FIBA: un Macbeth en idioma sardo

Alessandro Serra
Alessandro Serra
Leni González
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29 de enero de 2019  • 13:01

El público del FIBA está advertido. En los programas dice que Macbettu contiene desnudos. "Sería mucho más oportuno avisar cuando la obra contiene estupideces", dice el italiano Alessandro Serra, el director de una de las puestas más esperadas: su versión en lengua sarda del clásico shakespereano interpretada solo por hombres, ganadora del premio Ubu 2017 al mejor espectáculo del año en su país.

Graduado en Artes en la Universidad La Sapienza de Roma, Serra es hijo de inmigrantes. Su abuelo partió de la isla de Cerdeña en los años 50 con la familia y unos cuantos cerdos para instalarse en los montes de la Tolfa, en la provincia de Roma.

"En casa se hablaba sardo, se comía sardo, se bebía sardo; todo estaba impregnado de olor a queso y ricotta. Mi abuelo se vestía de noble barbaricino (de Barbagia, Cerdeña), sabía sobre el casu marzu (queso típico con gusanos) y hablaba una lengua misteriosa y terrible, el sardo logudorese, un sonido áspero, crudo, cortante; una lengua cruda y, sin embargo, increíblemente musical", dice Serra. Cuando volvió a la isla en 2006 para fotografiar los carnavales tradicionales, aquellos temidos sonidos le resonaron perfectos para contar la tragedia que lo obsesionaba.

"Muchas veces me he preguntado dónde nació mi atracción por el personaje de Macbeth. En general, suele ganar Hamlet al que amo y encuentro grandes correspondencias. Pero mi héroe no podía ser Hamlet sino Macbeth, un individuo cuyos grandes límites lo tornan conmovedor. Macbeth piensa incesantemente en el futuro y, por lo tanto, enloquece. Es casi un símbolo de esta sociedad acelerada que no está lista para aceptar el transcurso del tiempo, al que queremos poseer con la tecnología -que en la práctica lo estira- pero a la vez, nos devora. Esta desesperación por no lograr vivir en el presente me hace sentir a Macbeth vivo, cercano y actual", explica.

Influido por el Teatro de la imagen, en 1999, funda la Compañía Teatropersona con la que lleva a escena sus proyectos integrales: escribe, dirige, diseña la escenografía, el vestuario, las luces y el sonido: "En mis obras la imagen opera como un hecho emotivo; vehiculiza emociones pero, al mismo tiempo, no deja de contar y significar. El teatro es un coro que hace ver a los espectadores. Aún es así o, al menos, es deseable que lo sea. Esto no significa que el sonido sea menos importante: la palabra, la música, el canto y los ruidos contribuyen a la visión interior. Pero, mientras que en Macbeth se cuenta que el rey ha sido asesinado, en Macbettu el rey es muerto en escena, en un ritual nocturno, sagrado como un réquiem y sensual como una orgía de sangre".

Como en el teatro isabelino, el elenco es masculino. También, en esa misma tradición, es una obra popular, según comprobó el director en distinos escenarios internacionales: "Las reacciones del público se repiten, silencios seguidos de risas liberadoras. Busco ese lenguaje universal que pueda vehiculizar sentidos y emociones a muchos niveles".

En los últimos meses, Serra trabaja en su versión de El jardín de los cerezos, de Chéjov, el autor que más ama y quizá, "la obra más bella que jamás se haya escrito" porque es "un coro de almas, una pequeña historia aburrida que esconde todo el dolor del siglo XX. Y espero estar a su altura".

Macbettu
Macbettu

-¿Cómo ves el panorama teatral en tu país? ¿Cómo te ubicás con respecto a tus colegas directores y dramaturgos?

-No lo veo, voy poco al teatro. En Italia, hay un teatro con caras conocidas y otro de búsqueda que se cree mejor aunque, en general, tiene el deseo secreto de formar parte del otro. Con estas dos categorías no tengo mucha relación, aunque hay algunas excepciones. Hay realizadores, por cierto, muy talentosos con quienes, en secreto, sin la urgencia de hacerlo para vivir o para montar, se dan encuentros preciosos pero sin proclamas o manifiestos.

-¿Qué buscás en tus actores? ¿Cómo trabajás con tu compañía Teatropersona?

-Busco la humanidad porque es aquello que los espectadores necesitan. Antepongo la humanidad y el coraje de mostrar la propia herida al talento. El talento es necesario y la técnica ayuda y, a menudo, nos salva pero siempre debe estar al servicio de este encuentro íntimo y profundo entre el actor y el espectador. Esa generosidad y devoción por el otro es preciosa incluso en el proceso creativo. Durante los ensayos, siempre estoy en escena con los actores. Avanzamos con el training y la improvisación hasta que comienzan a confiar en mi: ahí comienza el verdadero proceso creativo, cuando el actor deja de defenderse, depone las armas y se expone. Siempre trato de trabajar con el mismo grupo de artistas que colabora conmigo desde hace años pero a menudo me tomo un tiempo para realizad audiciones y encontrar artistas para comenzar nuevos procesos creativos.

Macbettu, dirección de Alessandro Serra

En el Coliseo, Marcelo T. de Alvear 1125.

Miércoles 30, jueves 31 de enero y viernes 1° de febrero, a las 21.

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