la letra o el instrumento. Porque alternadamente Teresa, Julio, o Beto enarbolan alguna cosa medio extraña, fabricada con una lata, una pata de silla, un par de chancletas. También puede ocurrir que Beto o Julio imiten los sonidos de instrumentos con la boca.
Lo curioso de todo esto es que suenan bien y logran efectos que pueden ser muy originales sin dejar de ser musicales. Y, lógicamente, abren una puerta a la inventiva y la creatividad.
Las "canciones colgantes" movilizan a todos: adultos, niños, bebes. El ritmo se une a la propuesta de juegos corporales que marcan ritmos que se van complicando, y poco a poco, venciendo su timidez, el público se incorpora a juegos musicales, a veces difíciles porque deben coordinar movimientos y entenderse con el de al lado. Se puede ver el placer de padres y chicos jugando juntos. Y también se puede percibir la diferencia entre un reflejo condicionado, como es una reacción que lleva a batir palmas, y una respuesta que se produce después de una pequeñísima pausa, un silencio muy breve donde se comprende que el público piensa, se acomoda y se dispone a ser parte.
Otro aspecto interesante es la variedad de ritmos, de melodías y de temas. Algunas canciones son íntimas, aluden a sentimientos profundos, de nostalgia, amor, temores. Otras juegan con situaciones infantiles en la escuela, entre vecinos, los primeros desencuentros, el hermanito. Algunas son poesía pura, como "En dónde tejemos la ronda", sobre el hermoso poema de Gabriela Mistral, con música de Teresa Usandivaras; otras juegan con ruidos cotidianos, como "Andá a lavar los platos", de Julio Calvo y Beto Caletti; está también la canción del miedo, con un excelente relato de Julio Calvo.
Menú equilibrado
Hay canciones compuestas por niños: juguetonas, absurdas, con mucho humor; hay unas cuantas que son melodías populares del acervo universal: argentinas, africanas, brasileñas, mexicanas, pero la mayoría son creaciones de los mismos Musiqueros.
El menú resulta bueno, equilibrado, variado, es como una apertura a muchos sabores. El rato amable aquieta los ánimos, propone otra sintonía, algo para llevarse a casa, como una isla de ecos nuevos y diferentes en virtud de los sonidos.
Los Musiqueros participarán en estos días del VI Encuentro Internacional de la Canción Infantil Latinoamericana y Caribeña, en Belo Horizonte, Brasil, representando a la Argentina, y en San Pablo, en la Semana de la Latinidad como únicos representantes argentinos de la canción para niños. El grupo estará en Buenos Aires el 13 de septiembre en el Centro Cultural San Martín, dentro del marco del IV Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires.






