Marta Bianchi, la nueva Bernarda Alba

Se considera feminista, militante por los derechos de las mujeres y dice que la obra de García Lorca es actual
Leni González
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8 de enero de 2016  

MAR DEL PLATA.– No es la primera vez que Marta Bianchi integra un elenco de mujeres a las órdenes de José María Muscari. En 2000 fue Desangradas en glamour, en el Picadilly de Buenos Aires, y hoy es el clásico de Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba, de gira por Mar del Plata y el resto de la costa atlántica, hasta marzo.

"Aquella vez, para él fue su paso del off a la calle Corrientes y para nosotros significó experiencia en el off", dice la actriz sobre la obra de Muscari que compartió con Carola Reyna y Florencia Peña, entre otras actrices, quince años atrás. Esta vez el desafío es nada menos que Bernarda Alba, acompañada por Edda Díaz (como la abuela), Cristina Alberó (Poncia), Alejandra Majluf (Magdalena), Alejandra Rubio (Martirio), Patricia Viggiano (Angustias), Sabrina Carballo (Amelia), Ginette Reynal (criada) y Marta Mediavilla (Adela): "Es un elenco muy profesional y apasionado por el trabajo y eso me gusta, actuar con quienes se apasionan y no con repetidores".

Hacía casi dos décadas que Bianchi no iba a Mar del Plata para trabajar en temporada. Los últimos 18 veranos los había pasado descansando en Punta del Este, pero el llamado de Muscari para la gira en la costa la tentó. "Al principio tenía cierto prejuicio: ¿qué corrección le podés hacer a García Lorca? Y me sorprendió mucho. La adaptación que hizo el director es muy buena porque aggiornó el lenguaje sin perder la poética del autor. También me gustó mucho cómo lo hace María Rosa Fugazot –no vi la primera versión con Norma Pons– y la recepción del público fue apoteótica", dice Bianchi acerca de la puesta original que ahora se presenta en Carlos Paz, siempre con producción de ?Javier Faroni.

"Si bien la «coreografía», como dice José María, es la misma, yo lo hago desde mí porque hay distintos caminos para llegar a un personaje, en este caso, un personajón como es esta viuda represora, madre de cinco hijas. Después de cuatro temporadas, la obra se mantiene en cartel porque es un clásico, atemporal y universal, lleno de pasión que llega a todos. Como una sinfonía que escuchás más de una vez y siempre te entusiasma porque le encontrás algo diferente", dice Bianchi.

-La obra está viva si bien las mujeres han cambiado mucho.

-Cambió mucho todo, pero hay todavía rémoras. Lo vemos cada día, la violencia de género, los femicidios. Y la doble moral también permanece en muchos aspectos. "No sólo hay que serlo, sino parecerlo", se decía antes y las mujeres que se animaban a transgredir, que las había, pagaban costos terribles. "Hay que quemarle el pubis con aceite caliente", juzga Bernarda a una vecina que transgredió las normas. Pero creo que a ella le habría gustado. Esas cosas no se decían de los hombres.

–En Hollywood es un reclamo constante de las actrices: ¿hay pocos papeles para mujeres después de los 40?

–Sí, claro. Las protagonistas son las jóvenes y a medida que pasa el tiempo hay menos chances para las mujeres grandes. No les pasa lo mismo a los hombres. Esto es así en la dramaturgia y en el cine universal. Es la realidad y lo tomo de esa manera. Yo no espero que me llamen, sino que genero mis cosas para tener trabajo siempre. Por ejemplo, varias veces al año actúo en Un mismo árbol verde, de Claudia Piñeyro, sobre el genocidio armenio, por la que nos premiaron en 2006 cuando la estrenamos en el Payró y la seguimos llevando a universidades y centros culturales de manera gratuita. Y soy socia fundadora de La Mujer y el Cine, una ONG que ya tiene 27 años y su objetivo es estimular a las mujeres a ejercer roles de liderazgo en el cine y abrir una ventana a las jóvenes realizadoras.

–¿Por qué considerás que hay una producción artística de las mujeres? A veces se discute ese recorte.

–No hay un cine "de mujer". Eso no. Pero todo producción artística está impregnada de la perspectiva. Las mujeres tenemos una historia que nos iguala, diferente a la de los hombres. La historia y la experiencia nos ubicaron en otro lugar. Aunque somos todas distintas porque tenemos distintas situaciones, la perspectiva nos iguala. Hombres y mujeres podemos contar la misma historia, pero la perspectiva va a ser diferente. María Luisa Bemberg decidió ser directora cuando en una reunión escuchó a un hombre contar una aventura a un grupo de mujeres. Como se sonrojaban porque el relato era denigrante, María Luisa supo que lo mismo contado por una mujer iba a ser distinto.

–¿Por qué no hacés televisión? ¿No te gusta?

–No me convocan. Trabajé muchísimo en tele y me gusta transitar todos los medios de expresión. Veo a la noche algo de tele, hago zapping, me engancho poco. Me gustaron algunas series, sobre todo Borgen, la danesa. Es feminista, la única que vi atravesada por mirada de género, es extraordinaria.

–¿Qué falta de manera urgente en la Argentina en cuestión de género?

–Nadie quiere abortar. Pero hay que despenalizarlo y que sea libre y gratuito para que las mujeres pobres no mueran, porque las de clase media y alta, que también lo hacen, no corren los mismos riesgos. En muchos aspectos tenemos una legislación avanzada, pero las transformaciones culturales llevan mucho tiempo. Creo que el feminismo es mi granito de arena a la democracia.

La casa de Bernarda Alba

Dirigida por José M. Muscari

Lunes y martes, a las 21, en el Lido.

Hoy, en Necochea; mañana, en Miramar; domingo, en Pinamar. Desde el jueves, en Santa Teresita, San Bernardo, Villa Gesell y San Clemente. $ 400.

Apostillas

La receta del verano

Jugo de limón puro con una cucharadita de bicarbonato de sodio y un toque de miel es la clave para que la voz no traicione a las actrices en los escenarios marplatenses. Para las fumadoras o a las que el viento de la playa dejó disfónicas, nada mejor que esta copita. La receta, dicen, es de Rita Cortese y la difunde a quien quiera escucharla, Alejandra Majluf. Pero hay competencia: otra versión cuenta que lo mejor son dos pastillas de cloruro de potasio antes de la función y ¡santo remedio!

Manifiesto femenino marplatense

Los tiempos cambian, sin duda, pero las represiones quedan y no sólo entre las paredes de La casa de Bernarda Alba. En el Centro Cultural Séptimo Fuego (Bolívar 3675) se estrenó La insolencia del clítoris, improvisaciones recargadas, donde dos mujeres, madre e hija, discuten identidades, mandatos y transgresiones. Las encargadas del manifiesto feminista son Laura Giménez y Florencia Beninato, dirigidas por Enrique Baigol.

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