La última entrevista de LA NACION con Agustín Alezzo

En junio de este año, el maestro de actores habló con LA NACION sobre cómo, a raíz de la pandemia de coronavirus, peligraba la continuidad de la escuela de teatro que fundó en 1966
En junio de este año, el maestro de actores habló con LA NACION sobre cómo, a raíz de la pandemia de coronavirus, peligraba la continuidad de la escuela de teatro que fundó en 1966 Crédito: Alejandro Guyot
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9 de julio de 2020  • 17:37

El mundo artístico reaccionó hoy con profundo dolor ante la muerte de Agustín Alezzo, quien falleció a los 84 años, luego de haberse contagiado de coronavirus y haber permanecido un mes internado en el sanatorio La Trinidad de Palermo. Si bien en las últimas horas estaban gestionando el alta del maestro de actores, su salud empeoró súbitamente y no pudieron salvarlo.

Alezzo le había brindado una última entrevista a LA NACION a comienzos de junio, donde había hablado sobre la crisis que atravesaba su escuela como consecuencia de la pandemia.

"Fundé la escuela en 1966 -señalaba Alezzo en diálogo telefónico con este medio-. Nunca la actividad fue interrumpida, las clases siempre se dieron aunque durante la dictadura yo estaba prohibido. Sin embargo, la escuela siguió funcionando silenciando mi nombre para poder seguir dando clases. Funcionaba porque la gente sabía lo que hacíamos, y eso siempre dio sus frutos. En todos estos años es la primera vez que me encuentro con un problema serio de parate", contaba, y mencionaba la solidaridad de su entorno.

"Mucha gente, muchos exalumnos se han acercado; inclusive Carlos Rottemberg, quien se ofreció a colaborar. En verdad yo estoy muy agradecido a cada uno de ellos", expresaba. Asimismo, le compartía a LA NACION que estaba atravesando la cuarentena con "paciencia", y recordaba anécdotas de sus obras.

Cuando un director se inicia debe buscar a muy buenos actores porque ellos van a suplir tus errores
Agustín Alezzo

Frases destacadas de la última entrevista de Agustín Alezzo con LA NACION:

  • Sobre los actores: "Siempre he pensando que cuando un director se inicia debe buscar a muy buenos actores porque ellos van a suplir tus errores".
  • Sobre El Duende: "Nunca ha sido fácil el camino. Inicialmente fue solo una escuela pero en 2000 empezamos a hacer también espectáculos durante diez años. Después de la tragedia de Cromañón fueron tantos los problemas de habilitación que decidí parar con ese asunto. Lo que ganábamos por un lado se iba por el otro".
  • Sobre la obra Ejecución: "Fue un éxito notable. Llenaba el Payró de jueves a domingos. Alfredo Alcón, a quien no conocía personalmente, fue a verla. Le gustó tanto que le pidió a Osvaldo Bonet, por aquel entonces al frente del Teatro San Martín, que yo lo dirija en Romance de lobos, de Valle Inclán, espectáculo central en el inicio de la siguiente temporada".
  • Sobre la presencia de Jorge Luis Borges en su primer trabajo como director: "Su presencia valió por todo. Tampoco a él lo conocía pero luego de la función me acerqué a saludarlo. Borges estaba encantado con la obra. Le gustó tanto que luego volvió. También fue a ver Romance de lobos. Su presencia es uno de los recuerdos más hermosos que tengo del teatro".
  • Sobre su primera obra, La mentira: "Fue un fracaso de público pero es el espectáculo que más me gusta de todos los que he hecho. Tenía un gran elenco, uno estupendo que colaboró conmigo de una manera extraordinaria. Había invertido todo el dinero que tenía para producirla. Y como era una obra en las que las mujeres usaban vestidos largos y los hombres se vestían de esmoquin, diseñados por Gastón Breyer, dejé todo en la tintorería pero nunca los retiré". ¿Por qué? "Porque no tenía plata, había invertido todo el dinero que tenía para producirla", contó.

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