
Marilú Marini y Angel Pavlovsky, en escena
En la apertura del Festival Grec, de Barcelona, por primera vez estos talentosísimos artistas locales compartieron su juego
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Ella, la exquisita Marilú Marini, se fue de la Argentina luego del cierre del Instituto Di Tella, cuando el país, como tantas otras veces, atravesaba una de sus tantas horas nubladas. El, el gran Angel Pavlovsky (o "la" Pavlovsky), partió en 1973 cuando las aguas turbias venían marchando. Ella se instaló en Francia. El, en España. Ella suele realizar oportunas visitas a nuestro país. El, desde 1985, no pisa su tierra. Cosas de la vida, y por propuesta de otro argentino, Ricardo Szwarcer, por primera vez trabajaron juntos en la inauguración del Festival Grec, el encuentro artístico más importante de la vanguardista Barcelona, que dirige justamente Szwarcer.
"Lo conozco a Angel desde hace años, pero nunca habíamos coincidido en un proyecto. Cada vez que vengo a España y él está haciendo algo, siempre lo veo. Tenemos la misma lengua cultural; estamos unidos por una historia que podemos compartir. ¡Es fantástico trabajar con él!", apunta Marilú, en comunicación telefónica desde España.
Y como son dos intérpretes con carreras cargadas de dobleces (de "inquietantes" dobleces, habría que decir), el encuentro artístico se produjo teniendo como marco una propuesta artística poco tradicional que se ganó aplausos y voces críticas. Expliquemos un poco: es que tanto Marilú como Pavlovsky protagonizaron junto a Misia, la gran cantante portuguesa de fado, una polémica versión de Historia del soldado , de Igor Stravinsky, dirigidos por el inglés Nigel Lowery y el iraní Amir Hosseinpour.
En esta propuesta que navega entre las aguas del teatro y la ópera, claramente se dejó de lado al sentido común. Por empezar, Misia, por ejemplo, no canta. "Todo esto forma parte de un proyecto de Ricardo Szwarcer, por el cual se reunió a gente que venía de diferentes horizontes. Como Angel, que tiene su carrera como performer y artista de music hall, y como yo, que vengo del teatro y la danza. Toda esa mezcla se ha transformado en un caldo de cultivo para algo que es poco tradicional y, diría, casi experimental. La intención de la dirección es que esta puesta de Historia de un soldado se transforme en una especie de work in progress . En realidad, pienso que es un proyecto bastante atípico para la apertura de un gran festival, en el cual suelen presentarse propuestas basadas en el efecto", cuenta ella sobre este trabajo que ayer, luego de tres funciones, hizo su última representación en el Grec, encuentro que congrega experiencias teatrales, coreográficas y musicales.
El diario La Vanguardia , de Barcelona, cuenta que la noche del miércoles, en la gran fiesta de apertura, los tres intérpretes recibieron calurosos aplausos, pero cuando aparecieron en escena los dos directores hubo bastantes abucheos. "Sin hacer ejercicios de mnemotecnia, podría asegurar que es la primera vez que se produce una reacción así en el público en la jornada inaugural del festival, aunque, desde luego, sí ha habido abucheos más sonados, como el que cosechó el renombrado Bob Wilson hace ya bastantes años...", cuenta la crónica periodística. Esa misma noche, el delegado de Cultura del ayuntamiento salió a defender la propuesta. "Cuando uno arriesga, hay gente que se convence más y gente que se convence menos", apuntó.
Un ángel y una dama
Más allá de los aplausos que cosecharon los tres protagonistas y los abucheos para la apuesta, tanto para Marilú como para Angel Pavlovsky (una figura que en la década del ochenta se convirtió en icónica por su audaz libertad artística e intelectual), este proyecto implicó nadar en otras aguas. Para él, fue incorporar su enorme conocimiento ligado al music hall y ahora estar pendiente del mundo del director. Por su parte, ella se dio el gusto de cantar un aria de ópera por primera vez.
Marilú ahora sigue sus pasos por tierras europeas. Hoy, Pavlovsky ya está en Mérida para presentar otro trabajo y volverá al Grec porque allí, la última semana del mes próximo, integrará el elenco de Las troyanas , según puesta de Mario Gas. Y mientras el encuentro escénico barcelonés sigue sus pasos, en la versión de este año Dino Saluzzi presentará su nuevo disco, Javier Daulte ofrecerá otra puesta de Nunca estuviste tan adorable y Gabriela Izcovich, otra figurita preferida del Grec, presentará su espectáculo Todos hablan .
Mientras tanto, esperan su turno artistas fundamentales del panorama escénico actual como Declan Donnellan, Sasha Waltz, Sidi Larbi Cherkaoui y los integrantes de la Compañía Complicite, entre tantos otros que forman parte de un encuentro dirigido por quien entre 1986 y 1989 estuvo a cargo de la dirección del Teatro Colón. En ese período programó Mahagonny , ópera de Kurt Weill, con la puesta multimedia a cargo de Jaime Kogan. En aquella oportunidad, también hubo varios que salieron del teatro con cara de chicos enojados.






