Merecido regreso a escena
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Patria nueva , de Armando Discépolo. Puesta en escena y dirección general: Néstor Romero. Con Daniel Figueiredo, Elena Petraglia, Jorge García Marino, Luis Albano, Hernán Martínez, Stefania Sleiman, Martín Sayavedra, Marcelo Fernández, Andrés Raiano y Roberto Solano. Música original: Chango Farías Gómez. Escenografía: Miguel Nigro. Iluminación: Jorge Merzari. En el teatro San Telmo, Cochabamba 370, los viernes y sábados, a las 20.30. Duración: 75 minutos.
Nuestra opinión: buena
Dentro de la dramaturgia de Armando Discépolo, la pieza Patria nueva se pierde entre otros importantes títulos, entre ellos, Mustafá , Babilonia , Stefano o Relojero , que le brindaron a su autor la admiración y el éxito de críticos y público. Patria nueva se estrenó en mayo de 1926, con la dirección de Pascual Carcavallo, y nunca más subió a escena. Convertida en una obra casi desconocida, el director Néstor Romano decidió rescatarla y retrotraerla a uno de los reciclados recintos del teatro San Telmo y brindar así un merecido homenaje a quien fue uno de los autores escénicos más importantes de nuestra escena contemporánea.
La historia está ambientada en una humilde panadería rural en los comienzos del siglo pasado y Ramón, su dueño, un gallego que inesperadamente se había enterado en el pasado de que Manuel, su compatriota y mejor amigo, se había enamorado de su esposa Emilia, decide alejarse de ese hombre que intentó conquistar a su amada. Mucho tiempo después, Ramón quedó ciego, y en el momento de la acción de la obra, Manuel, que había recorrido solitariamente muchos caminos del mundo, retorna de pronto a la panadería para confesarle a Emilia que no podía morirse sin volverla a ver.
La historia, sencilla y compacta, se inserta en este amor del pasado que renace en el presente y, fundamentalmente, refleja el enfrentamiento de nativos de la Argentina con extranjeros llegados de España y de Italia a través de diálogos y de violencia, teniendo como escenario esa panadería en la que criollos y gringos luchan por el engrandecimiento de un país en plena ebullición.
La nación según Romano
Alejado en esta ocasión del grotesco, que cultivó con enorme capacidad, y transitando por una línea realista, Armando Discépolo armó así un riguroso esquema social en el que caben nostalgias, esperanzas y fracasos. La sólida puesta en escena de Néstor Romano suma atracción a esta obra que, merecidamente, vuelve a un escenario tras ochenta años de silencio.
El elenco cumple con convicción sus respectivos papeles, aunque bien vale destacar la labor de Daniel Figueiredo, como ese ciego que procura borrar sus recuerdos del pasado, y de Jorge García Marino, un Manuel desencantado que retorna a su lugar del pasado.
La escenografía y la puesta de luces valorizan esta obra que, felizmente rescatada, muestra una casi desconocida faceta de Armando Discépolo.



