Gerardo Sofovich hace buena letra
"Corrientes esquina glamour" . Teatro de revista. Con Cecilia Milone, Jessica Cirio, Carlos Perciavalle y Martín Russo. Escenografía: Daniel Feijoo. Vestuario: José Luis Frenado. Puesta coreográfica y actuación: Gustavo Moro. Asistente de coreografía y primera bailarina: Alicia Barceló. Libro y dirección general: Gerardo Sofovich. Teatro Metropolitan.
Nuestra opinión: Buena
Gerardo Sofovich se esfuerza y consigue dar una prolija impresión con "Corrientes esquina glamour", su último espectáculo, más cerca del music hall que del teatro de revista convencional. Con ritmo televisivo presenta uno tras otro, durante dos horas sin interrupciones ni tiempos muertos, una abrumadora batería de cuadros coreográficos animados por 16 correctos bailarines, que remiten a algunos de los clásicos musicales más exitosos de todos los tiempos, apenas alternados por acotados momentos de humor a cargo de Carlos Perciavalle y del imitador Martín Russo, más los pasables números de tango bailado de Geraldine Rojas y Ezequiel Paludi.
Es sumamente curioso el espacio otorgado a las vedettes en este espectáculo: para empezar, "el impactante regreso de Daniela Cardone", tal cual se lee en el programa de mano, fue debut y despedida, según parece por su anodina performance, manifiesta incomodidad y, tal vez, confusión entre tanto despliegue. Su baja le permitió a Sofovich recortar algunos de los minutos de más, que aún sobran, y la verdad es que no se la extraña.
Jessica Cirio ofrece juventud, atractivas curvas y voluntad en su primer intento por brillar sobre el escenario y sorprende, al comenzar, con unos inesperados pasos de tap. Pero su presencia no es tan dominante ni dilatada como la de Cecilia Milone, la imprevista estrella de este espectáculo. Con energía y bella entonación, Milone vuelve, otra vez, sobre su conocido repertorio tanguero, acompañada por un trío en vivo de bajo, guitarra y bandoneón. También se permite soltarse, sólo un poco más, en la actuación de sendos números de "Cabaret" -uno de ellos ("Money, money"), junto a Perciavalle- y oficia de virtual maestra de ceremonias animando al público a corear fragmentos de conocidas marchas patrióticas. No sólo eso: asimismo deja ver, en distintos momentos, un cuerpo más que en forma y hasta en el saludo final, baja la clásica escalera del teatro de revista con las plumas correspondientes.
La escenografía, con sus sucesivas transformaciones -luces, escaleras, ventanales, telones de distintos colores y brillos, que suben y bajan intermitentemente-, suma variedad visual a "Corrientes esquina glamour", cuyo voltaje humorístico aparece siempre contenido y con un índice bajo de procacidades.
En tanto Russo consigue hacer sonreír con sus bien entonadas y logradas imitaciones de célebres cantantes populares, Perciavalle apela a sus probados monólogos, personifica a una desopilante Camilla Parker Bowles y se despide, más cerca de la nostalgia -está cumpliendo cincuenta años sobre el escenario-, cantando el clásico de María Elena Walsh, "Como la cigarra".
Pensado para un público de edad intermedia para arriba bien tradicional, "Corrientes esquina glamour" se propone ser amable, aséptico y distendido. Sin euforia, pero conformes, los fieles seguidores de la trayectoria de Sofovich colman las instalaciones del teatro Metropolitan en cada función.







