
Los tres chanchitos
La obra escapa a la moralina que impera en la versión de Disney
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TEXTO Y DIRECCION: HECTOR PRESA CON: GUILLERMINA CALICCHIO, SOLEDAD AGÜERO/LUCIANA LESTER, MARIANELA AVALOS/ ERICA D’ALESSANDRO Y LEONARDO SPINA ANDRES GRANIER MUSICA: DIEGO LOZANO COREOGRAFIA: MECHA FERNANDEZ VESTUARIO: LALI LASTRA SALA: TEATRO LA GALERA (HUMBOLDT 1591) FUNCIONES: SABADOS, DOMINGOS Y FERIADOS, A LAS 16
Nuestra opinión: buena
Héctor Presa suele encontrarles una vuelta de tuerca de humor a los cuentos tradicionales en sus puestas en escena al frente del grupo La Galera Encantada. A veces agrega algún personaje, como el octavo enanito de Blancanieves ; otras invierte roles, como cuando la Bella es la valiente, y el príncipe, el durmiente.
En Los tres chanchitos se trata ante todo de presentar la historia en su trama original, pero con una aproximación paulatina al nudo del conflicto, una presentación cuidadosamente medida del malvado lobo. Y de redireccionar la moraleja centrada en el elogio de la laboriosidad y la condena de la pereza hacia un mensaje que subraya, ante todo, la solidaridad y la prevención, sin perder por ello el placer de jugar.
Beto, Lalo y Pocho, los tres cerditos del caso, se acercan además a nuestra vida familiar cotidiana, al discutir sobre quién se hace cargo de preparar la comida, lavar los platos, realizar las compras o hacer la cama. Y cuando salen a construir cada uno su casa, van a la ferretería a adquirir los materiales. Uno de ellos, muy a la argentina, se decide por armarla de cartón y atarla "con alambre", el otro simplemente cuelga unas esterillas, en tanto que el tercero, claro, opta por el clásico modelo de ladrillos y tejas.
Ritmo
Entra finalmente en acción el lobo, tan anunciado que ya casi no asusta. Sin embargo, logra voltear las casas de los dos primeros y se generan las persecuciones casi chaplinescas que movilizan la risa en la platea. La música de Diego Lozano y, sobre todo, las coreografías de Mecha Fernández imprimen a la puesta el ritmo de humor que la caracteriza, con un elenco homogéneo en el que despunta con un plus picaresco Guillermina Calicchio, en el rol del chanchito más pequeño (y más reacio a asumir las responsabilidades que conlleva el crecimiento).
Planteada para los más chicos, Los tres chanchitos escapa a la moralina aleccionadora que impera en la versión de Disney. Los dos cerditos menores no sólo aprenden que vale la pena tener una casa sólida para estar a salvo del lobo, sino que perjudican al mayor dejándole todas las obligaciones. Pero también éste tiene algo que aprender: se divierte jugando con sus hermanos, disfruta de tenerlos cerca. ¿Y el lobo? Es el que presenta la historia, al fin y al cabo, sin él no habría cuento.





