
Leo Maslíah vuelve con sus clásicos al Picadilly
Poco antes del show, en el hall del teatro Picadilly hay una chica que pregunta a sus amigos si Leo Maslíah es argentino. "No", responde uno ante la novata, con ganas de fanfarronear por sus conocimientos acerca del artista en cuestión. "No, pero casi", interrumpe otro del grupito.
Leo Maslíah nació en 1954 en Montevideo y debutó sobre un escenario, veinte años después, como intérprete de música clásica. Desde entonces compuso obras de cámara y sinfónicas, contemporánea y popular, editó una treintena de discos por medio de varios sellos de Montevideo y Buenos Aires (en solitario, con grupos como Los Energúmenos, o con cantantes como Rossana Taddei y Gustavo López Manzitti), despuntó sus vicios literarios en más de veinte publicaciones e hizo que el humor fuera el eje principal de su amplia y ecléctica carrera.
Y si es casi argentino se debe a que Maslíah ya tiene un lugar ganado dentro de la escena porteña desde hace varios años y a que su humor se adapta a los códigos que se manejan en la orilla oeste del Río de la Plata.
Llegó por primera vez a Buenos Aires en 1982, convocado para un recital de música uruguaya; luego comenzó a frecuentar la ciudad con sus espectáculos. Aquí publicó varios de sus trabajos discográficos, libros como el reciente "Telecomedia y otras teatreces", y cada vez que puede cruza el charco.
Sin estrenos, pero con su particular estilo, hasta fin del actual actúa todos los sábados, a las 23.30, en el sótano de Corrientes 1524 que ocupa el teatro Picadilly. En estas funciones es fácil adivinar quiénes se acercan por primera vez y quiénes lo siguen desde hace tiempo. Los que largan carcajadas son los debutantes; los que ríen con moderación son aquellos que vuelven a caer en las complejas tramas irónicas del artista. Porque el show "Maslíah & Cía" no es un nuevo espectáculo, sino un repaso por su universo artístico o, al menos, de lo que se puede ver en las casi dos horas que dura la presentación. Lo que sobra queda para la siguiente: el músico intenta que cada función sea diferente.
Guiños para músicos
Siempre con el protagonismo de sus relatos cortos y de su piano, el último sábado entregó "Perdón si te molesto con esta sonatina", "Moda retro", "La sonata del perro de Mozart", el recuerdo de "Las clases de guitarra de la Srta. Cunegunda López de García", entre otros clásicos, como los enredos de "Cambio de cabezas".
Quienes entienden algo de música pueden disfrutar un poco más,tanto por la manera como el pianista acompaña algunos textos como cuando invita al violinista Juan Roque Alsina para apuntar al momento instrumental donde se cuelan influencias de la música contemporánea o piezas y formas musicales que ya tienen más de 200 años.
Así se construye un Maslíah que, sin cambios, puede seguir ganando la sonrisa de los trasnochadores, novatos o conocedores de su obra.






