
María de Buenos Aires , en su propia ciudad
Desde 1997, Julia Zenko representó la operita María de Buenos Aires , de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer, en forma de concierto una cantidad de veces que ya parece innumerable. Y con puesta en escena, la producción que ahora sube al escenario del Teatro Nacional Cervantes será la tercera versión que la tiene como protagonista.
Además, con esta producción tiene varios motivos para celebrar. Es la primera vez que puede representarla en una sala importante de la Argentina. Cuenta con un staff de figuras: la dirección general es de Marcelo Lombardero; las coreografías estarán a cargo de Oscar Araiz; actuará la orquesta de José Carli y Néstor Marconi, y para los papeles principales figuran Guillermo Fernández y Horacio Ferrer, además de Zenko. Y por último, aunque no menos importante, el hecho de que el reemplazo de Julia, ante cualquier eventualidad, es su hija Laura González.
"La diferencia esta vez es que el régisseur es argentino y un gran puestista, Marcelo Lombardero", sintetiza Julia mientras se prepara la obra en el Cervantes. "Saca a María de Buenos Aires de la propuesta tanguera tradicional. Porque lo que tuvo en cuenta Lombardero fue que Astor Piazzolla y Horacio Ferrer fueron visionarios. María de Buenos Aires se escribió en los sesenta, en plena época pop. Por eso se encara desde ese lado, a partir del baile y el vestuario. La idea es volar como ellos lo hicieron al escribirla. Además, la imagen de Buenos Aires, en las pantallas gigantes, gira de los sesenta a la actualidad, con las dolencias y las cosas que ocurren hoy. Marcelo está logrando eso que pensaron Piazzolla y Ferrer. De hecho, lo tiene a Ferrer al lado todo el tiempo. Creo que cuando la estrenaron era algo arriesgado para ese momento. El público no lo pudo asimilar. Esa María nació en los sesenta, con el paz y amor, con la psicodelia, con el psicoanálisis."
La cantante dice -acerca del espectáculo que servirá para la reapertura de la sala María Guerrero, del Teatro Nacional Cervantes- que su desafío es sacar al personaje de ese papel que ya trae armado luego de tantas representaciones. "Para mí, es esa chiquita que viene de un pueblito a buscar su futuro pero cae embaucada por la zona oscura de Buenos Aires. Yo me hice esa idea de María. En esta puesta, aunque tiene de todo, no se va tanto para ese lado. Es una María un poco más angelical."
Entonces: ¿es una buena María en el caso de recurrir para alguna función al reemplazo de su hija, Laura González? Zenko se ríe y mira a su hija, que está sentada a su lado, en una butaca de la sala, durante una pausa del ensayo. "Pero mirá que hay una escena bastante sugerente -dice después-. Estoy contenta de que ella sea mi cover . Además, es grande ya. Ella tranquilamente puede hacer este papel y muchos otros. Vino a un casting, no entró sin competencia."
La "cover girl"
Para Laura toda la situación es auspiciosa. "Estoy en un proceso de absorción permanente", dirá. Claro que también es una manera de ponerse a la sombra de su madre en un momento en el que tiene 24 años y ve frente a sí una carrera que empieza. "Lo principal para mí es participar de este proyecto, que es muy ambicioso. Si me hubieran contratado como asistente de las bailarinas, lo hubiera aceptado también", aclara Laura.
"Me sé toda la obra, la vi muchas veces y además corrí con la ventaja de ser muy parecida físicamente a mi mamá. Canto en el mismo registro y tengo un color de voz similar. Por eso sabía que al menos iba a poder hacer una buena audición. Estoy entusiasmada con el hecho de estar en este grupo de trabajo de Ferrer, Lombardero y Araiz.
-¿Por dónde va tu trabajo más allá de esta obra?
Laura: -Por aceptar todo desafío como cantante. La idea es grabar un disco este año. Pero como no soy compositora se hace más difícil armar repertorio. Y después, todo el trabajo que surja como cantante sesionista, desde jingles hasta bandas y eventos. Estuve trabajando con Lito Vitale como coreuta de su sexteto.
Julia: -Además, Laura es fanática de Stevie Wonder y habla muy bien inglés. Tiene un proyecto de banda de tributo a Stevie Wonder. Hay gente interesada en producir ese espectáculo. Bueno, nada más. Trato de no hablar. Prefiero que lo haga ella.
-Pero cuando lo hacés ¿hablás como madre o como crítica?
Julia: -A mí me gana la madre. Me da orgullo y felicidad que le guste tanto la música como nos gusta a mí y a la familia. Como crítica diría que es naturalmente una excelente cantante, además de haber estudiado y de seguir estudiando. Creo que puede llegar a hacer un camino muy interesante.
-Con un trabajo como el que comienza ahora ¿no corrés el riesgo de quedar a la sombra de Julia?
Laura: -Hace no mucho hice una participación en Planeta Show , espectáculo que estaba producido por Jorge Guinzburg. Ella tenía que cantar tres o cuatro temas de su repertorio. No pudo hacer un show y fui yo. Lo hice y me encantó. Al final me dijeron: "Eras tu mamá". Tengo facilidad para imitar. Ahí me preocupé un poco, pero sé que en el futuro mi camino solista va a ser, en cuanto a repertorio, muy distinto del de mi mamá. Yo quiero llevar una línea conceptual y musical, no algo ecléctico, como siempre dice ella que es su repertorio.
-¿Tuviste muchos reemplazos, Julia?
Julia: -Nunca. Vos no se lo cuentes a nadie, pero seguramente alguna noche no voy a poder hacer la función. Me gustaría que Laura haga una función entera.
Laura: -De todos modos, pensar en reemplazo es relativo. Si un día me toca hacerla a mí, va a ser otra versión. Es difícil reemplazar su manejo arriba del escenario.
-Luego de tantas veces que cantaste la operita, ¿ya hacés María de Buenos Aires de taquito ?
Julia: -No. En un momento María va a estar en un andamio de 2,60 metros de alto, sin baranda, haciendo equilibrio. Al contrario, voy a tener que tener mucho cuidado con el taquito [se ríe]. Por supuesto que sé las letras, pero tengo que sacarme un chip y ponerme otro para poder reflejar lo que Lombardero quiere que se vea. Me divierte la adrenalina de lo diferente.
PARA AGENDAR
María de Buenos Aires Obra de Piazzolla y Ferrer en la versión que se estrena mañana, a las 21. Próximas funciones: jueves, viernes y sábados, a las 21, y domingos, a las 20.30.
Teatro Nacional Cervantes Libertad 815.
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