Humor siempre vigente
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"Pelos de gallina", por Los Trisinger. Intérpretes: Chiqui Reynoso, Antonio Calvar, Rody Kohanoff, Charly Diez Gómez. Duración: 80 minutos. En Moliére Teatro-Concert, Balcarce 982 (4343-0777). Viernes, a las 22, y sábados, a las 23.15.
Nuestra opinión: bueno
Como bien anticipan en la información de prensa, Los Trisinger han sacudido las telarañas del tiempo, renovaron las pilas y, como en décadas anteriores, volvieron a reflotar el espíritu del café concert de años anteriores para volcarlo en este nuevo espectáculo, "Pelos de gallina".
Aquellos que alguna vez los han visto notarán un esquema conocido: canciones y humor. Para los que asisten por primera vez, encontrarán que las canciones son recreaciones de los músicos para darle otra jerarquía al humor. Por ejemplo, se reconoce entre los acordes de la guitarra el texto del monólogo de Hamlet ("Ser o no ser") con algunas variantes que provocan inevitablemente la risa.
Y así se va desarrollando el espectáculo con cuatro hombres, hermanos en la ficción, que se definen emparentándose por momentos con los famosos hermanos Marx.
Es así que Yon (Chiqui Reynoso), emprendedor, seguro de sí mismo, es el que dirige el espectáculo y se impone con cierta cuota de autoritarismo. No casualmente "parece ser" el más inteligente.
Pol (Antonio Calvar) es el más sometido al hermano anterior, opacado por la verborragia del otro y, aunque intenta tomar revancha al recitar el poema "Debajo de los olivos", la falta de memoria lo obliga a balbucear algunas estrofas ante la burla de los otros.
Por su parte, Piter (Rody Kohanoff) da pie para exponer su reducida capacidad de entendimiento, jugando al tonto de la familia, pero es un apropiado contrapunto del hermano inteligente. Finalmente, Charli (Charly Diez Gómez), el baterista, al que si bien la juega de mudo, como Harpo Marx, le sobran recursos para hacerse entender y también es factótum del humor.
Hasta aquí los personajes.
Ahora corresponde ver lo que ofrecen: canciones y humor, que son la base del espectáculo. Aunque recurren a chacareras y a algunos compases del Concierto de Aranjuez, en general las letras son de elaboración propia y es donde se resalta la comicidad.
Humor blanco
Fiel a su estilo, Los Trisinger evitan lo obvio y lo burdo, y aunque se apoyan en el humor blanco por esta característica no pierden valores. Al contrario.
Es ingenioso el contraste entre el presentador, con notable acento norteamericano, que encara un tema folklórico. De igual manera se complementan en una absurda oposición las canciones de Santa Claus, de la tribu de Africa y de la globalización. Pero más allá de los méritos musicales, es en el trabajo de composición de personaje y en el contraste de las personalidades del cuarteto donde se encuentra la causa de la risa .
El acierto fundamental es el escenario del Moliére, en su esquema de café concert, que cobija cálidamente a esta propuesta en un marco idóneo y muy personal.
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