
Nada lo turba, nada lo espanta
En el Centro Cultural Rojas, el primer trabajo de dirección de Pablo Rotemberg
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Nada te turbe, nada te espante, de Diego Manso. Con Débora Dejtiar, Laura López Moyano, Germán Rodríguez y Viviana Vázquez. Vestuario: Magda Banach. Escenografía: Mariana Tirantte. Iluminación: Magalí Acha. Diseño sonoro: Javier Cano. Dirección: Pablo Rotemberg. En el Centro Cultural Rojas. Nuestra opinión: buena
Pablo Rotemberg es un caso para seguir atentamente. Es el mismo bailarín y coreógrafo de El lobo . Es el que como pianista le puso música a una versión de El acorazado Potemkin . Es uno de los actores de Los sensuales . Y es, como si fuera poco, el director de Nada de turbe, nada te espante , el texto de Diego Manso que se presenta en el ciclo Operas Primas, del Rojas. En este contexto, su primer trabajo como director teatral es inquietante. Y como no podía ser menos teniendo en cuenta su amplia formación (me olvidaba, Rotemberg también estudió cine) tanto lo coreográfico como lo musical juegan roles constitutivos de la propuesta.
El texto de Manso reúne a tres mujeres que parecen no quedarles otra que trabajar en un burdel de mala muerte. Junto con ellas aparece Encarnita, un hombre con profunda vocación de mujer. Las cuatro hacen lo que pueden en medio de los convulsionados días previos a la vuelta de Juan Domingo Perón, en 1973. En ese clima enrarecido, esperanzador, violento y de reordenamiento de fuerzas oscuras, una de ellas, Rita, espera al General con quien dice haber tenido un amorío cuando él todavía estaba en el poder y ni había rastros de Isabelita. Claro que el reencuentro nunca será un jardín de rosas para ninguna de estas habitantes de un antro del Bajo.
Manso profundiza la historia de cada una de ellas (quizá con algunos excesos) transformándolas en seres entrañables, mientras, de fondo, suena la marcha peronista y las cuatro parecen ser piezas descartables de un sistema que no las incluye.
En escena, las tres actrices demuestran (como ya lo habían demostrado en puestas anteriores) manejar una cantidad de recursos interpretativos de una muy amplia paleta. Tanto Débora Dejtiar, como Laura López Moyano y Viviana Vázquez tienen momentos desbordados, intimistas, arrasadores y de una fragilidad conmovedora. De cada uno de esos tonos, salen bien paradas. Junto con ellas, Germán Rodríguez, como Encarnita, no se queda atrás.
Pablo Rotemberg supo aprovechar las enormes posibilidades interpretativas del elenco, maneja con talento el espacio y subraya con inteligencia el humor latente en la obra. Hasta realiza algunos guiños interesantes, como recurrir a la voz de Arnaldo André, como Perón, para acentuar el tono de culebrón de la obra. A lo sumo, quizá, no se animó a meter mano en la obra y sintetizar algunas escenas. Claro que en esto de abrirse puertas por otras experiencias artísticas, parece ser que nada lo turba ni nada lo espanta. Está bien, tiene con qué sostener sus propios riesgos.



