
Inspirado en Chéjov, pero confuso
"Las razones del bosque", variaciones sobre un tema de Chéjov, de Patricia Zangaro. Con Pablo Tur, Luciano Cáceres, Felisa Yeni, Lucrecia Gelardi, Ruth Scheinsohn y Fernanda Aguirre. Escenografía y vestuario: Valentina Bari. Música: Sergio Vainikoff. Luces y dirección: Diego Kogan. Teatro Payró.
Nuestra opinión: bueno.
El Payró inicia los festejos de su cincuentenario con estas "variaciones de Patricia Zangaro sobre un tema de Chéjov". La autora es figura de primera línea en la dramaturgia local ("Auto de fe entre bambalinas") y aborda aquí, según las entrevistas previas al estreno, la experiencia de trabajar sobre material sugerido por los actores. El tema sería la atracción de Chéjov por los árboles, "la intuición de que en su quieta presencia se cifra el enigma sobre el sentido de la vida". "Tal vez -prosigue la presentación en el programa de mano- a la hora de partir hacia su último viaje el autor haya asistido al baile de todas sus criaturas."
Y de eso se trata, precisamente. De un baile, en el que un Hombre de Blanco es alternativamente requerido por varias mujeres para trazar, con cada una de ellas, una serie de pasos, en tanto se dicen frases extraídas de las obras del dramaturgo ruso y también de su correspondencia y su diario.
Del espectáculo se desprende la curiosa sensación de que en realidad es un ballet frustrado. Un híbrido entre el texto y el baile, sin que ninguno de los dos justifique esa fusión a medias. Porque no es -conviene aclararlo- eso que hoy se denomina teatro-danza, o viceversa, sino más bien una mezcla que no ha cuajado del todo, una superposición sin objetivo definido. Hasta tal punto que los desplazamientos tienden más a la coreografía que a movimientos específicamente dramáticos.
Sin embargo, la probada destreza de Diego Kogan para animar el espacio, y la belleza visual -escenografía y vestuario de Valentina Bari- compensan en parte la ausencia de una verdadera obra. Si se lo considera algo así como un poema simbolista, se estará más cerca, tal vez, de la intención de los responsables. El elenco cumple decorosamente su cometido. Sobresale, claro, la veteranía de Felisa Yeni, con su hermosa voz y su dicción impecable, en un papel que últimamente frecuenta: el de una suerte de anfitriona, o dueña de casa, encargada de dar algún sentido a situaciones y personajes dispersos.
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