
La gente detrás del telón
Asistentes y técnicos teatrales, ahora en el centro de la escena
1 minuto de lectura'
En la radio y en la televisión sucede con frecuencia que el operador de sonido o el asistente de dirección lleguen al aire con intervenciones oportunas y eficaces. En cine, es un clásico el cameo de los directores, que se reservan una aparición cuanto más disimulada mejor.
En la música, y especialmente en el rock, los ayudantes que transportan instrumentos (conocidos en la jerga como "plomos", no por lo cargosos sino por los pesados bultos que movilizan) tuvieron en esa tarea un modo de iniciación artística. El músico de León Gieco Aníbal Forcada reivindicó a estos asistentes y les compuso "El rock de los plomos".
Pero el ámbito artístico en donde los que siempre están atrás dieron un paso para adelante es en el del teatro. Desde hace mucho se observa con placer con cuánta sutileza y plasticidad entran y salen del escenario los asistentes de Les Luthiers. En este momento, en tres salas oficiales (en las que se representan "Huesito Caracú", "Romeo y Julieta" y "Lo que pasó cuando Nora dejó a su marido...") utileros, tramoyistas, servidores de escena, maquinistas o como se los quiera llamar, técnicos todos, están incluidos en los recursos escénicos.
En "Lo que pasó...", los operarios no sólo llevan de aquí para allá trastos y muebles, sino que también ponen el cuerpo para que la acción teatral se complete. Y aunque no abren la boca, no pasan inadvertidos. Por esa tarea, Gustavo el iluminador, los maquinistas René, Antonio, Gabriel y Jorge y los utileros Carlos y Lorenzo reciben un pago extra. Pero el mejor premio es lo que se escucha decir al público que sale de la sala Casacuberta: "Esos que están vestidos de técnicos, ¿son actores?" Esta enumeración no estaría completa sin mencionar el caso de Maipo Subterráneo, una troupe muy secreta que después de la última función de cada temporada se anima a satirizar la obra y a los actores reales que acaban de bajar de cartel.
Lo hacen mediante puestas de no más de 25 minutos de duración, con la sola intención de profundizar la amistad con el elenco que se va y para homenajear con humor a quienes cumplieron seria y profesionalmente su tarea. Horacio, Ornella, Nicolás, Carolina, Sol, Mónica y Pablo son los nombres de quienes vienen haciendo estas parodias desde 1997: por un ratito, pero también para siempre, se soñaron Pinti en "Salsa Criolla", Norma Aleandro en "Master Class", Alfredo Alcón en "Un largo viaje del día hacia la noche", Mariana Fabbiani en "La Cenicienta" y muchos más.
Adelante los de atrás, parecen decir los que casi nunca dan la cara, pero respaldan desde sus distintos trabajos la solidez de una puesta.
1
2Cómo vivió Mirtha Legrand las horas previas a su cumpleaños: un reencuentro, un detalle en la vajilla y un premio
3Quién es Luján Saez: la joven diseñadora detrás de los looks de las hijas de las famosas
4Salvador, el thriller español de Netflix de 8 episodios que es un boom internacional y que está entre lo más visto de la plataforma



