Fernando Rubio: el teatro, la performance y la memoria
Esta noche sube a escena, en Timbre 4, Pueden dejar lo que quieran, una propuesta que habla de dramas propios y ajenos
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El espectáculo está armado en torno a un cuadrilátero de 10 x 10 metros. En sus paredes hay ropas, en el piso también. Siete actores buscan reconstruir una historia. La de un hombre que ha perdido a su familia en un accidente. Ésa es la trama de Pueden dejar lo que quieran , el espectáculo del teatrista Fernando Rubio que sube a escena en Timbre 4.
El proyecto fue seleccionado y estrenado en el marco de las coproducciones que se realizaron para el último Festival Internacional de Buenos Aires. En esta ciudad se presentó en muy pocas oportunidades, aunque multiplicó presentaciones en muy diversos festivales de América y Europa. En el último mes se ofreció en Holanda con fuerte repercusión.
El trabajo de Rubio, en general, se ubica en ese límite en el que lo teatral y lo performático se confunden ( Todo cerca , Donde comienza el día ). Hay algunas obsesiones que se van reiterando en sus trabajos: la infancia, el tiempo, la necesidad de relatar. "Me interesa el presente, pero con una idea de futuro. Día tras día hay un motor que nos lleva a construir sueños, y en eso influye lo que nos enseñaron. Todo un medio nos fue transformando. Me gusta reflexionar sobre nuestra voluntad dentro de esos mecanismos coyunturales del tiempo. Estoy metido ahí y a la vez observo hacia afuera, intentando pensarme. Eso me pone bien y también en tensión: dónde contar, hacia dónde contar," explica el artista.
Hace tiempo que el creador quería trabajar con ropas. Después de la muerte de su padre, esa necesidad pareció afirmarse. "La idea regresa con la intención de hablar de la pérdida -cuenta, de lo que queda. Una de las ideas de la pieza es reconstruir la memoria a partir de la ropa. No como objeto, sino como edificio. El espacio en el que se desarrolla la obra es un edificio memorial. Hay algo que me influyó mucho: las tragedias que aparecen en los diarios. Uno las lee y pasan inadvertidas. De pronto alguien perdió a su familia y uno se vincula con eso sólo el tiempo de la lectura de la noticia. Empecé a fantasear con aquellos dramas particulares de otros que en apariencia no nos afectan. Pero en verdad sí lo hacen."
El protagonista de la historia decide seguir vinculado a la familia que perdió en un accidente de auto, se encierra y decide reconstruirla guardando los recuerdos que había vivido con su mujer e hijos. "A partir de ahí, la forma que descubre de vincularse con el mundo -sigue Rubio- es seguir encontrando historias de gente que desconoce. Hay una estructura del texto ligada a la memoria. Ese espacio laberíntico, a veces claro, a veces indefinido, a veces perdurable u olvidable, aquello que seleccionamos para seguir recordando o lo que preferimos dejar de lado."
Los proyectos de Rubio siempre están conectados con un espacio concreto. Y ese espacio resulta el disparador de la propuesta. Su último proyecto, que estrenó en enero en el festival chileno Cielos del Infinito, en Punta Arenas, se denomina Todo lo que está a mi lado . Es un pequeño relato que una actriz desarrolla acostada en una cama. Es para un único espectador, quien se acostará a su lado. "Es un gran trabajo de producción. La idea es que haya muchas camas. Los espectadores pasan a la vez, escuchan el relato y se van. Como es una instalación, si lo miras de afuera no sabés quién es el actor y quién el espectador. La escena está compuesta por los dos, de una manera muy extrema."
"Cuando a Deleuze le preguntaron, después del Mayo Francés, si la revolución era posible, dijo que no; pero que sí se pueden generar pequeños acontecimientos diarios que revolucionarán la cabeza de la gente. Eso para mí es fundante. En el momento donde aparece algo, yo busco teatro. No me importan los niveles de eficacia, me importa eso en lo que creo."
- Pueden dejar lo que quieran
Con dirección de Fernando Rubio
Timbre 4, México 3554
Lunes, a las 21



