La actriz vuelve para quedarse
Recién llegada de Italia, hoy estrena Intimidades de la Sra. Müller, en El Cubo
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En 1982, la actriz Fernanda Mistral comenzó a viajar a España para instalarse largas temporadas en Madrid. Regresó en 1991, volvió a partir en 2000 y, en diciembre del año pasado, decidió que ya era tiempo de quedarse en Buenos Aires. La realidad le imponía acompañar a su esposo, quien sí estaba obligado a residir en Europa. Pero a ella "acompañarlo" siempre le resultó placentero: "Yo soy muy del matrimonio -aclara-. Tengo mis grandes libertades, pero soy parejil . Con alguien al lado todo tiene más sabor, hasta para discutir". Lo dice con mucha gracia, con un acento que combina expresiones muy porteñas y de a ratos muy castizas.
Acaba de llegar de Italia, donde terminó de grabar un telefilm dirigido por Luca Manfredi y está muy dispuesta a estrenar su nuevo espectáculo, Intimidades de la Sra. Müller, que a partir de hoy se ofrecerá en El Cubo.
El proyecto nació en Madrid y en la gestación la acompañaron dos amigos: la directora Susana Toscano y el autor Ismael Martínez. Todo surgió de una charla entre ellos. El punto de partida: cómo reinventar una vida en otro lugar. "Siempre tuve la idea de inventar un personaje que tenga que ver un poco con mis experiencias vividas -cuenta la intérprete-: estar en otro país, los conflictos que asoman en una mujer a la hora de cumplir 60 años, los deseos, la serenidad que también da la vida, la relación con los hijos, el abandonar algunas expectativas de la misma vida, como, de repente, parecería que la sexualidad pertenece sólo a los jóvenes y no es verdad. Yo defiendo mucho que las cosas tienen su belleza y su glamour en la edad que uno tiene."
Todas estas cuestiones y algunas otras pasaron a conformar la personalidad de Catherine, el personaje de Intimidades de la Sra. Müller , una mujer que lleva 30 años de casada y que decide reconquistar a su esposo. "El pasado está, se puede tener, sirve, pero una se tiene que reinventar la vida todos los días; volver a enamorarse, ser romántica, tener dos velitas y un champagne para concretar una historia de amor con la misma pareja."
Fernanda Mistral está convencida de que Catherine tiene un poco de su espíritu, porque ella misma se ha pasado la vida redescubriéndose; a eso quizá la hayan ayudado los múltiples personajes que viene construyendo en cine, teatro y televisión desde los 7 años, cuando su mamá la inscribió en la Escuela Infantil del Teatro Labardén. "Hoy me parece luminoso que mi madre me haya mandado allí -confiesa la actriz-. Pero en algún momento de crisis lo viví mal, me cuestioné qué habría pasado si hubiera tenido otro destino. Me enojé con eso, pero no con lo que me dio el oficio; digo oficio porque no me gusta llamarlo profesión. Aprendí lo que todos los actores somos: artesanos. Esta es un arma que me valió la vida. Viví, crecí, evolucioné, adquirí las cosas que tengo, eduqué a mis hijas, con lo que me dio mi carrera. Conocí el mundo. En 1962 estaba en Cannes, en San Sebastián, allí iba con mis películas. Mi vida ha sido muy afortunada."
La edad de la plenitud
Lo dice con una felicidad casi envidiable. Recorre su vida con mucha tranquilidad y con la seguridad de que cada momento fue vivido en plenitud. Hace chistes sobre su edad. "Empecé a los 7 años, podés sacar la cuenta de la edad que tengo; ahora, te podés equivocar o acertar." El cronista no se anima ni a una cosa ni a la otra. Sólo acierta a decir con algo de timidez: "Vivís tus años con mucha tranquilidad". Y ella responde: "Qué voy a hacer, yo me siento bien. Hasta me siento atractiva. Creo que ahora tengo más libertad para poder mostrarme que cuando era más bella y más joven. Esto es lo que soy".
Y la intención parece estar en mostrarse en la Argentina. Asegura adorar este país, porque le gusta ser "sudaca". "Me he ido muchas veces. Estuve en los Estados Unidos, en la India, en Europa. Dejé en algún momento mi carrera para encontrarme a mí misma, porque me parecía que tenía una gran personalidad y mi ser estaba chiquito. Pero me he dado cuenta de que quiero estar acá. Y no por cuestiones políticas, porque nunca fui de ningún partido. Tengo una fuerte inclinación por lo social. Me gusta una torta mejor repartida para todo el mundo. Eso lo tengo claro porque vengo de un hogar obrero. Y, además, recibí tanto de este país Ya está bien de andar por ahí. Ya es tiempo de asentarse."
En España, entre otras cosas, estuvo dando clases durante cinco años en una escuela que ayudó a crear; en la Argentina, tiene ganas de estudiar dirección. "Es que está muy bueno ser discípula."
Para agendar
Intimidades de la Sra. Müller, de Ismael Martínez y Susana Toscano. Dirección: Susana Toscano.
El Cubo, Zelaya 3053 (4963-2568). Viernes, sábados y domingos, a las 19. Viernes, desde $ 20, y el fin de semana, desde $ 40.






