Murió una gran dama del teatro
Sus restos serán inhumados mañana en el Panteón de Actores, en Chacarita
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Vivió la mayor parte de sus 93 años en Buenos Aires, por lo que se consideraba porteña (había nacido el 28 de septiembre de 1912, en Madrid), pero no dejó su ciudadanía española, lo que se advertía fácilmente por su tonada castiza que delataba su procedencia, sobre todo cuando encaraba los poemas de sus conciudadanos. "Los versos españoles son mi pasión... - decía en toda oportunidad-. A veces, cuando estoy solita en casa, agarro el chal y me pongo a recitar a Quevedo, al Marqués de Santillana, a García Lorca... o me largo a cantar. Me encanta la vida y la agradezco viviéndola."
Y así la vivió, sobre todo en su relación con el teatro, con el que mantuvo una relación muy pasional, hasta el punto que, a pesar de una fractura de cadera que le impedía moverse con soltura, cuando subía a un escenario su figura se agrandaba y alcanzaba las dimensiones de las grandes artistas.
Pero este presente había tenido un comienzo hace casi 80 años, cuando estaba estudiando y la maestra descubrió las condiciones histriónicas de esa pequeña que mostraba naturalmente su veta artística. "Así me iniciaron en el mundo musical -explicó María Luisa Robledo a LA NACION-. Mi madre me dijo que si quería proseguir con esos estudios tenía que hacerlo en serio. Estudié canto, piano y violín. Y así incursioné en la lírica, con un registro de soprano, a la edad de 14 años."
Y así llegó al teatro con el mismo señorío y elegancia con el que manejaba en sus últimos años el abanico. Tratar de registrar toda la actividad artística, cine, teatro, televisión, de esta dama de la escena es una tarea demasiado extensa para registrarla en estas líneas.
"Me inicié en el teatro haciendo «meritoriado" en la Comedia Nacional de Madrid. Después de esto, he hecho de todo. Lo único que me faltó fue hacer teatro de revistas en el Maipo. Pues si no puedo salir con plumas, saldré con mi verso", dice con picardía.
Y después de aquellos inicios transitó por las compañías de Anita Adamuz, Moreno Torroba, Enrique de Rosas, Camila Quiroga, Narciso Ibáñez Menta, García León, Luis Arata, Elsa O´Connor, Pedro López Lagar, Tita Merello, Emma Gramática hasta llegar a formar su propia compañía.
"He transitado el escenario durante 80 años. En el teatro Boedo trabajé, en 1939, durante ocho meses y medio y presentamos 96 obras." Y como éste son muchos los ejemplos que servirían para ilustrar todos estos años dedicados a la actuación.
"Hay muchos que dicen que para llegar a algo en el teatro se debe romper un par de zapatos sobre el escenario. Y yo he roto varios." Por este motivo fue condecorada con el Lazo de Isabel la Católica. Lo último que hizo fue un recital de poemas en el Maipo en 1996. La muerte probablemente la sorprendió ayer, seguramente con algún proyecto entre manos. "Casada con Pedro Aleandro, con dos hijas, María Vaner y Norma Aleandro, tres nietos (uno de ellos Oscar Ferrigno) y varios bisnietos, puedo decir que en mi vida todo se lo debo al teatro."
Sus restos son velados en Lavalleja 1554, hasta mañana, a las 16, en que regresará su hija Norma, de Europa, y serán inhumados en el Panteón de Actores, en Chacarita.






