
Las mil caras de Gasalla
"Sólo clásicos en el Maipo". Textos, luces, vestuario y dirección: Antonio Gasalla. Con A. Gasalla y Sebastián Borrás. Asistentes: S. Borrás y Ricardo Tulak. En el Maipo. Duración: 120 minutos.
Nuestra opinión: bueno
Estar dos horas sin bajarse del escenario interpretando siete personajes es un trabajo titánico. Antonio Gasalla trajo al escenario del Maipo el espectáculo que lleva de gira por el interior del país. No hubo tiempo de preparar algo grande que marcase su gran retorno al teatro de la calle Esmeralda y éste es un dato importante como para no pedir más de lo que hay.
De todos modos, está muy bien. Gasalla es un artista que tiene un profundo respeto por el público y posee la habilidad de hacer sentir vivo al espectador. Su mejor momento es el principio del show, cuando hace de él mismo y comienza con su ametralladora de conceptos, ironías y análisis humorísticos de la realidad, la política, la sociedad y los hombres públicos. No se salvan ni el presidente Kirchner, ni Elisa Carrió, ni los ex presidentes, ni siquiera Marley. Son cuarenta minutos intensos para reír sin parar, en los que el actor no se pone en el lugar de enjuiciador o educador. Es decir, no hace que el espectador salga del teatro sintiéndose culpable. Lo único objetable es el facilismo de hacerlo participar diciendo cosas a coro, un recurso remanido muy vinculado con la vieja revista y a las estudiantinas televisivas.
Gasalla es un artesano de tipologías. Cada personaje expresa un universo mucho más amplio de lo que se ve en la superficie. Y eso es lo que lo distingue de otros cómicos. Lo suyo no es ni la tribuna ni la caricatura simple. Cada criatura suya no sólo tiene un cómo fantásticamente creativo, sino un valioso por qué, y una dirección definida y contundente.
Criaturas femeninas
El cómico interpreta a sus personajes femeninos más populares: Soledad, Yolanda, Flora (la empleada pública), Mamá Cora, la Sordomuda y Josefa, la muñeca pepona, un personaje que hacía en sus años de café concert y que, confesó, no componía desde 1971. En esta última, su mordacidad y humor negro alcanzan su máxima potencia. El cuadro más logrado es el de la empleada pública. Los demás son divertidos, pero por momentos se los ve fuera de su ámbito natural.
Tal vez lo único que empaña el espectáculo es el cambio entre un personaje y otro. Lo hace detrás de un telón que sólo deja ver su cabeza. Mientras tanto, cuenta chistes y da órdenes como: "Sacame la luz" o "levantame el telón". Es desprolijo y le quita cierta magia a la composición, pero también es cierto que no había muchas más opciones como para hacer los cambios.
En los cuadros de Yolanda, la empleada pública y la Sordomuda, está acompañado por Sebastián Borrás, que es un muy buen partenaire y tiene la gracia suficiente como para sentar presencia.
"Sólo clásicos?" es un espectáculo divertido, que no agobia y es como tener un especial de dos horas de personajes queridos de la tele que quedarán durante muchísimo tiempo implantados en el imaginario popular.






