Murió el actor Alberto Anchart
Hasta hace unos meses fue Don Américo en el megaéxito teatral Más respeto que soy tu madre
1 minuto de lectura'
Ayer al mediodía falleció, a los 80 años, Alberto Anchart -actor de extensísima trayectoria teatral, televisiva y cinematográfica- en el Hospital Español, donde estuvo internado el último tiempo por una seria descompensación. El actor, que hasta hace unos meses encarnaba a Don Américo en la exitosa comedia Más respeto que soy tu madre, junto con Antonio Gasalla, padecía de un cáncer que lo alejó de las tablas y del personaje por el que le dieron su último premio, el ACE al mejor actor de reparto en comedia.
Anchart nació en Buenos Aires el 24 de septiembre de 1931 y se crió en el seno de una numerosa familia de artistas: era hijo del actor Alberto Anchart, hermano de Marqueza Anchart y primo de Gogó Andreu. Además, estuvo en pareja con la actriz y vedette Betty Flores durante 48 años, con quien se casó tres semanas antes de que ella muriera, en 2009, por un cáncer. Flores y Anchart se conocieron en un espectáculo de revista y durante años formaron un exitoso dúo cómico. El último tiempo de Anchart, en lo personal, fue muy difícil, ya que luego de soportar la muerte de su compañera tuvo que enfrentar la de su hija mayor, Patricia, hace justo un año. Por fortuna tuvo la suerte y el talento de lucirse -también durante el último tiempo- en el éxito de Más respeto... , que tantos buenos momentos le deparó. Es que allí Anchart se daba el lujo de poner oficio, gracia y soltura para lograr que sus encuentros -sobre todo- con el personaje que encarnaba Nazareno Mottola fueran de los más festejados de una propuesta ya de por sí muy bien recibida.
Anchart inició su carrera a mediados de los años 40 y compartió proyectos con personajes de la talla de Enrique Muiño, Pepe Arias, Pedro Quartucci, Fidel Pintos, Don Pelele, Ubaldo Martínez y Gogó Andreu, entre muchos otros. "Trabajé con todos los grandes y todas las grandes, y en cada oportunidad aprendí algo que cargo en mi valija de actor. No soy de los que se quedan en el camarín; me gusta estar en el escenario viendo trabajar a mis compañeros. No para robarles cosas, sino para sacar de esa experiencia algo que después va a quedar en mí", decía Anchart, en una entrevista, en 2008, con LA NACION antes de protagonizar Cremona , de Discépolo, en el Cervantes.
La televisión le dio gran popularidad a partir de sus trabajos en Los Campanelli (1971), La tuerca (1965) y Dibu (1996), entre muchísimos otros. Anchart dejó infinidad de recuerdos y, sobre todo, infinidad de amigos.






