Familia de artistas

Músicos, plásticos, escritores y directores teatrales, reunidos en un taller, muestran desde hoy sus trabajos escénicos
Alejandro Cruz
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7 de mayo de 2003  

El circuito teatral de experimentación posee algunos ciclos sumamente interesantes que se han convertido en sanos, necesarios y vitales lugares de reflexión y renovación escénica. Hace algunos años, Vivi Tellas ideó Proyecto Museos (lamentablemente, el año pasado dejó de existir), en el cual un director de teatro debía inspirarse en un museo no tradicional para concretar un montaje. La misma directora es la creadora también del ciclo Biodrama, proyecto en el cual un director arma su trabajo a partir de la vida de un habitante de estas pampas. Otro taller que se las trae es el de semimontado que todos los años organiza el Instituto Goethe. De esos ciclos surgieron trabajos de enorme libertad interna.

En la misma línea, el director teatral Rubén Szuchmacher y el compositor Edgardo Rudnitzky crearon hace tres años el Taller de Experimentación Escénica, que tuvo como cometido posibilitar un espacio de difusión y entrecruzamiento entre artistas de diferentes artes con un objetivo común: el hecho escénico. Aquella vez el resultado se mostró al público y los que se dieron el lujo de presenciar los trabajos encontraron algunas verdaderas perlitas.

Esta vez, a Szuchmacher y Rudnitzky se le sumó el plástico Jorge Macci. Ellos, durante dos años, coordinaron este taller que reunió a un grupo de reconocidos directores teatrales, compositores, artistas visuales y escritores. Con el apoyo de la Fundación Antorchas, el resultado de esa investigación se transformó en ocho montajes. El primero, a cargo de Beatriz Catani, se presentó este fin de semana en La Plata y se llamó "Feliz. María. De 5 a 7" (ver recuadro, Pág. 4). Hoy el ciclo desembarcará en Buenos Aires -justamente en el Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC)- con "Estudios sobre la memoria amorosa", de Lola Arias. El resto, hasta fin de mes, se presentará en el Colón, en el Centro Cultural Ricardo Rojas y en el Instituto Goethe.

En los sótanos del Colón, LA NACION reunió a la compositora Ana Foutel, a los directores teatrales Luciano Suardi y Luis Cano, a la directora y escritora Lola Arias y a la artista plástica Nuschi Muntaabski. Durante la charla, Foutel señala una de las faltas de su actividad: "Yo empecé a trabajar haciendo música para teatro y danza, pero debo reconocer que no hay una formación para eso. En general, los músicos trabajamos casi intuitivamente. Por eso me interesó hacer un taller de este tipo".

Otras de las arriesgadas que se animaron a ponerle la firma a un trabajo sin ser directora teatral es la artista plástica Nushi Muntaabski. "Jamás me imaginé que iba a terminar dirigiendo una obra que, creo, es lo que termino haciendo, aunque no estoy segura del todo", apunta.

-¿Es decir que terminaste dirigiendo a actores?

-No sé... En medio de los ensayos me doy cuenta de que paro y pregunto: "¿Esto es ensayar?". Porque ni sé si lo que estoy haciendo es eso. Toco de oído, que es una de las cosas valiosas de esta experiencia.

Lola Arias se sumó a este taller en su carácter de escritora. "Es interesante pensar cuáles son los procedimientos que operan en cada una de las disciplinas, saber los problemas que tienen. Uno en general conoce a la gente de su rancho y ni sabe qué hacen los otros", apunta. Luis Cano confiesa que al principio del taller estaba un poco descolocado. "Yo pensaba que tenía idea de algo y después, sobre todo confrontando con Macci o Rudnitzky que son tan bichos de sus áreas, entendí que no sabía nada. Fue como un taller de inexperiencia."

El testimonio del director y actor Luciano Suardi remite a otro aspecto novedoso para él. "Si bien -dice- yo estaba tratando de armar un hecho escénico, no era el dueño de eso. Uno, como director, está acostumbrado a tomar resoluciones. En general, el compositor, el vestuarista o el escenógrafo trabajan para tu idea. Acá estás al servicio de algo de lo que no sos el dueño exclusivo. Lo cual es todo un punto de partida novedoso."

-Lo que decís habla de una relación de poder en la que el director tiene la supremacía sobre otros artistas.

Suardi: -Es que es así. Por eso quise pensar al trabajo que voy a presentar desde otro lugar.

Foutel: -Es que aplicando ese procedimiento hay un grado de reflexión mayor. Yo aprendí a ver cómo todos los lenguajes se interrelacionan en una obra, que es la totalidad.

-Ahora bien, parece que el taller trabaja sobre algo que ronda el sentido común; el teatro es un lugar de cruce de distintas disciplinas artísticas, es su naturaleza.

Cano: -Pero estamos acostumbrados a un teatro que trabaja sobre las jerarquías de uno de los lenguajes. Estamos habituados a un líder, que en general es el texto. Por eso es "raro" reconocer que en un aspecto puntual de tu trabajo alguien sabe más que vos. Yo soy el director, pero no soy el que sabe más, lo cual cambia las reglas de juego.

Bajo estas premisas de trabajo, Ana Foutel armó "Un quinteto". "Un trabajo -opina- en donde no se llega a una escenificación de la música, como ocurre en la ópera, pero tampoco a un concierto instrumental en el cual los músicos son exclusivamente músicos. Quise evitar las jerarquías."

Esas jerarquías de las que hablan es muy común detectarlas en los trabajos teatrales tradicionales. "Aunque en las obras de El Periférico de Objetos -señala Luis Cano- se ve claramente que los montajes pegan cambios de eje en todo momento."

Los trabajos de experimentación escénica tienen vecinos naturales en la instalación o la performance. "Es que en el terreno de la investigación se genera una especie de híbrido, en el mejor de los sentidos, en el cual los límites no están claros. Y hasta diría que está bueno que no estén claros", dice Suardi. Claro que en estos intentos de llamar a las cosas por su nombre se cuelan otras cuestiones. "Si digo que el trabajo que voy a presentar es una instalación -continúa-, estoy reconociendo internamente que no llega para ser tenido en cuenta como una obra, como algo acabado."

-La gente de las artes plásticas lo resuelven de una manera más sencilla. Presentan algo como work in progress y ya está.

Muntaabski: -Pero los coordinadores del ciclo no nos dejaron. De todos modos no hay que perder de vista que esto es una muestra.Yo, como artista visual, estoy muy excitada con esto. Estoy como el nervioso que se ríe todo el tiempo mientras dice: "Ah, mirá, estoy dirigiendo una obra".

Y se ríe de puro nervios.

Siete montajes siete

El Taller de Experimentación Escénica reunió a los directores teatrales Mariano Pensotti, Luis Cano, Beatriz Catani, Luciano Suardi, Diego Rodríguez; a los artistas visuales Nushi Muntaabski, Mónica Van Asperen, Andrea Schvartzman, Marcela Astorga; a los compositores Gustavo Chab, Federico Marrale, Ana Foutel, Pablo Bronzini; y a los escritores Lola Arias, Adrián Bechelli, Julia Sarachu y Vanna Andreini. Durante este mes ellos presentarán:

Estudio sobre la memoria amorosa, de Lola Arias, desde hoy hasta el sábado, a las 20 y 21, en el CETC (Toscanini 1168).

Noche en las cataratas, de Mariano Pensotti. Del lunes 12 al miércoles 14, a las 19, en el Instituto Goethe (Corrientes 319).

La inauguración, de Mónica Van Asperen. El sábado 17 y domingo 18, a las 19, en el pasaje Subterráneo Merk (Av. Belgrano y Lima).

Un quinteto, de Ana Foutel. Del miércoles 14 al sábado 17, a las 20.30, en el CETC.

Charla, de De Faroni. Del lunes 19 al miércoles 21, a las 21, en el Rojas (Corrientes 2038).

El beso, de Nushi Muntaabski. Del lunes 26 al miércoles 28, a las 20, en el Instituto Goethe.

En casa, de Luciano Suardi, del miércoles 28 al sábado 31, a las 20.30, en el CETC.

"Generar un hecho político"

"La existencia de un taller de este tipo -reflexiona Rubén Szuchmacher, uno de los coordinadores- tiene que ver con el funcionamiento de las distintas tribus artísticas. En la época del Instituto Di Tella hubiera sido una verdadera boludez hacer algo así, porque los artistas del Di Tella a la salida se juntaban en los bares de la zona, ésos eran los ámbitos naturales para pensar en conjunto. Con la dictadura todo eso dejó de pasar y el teatro cortó su relación con otras disciplinas artísticas. Por ejemplo, ¿cuánta gente de teatro sabe lo que pasa con la danza o con la música? Así fue que las otras disciplinas artísticas se subordinaron al saber central del director de escena. En medio de ese panorama, la existencia de un taller de este tipo pone en acción algo que debería pasar naturalmente. Por eso este taller apunta a generar un hecho político."

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