
Héctor Tealdi era un teatrista de raza
Fue actor, director y docente de teatro
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A los 77 años y después de afrontar una larga dolencia falleció en Buenos Aires el actor, director y docente Héctor Tealdi. Era un teatrista de raza, conocía a la perfección los mecanismos de su profesión y se desalentaba mucho cuando esta modernidad imponía cambios que no llevaban al análisis, a la reflexión. Seguramente extrañaba sus primeros años de crecimiento, los 50 y los 60. Es que no podía escapar a una formación muy férrea ligada a nombres como Fernando Birri, Milagros de la Vega, Oscar Fessler, en la Argentina; o el Teatro Vagtangov y el Teatro Gorky, en Rusia.
Tealdi mantenía una sana costumbre, la charla de café. Allí había aprendido muchas cosas ya en Rosario, su ciudad natal, y sabía que ése era el lugar ideal para transitar la vida, para descubrir al otro, para defender proyectos, para sentirse más libre.
Había trabajado con algunos de los más reconocidos directores argentinos: Eugenio Filipelli (en Rosario) y luego, en Buenos Aires, con Inda Ledesma, Yirair Mossian, Lautaro Murúa, Lucas Demare, Roberto Durán, Marcelo Lavalle, Oscar Fessler, Manuel Iedvabni, Omar Grasso, Carlos Gorostiza, Sergio Renán.
En cine, entre otros, lo había hecho junto a Lautaro Murúa ("Un guapo del 900"), Leopoldo Torres Nilsson ("El Pibe Cabeza", "La guerra del cerdo"), Mario David ("El inmortal"). Y también la televisión lo tuvo en sus filas. Entre sus últimos trabajos se destacaron "Poliladron", "Primicias" y "Malandras".
Fue directivo de la Asociación Argentina de Actores en años difíciles, la década del 70. Muy reconocido fue también su trabajo en el interior del país, ya sea haciendo giras o dictando clases y con mucho cariño lo recibían en Rosario, a cada regreso. Entre 1995 y 98 tuvo a su cargo la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de esa ciudad, desarrollando una labor que aún se recuerda.
Desde 2002 venía desempeñándose como miembro del Quehacer Teatral Nacional dentro del Consejo de Dirección del Instituto Nacional del Teatro.
Había dejado los escenarios hace unos años -su último trabajo fue en 1995, un unipersonal, "Einstein" de Willard Simms, con supervisión de Lautaro Murúa- . Pero nunca dejó el teatro y tampoco ahora, porque su historia se liga a algunos de los momentos más emblemáticos de la historia escénica nacional. Además, quién va a olvidar a esa especie de "gentleman rantifuso", apasionado, melancólico, inteligente y sumamente querible.





