
Moria: "Soy una señora madura"
La actriz, nuevamente convocada por Nito Artaza, tiene su lucimiento en "Los locos mandan"
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MAR DEL PLATA.- Salvo en sus monólogos, Moria Casán nunca está sola en el escenario del Atlas, donde encabeza junto a Nito Artaza la revista "Los locos mandan". Participa en cuanto número musical puede, se le atreve al hip-hop, a meterse adentro de una pecera con agua entre las bailarinas o a cambiarse varias veces de ropa en un mismo cuadro mientras baila o se deja revolear por el aire por los coreutas. Es una Moria que sorprende, que hace recordar sus mejores años de vedette y que deja muy en claro por qué ocupa el lugar que tiene en el mundo del espectáculo local.
Desde 1979 hace temporadas en Mar del Plata y se ufana de que nunca se tuvo que levantar un espectáculo suyo por falta de público. En su pomposo chalet del barrio de Constitución, entre asistentes y mascotas, no disimula su emoción ante el momento que vive y hace un repaso por el presente, pasado y futuro.
-¡Cómo andás bailando...!
-Siempre bailé. Soy profesora de danzas y tengo una base de ballet desde muy chiquita. Lo que pasa es que los coreógrafos tienen el prejuicio de no ponerle a la figura la misma dinámica que a los bailarines, para que se pueda lucir. Me encanta retroalimentarme y reinventarme todo el tiempo y trabajar como una obrerita más. Les pedí a los coreógrafos ser una bailarina más. La gente ya sabe que soy la figura. No quiero que se anuncie: "Acá viene la reina o la diva". Eso es obvio, ya lo hice hace 30 años y no me interesa. Quiero trabajar como una bailarina más y con coreografías que no sean tradicionales. Supongo que es un crecimiento y el resultado de años de trabajo, además de que te sepan aprovechar y de que no tengan prejuicios. Porque otras figuras no quieren ser bailarinas. Incluso, en el número de la pecera, bailo con una chica de 20 años [Paola Rey] a mi lado. El coreógrafo la quería mandar para atrás. Pero le pedí que no. Quería sentirla como si fuera un espejo. Me hace bien sentir que soy parte del coro, como si recién comenzara. Eso me reinventa. No quiero sentarme en la fama que tengo y en mis 33 años de escenario.
-¿Hay una nueva Moria?
-Creo que debe ser el crecimiento y mi disfrute escénico. No existe la desidia en mi vida. Me desdramatizo del hecho de la fama y me observo. No compro lo que vendo. Moria es la que tiene que vender entradas y llevar al público, pero en el escenario hay que sorprender. Para mí, eso es un artista: el que moviliza, el que no se queda, el que trasciende al cuerpo.
-¿A qué te referís?
-Soy una señora mayor y tengo que haber trascendido al cuerpo. Por más que esté bien de físico, soy consciente de ser una señora madura que tiene sus limitaciones. Aunque esté divina, no podría mostrarme con una bikini o con el típico "conchero". No da. Estaría casi decadente y sería un mamarracho. Obviamente, me visto de manera seductora, pero juego con la edad, con mi trayectoria y me divierto. El problema de la gente que tiene muchos años de escena es que se queda con la Radiolandia sepia debajo del brazo, como encapsulados.
-Y este género te exige ciertas cosas...
-Sí, esto es sin red. Si hago teatro de texto, me protege la ficción, un personaje o el director. Pero acá sos siempre Moria Casán, estás más expuesta desde el físico. Porque, aunque tengas 90 años, la gente siempre te va a mirar el cuerpo porque es el componente con el cual naciste. Entonces, creo que hay que trabajar sobre la base del ahora. El background que tenés te tiene que servir como base para seguir creciendo, no para quedarte.
-¿Te metés mucho en la producción?
-Todo lo mío es invento propio. La elección de la música y de la ropa de mis cuadros es mía. Incluso mi monólogo está escrito por mí.
-¿Sentís una evolución como capocómica?
-Totalmente. Soy la única cosa viva que queda de la revista tradicional. Trabajé con todos. La Campoy dice que soy pasado y presente, pero aggiornados. Debuté con Adolfo Stray en El Nacional y, de ahí, no paré en observar a los capocómicos. Además, trabajé con José Marrone, Alfredo Barbieri, Don Pelele, Marcos Zucker, Dringue Farías, Vicente Rubino, Osvaldo Pacheco, Carlos Scazziotta, Mario Sánchez, Antonio Gasalla, Carlos Perciavalle, Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Tato Bores?
-¿Por qué no nombrás a ninguna mujer?
-Es que no las registraba. Enseguida que entré, ascendí como figura. No hice "banco". Yo soy historia.
-Das la sensación de tener una seguridad absoluta. ¿No tenés miedos?
-No. Tengo prevenciones. Al miedo le escapo porque me parece que es lo más paralizante del planeta. Soy una mujer avant garde y tengo una diversificación. Dejé la revista, hice "Brujas" durante diez años, trabajé con Nito, en "Cabaret Bijou", conduje talk shows, hice de capocómica durante cinco años en "Monumental Moria"? Mi virtud es que te hago humor en otro packaging. Por eso la gente se sorprende siempre conmigo. No me canso y tengo una administración de energía bárbara.
La política
Es generosa con sus colegas, aunque internaliza muy bien ese concepto de ser la número uno. Por eso también no tiene reparos en hablar de las colegas o del mismo presidente de la Nación.
-¿Tenés postura de diva ante tus compañeros?
-Para nada. No tengo ni ataques de diva, ni soy histérica ni compré lo que vendí. Me gusta ser una más. Saludo a todos, pero no ando tomando mate en los camarines. Eso sí: intento establecer armonía en el escenario.
-¿Por eso te reís de algunas colegas tuyas con fama de difíciles?
-(Ríe) Lo de Nacha [Guevara] es porque tuve una discusión. Fuimos a almorzar varias veces y me llegó a decir que tenía que aprender cosas de mí. De pronto, me salió agrediendo en la tele, rascándose la oreja, diciendo que yo no le gustaba porque era de derecha. Ya nos amigamos, pero la gasto un poquitito en la obra. Igualmente, yo no escribí eso, sino el libretista: Aníbal Litvin.
-¿Y sos de derecha?
-Creo que soy de centro. Una persona moderna política no se define ni de derecha ni de izquierda. Creo que lo que viene en el mundo es el centro y que todos los extremos y las aristas en algún punto siempre son perjudiciales o se juntan. Soy una mujer a la que le encantaría trabajar por el bien común. Creo que hice un buen papel, tuve una excelente cantidad de votos. Saqué más que la UCR en tres meses, sin el apoyo de un partido, sólo con mi credibilidad. Me gustaría trabajar más por la mujer porque somos las grandes postergadas.
-¿Vas a seguir postulándote?
-Voy a seguir trabajando. En principio, voy a poner una fundación para ayudar. Me parece que tengo que rendir de algún modo con toda esa gente que creyó en mí y me apoyó absolutamente a través de su corazón. El día de la elección, cuando iba de mi casa de Parque Leloir a votar, sentí lo mismo que cuando iba a nacer Sofía. Sabía que iba a haber un montón de gente que pensaría en mí cuando pusiera su votito en la urna. Era ansiedad, emoción, algo muy lindo y emotivo. Siento que me dieron una gran bienvenida.
-¿Votarías a Nito Artaza?
-No. Me equivoqué dos veces votando a la UCR: con Alfonsín y con Angeloz. Me gusta el pensamiento de Nito y, tal vez, podría votarlo si no estuviera en ese partido que fosiliza.
-En tu espectáculo le pegan duro al presidente Kirchner.
-No me gusta nadie del gobierno actual porque se manejan con revanchismo. Siempre veo mucho odio y resentimiento. Aunque hagan cosas buenas, no las veo porque siempre hay como una pátina de venganza. Además, siento como un gran tufillo a prohibición.
-¿Te molestaron con algo?
-No me dejaron trabajar en Canal 7 el año pasado.
-¿Cómo te imaginás tus 40 años como artista?
-Me los imagino sobre un escenario. Tal vez como productora, pero yo siempre quiero actuar. Me falta hacer la gran comedia musical donde sea la protagonista absoluta. Me gustaría mucho cantar, pero nunca me propusieron una obra así. También me gustaría hacer un drama. Me ofrecieron "Camino negro", de Oscar Viale. El texto me protegería de tanta media calada metida en la cola, tanto taco aguja y tanto strass.
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