Morón vuelve a tener su clásica sala teatral
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Que la existencia de los teatros oficiales depende de la voluntad de un pueblo, que se expresa a través de las autoridades elegidas, quedará una vez más demostrado con la reinauguración del teatro municipal de Morón, Gregorio de Laferrére, que se realizará hoy.
Abatido por la desidia y la indiferencia, el Teatro Municipal Gregorio de Laferrére veía cercano un fin que no merecía. Hasta que un político, joven y emprendedor, Martín Sabbatella, retomando la iniciativa de algunos de sus predecesores, entendió que el orgullo de una comunidad está encerrado en esa sala teatral que la representa y decidió rescatar del abandono al edificio.
La reinauguración de la sala bien merece los tres días de festejo que programó la municipalidad de ese partido: hoy, a las 21, Héctor Bidonde ofrecerá "El contrabajo", de Suskind, y mañana, a las 21, Tato Pavlovsky hará "Potestad". Además, asistirán en calidad de invitados especiales el investigador e historiador teatral Luis Ordaz, el editor y periodista Arturo Peña Lilo y el historiador Norberto Galasso. El lunes se presentará el libro "Teatro abierto", donde se recrea la historia de la dramaturgia de los últimos 120 años en el oeste bonaerense.
Rescatando el pasado
Cuando aún no había sido bautizada, la sala municipal, instalada en el edificio del Palacio Municipal, funcionaba como centro de convenciones. En 1948 fue convertida en teatro, con una capacidad de 220 butacas. Allí, el intendente César Albistur Villegas proyectó y creó el Teatro Experimental, al frente del cual designó a Pedro Escudero. Inició esta nueva etapa artística con varios estrenos: "Noche de luna", de Julio Sánchez Gardel; "Maleficio", de Tito de George; "Pacha", de Mario Alberto Podestá; "Donde está marcada la cruz", de O´Neill; "La intrusa", de Maeterlinck, y "El bello indiferente", de Cocteau.
El 25 de mayo de 1950 la sala fue inaugurada oficialmente con "La cuna del Himno", de José González Castillo, y el 25 de septiembre de 1964 fue bautizada Gregorio de Laferrére, comediógrafo argentino que fue intendente de esa localidad en 1891.
En toda su trayectoria, la sala no tuvo una existencia fluida. Sacudida por los avatares políticos, sufrió clausura y abandono. Durante la Revolución Libertadora se disolvió la compañía y se cerraron las puertas de la sala. Pero volvió a reabrirse por la "prepotencia de trabajo" de los artistas y músicos que transitaron sus escenarios. Hasta que llegó el peor de los enemigos: la indiferencia, que la sumió en un deterioro involuntario.
Hoy en día vuelve a brillar la flamante sala, que luce modernas butacas retapizadas, una flamante cabina de luces, un nuevo escenario y mucho entusiasmo para volver a cobijar una actividad que ya es tradicional de Morón.





