Nito Artaza, el rey del verano

Reunirá en su show de Mar del Plata -en el que invertirá nada menos que 900.000 pesos- a Moria Casán y Graciela Alfano
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9 de diciembre de 2001  

"Tengo mi lema, que dice: "Todo pasa... Realmente todo pasa, excepto en la Argentina". Vivir acá es como estar en un tren fantasma: todos los días tenemos sorpresas a la vuelta de cada puerta. Pero los productores y yo volvemos a reinvertir en lo que nos gusta, en aquello de lo que vivimos: el teatro." Así se presenta Nito Artaza, actor, empresario y productor que en esta temporada, sacudida por los vaivenes políticos, apuesta a una gran producción en su nuevo espectáculo marplatense, "Cantando bajo la deuda". Ya lleva contabilizadas diez temporadas en Mar del Plata y ocho compartiendo un dúo con Miguel Angel Cherutti, un período más que elocuente, ya que es uno de los poquísimos artistas que tienen continuidad en La Feliz y en Buenos Aires y al que el público nunca le falla.

Artaza es un personajón . Tiene siempre el comentario humorístico, capcioso, a flor de labios, pero esta modalidad no les resta seriedad a sus comentarios ni a su preocupación por el rigor profesional que siempre le permitió obtener óptimos resultados.

"Creemos, como todos los años, que "Cantando bajo la deuda" va a ser la mejor puesta. Es un título optimista, a pesar de todo. Hemos hecho una inversión muy importante al contar con dos estrellas como Moria Casán y Graciela Alfano..."

-Veo que te gustan los riesgos.

-Bienaventurados los que asumen riesgos. Moria y Graciela son dos figuras antagónicas, no voy a desmentirlo, y me ha costado mucho reunirlas y que firmen el contrato. Lo quise hacer antes y no pude. Pero, si es necesario, vamos a poner a miembros de los cascos azules entre camarines.

-Además, tenés otra colaboradora de lujo...

-Eleonora Cassano como directora coreográfica. Es una figura prestigiosa que se suma a este espectáculo. Tampoco ha sido fácil convencerla para que se incorpore a este género, aunque ya había incursionado en una revista que se hizo en el Maipo. Debo decir que fue lo que más me entusiasmó. Fue la primera que contraté. Es una persona encantadora, llena de ideas, muy trabajadora, disciplinada y creativa. No sabía cómo iba a terminar esta negociación. Fue más difícil que la del Fondo Monetario Internacional con Cavallo, pero finalmente pudimos armar el elenco.

-¿Moria y Graciela van a aparecer juntas?

-Aunque parezca mentira, todavía estamos en tratativas para lograr que antes del estreno en Mar del Plata hagan algo juntas. Creo que lo vamos a lograr. Supongo que Moria Casán, que es una de las mujeres más inteligentes con las que me ha tocado trabajar, intuitiva y práctica, va a terminar aceptando un número a dúo. Y también Graciela, que tiene ángel trabajando con nosotros, ya tiene una idea para hacer algo juntas. Creo, sorprendentemente, que se van a poner de acuerdo.

-Se te ve muy confiado.

-Les hablé mucho sobre el momento: nosotros en crisis, el mundo en guerra. Sé que un poco de antagonismo está bien, pero la gente quiere verlas juntas arriba de un escenario, quiere divertirse, pasarla bien, y nosotros tenemos que ser un incentivo más para la gente que va de vacaciones. Lo mismo que debe pasar en Buenos Aires. Aparte de dos cómicos, ver a dos figuras muy importantes. Creo que ellas dos llenan la avenida Corrientes, deslumbran en este momento tan difícil. A veces lamento que sea en esta situación tan crítica cuando vayamos a hacer este espectáculo tan importante, con una gran inversión, de la cual no sabemos si la vamos a recuperar.

-¿Se puede conocer el monto de la producción?

-Mi contador me ha prohibido hablar de esto, pero yo lo voy a decir. Un espectáculo de esta naturaleza ronda los 900.000 pesos, entre producción y sueldos. El 15 de marzo, cuando finalicemos en Mar del Plata, habremos gastado eso. O sea que es un riesgo. No me importa hablar de cifras porque quiero que la gente sepa no sólo lo que recaudamos, sino también el gasto que tenemos. Moria, Graciela y Eleonora tienen porcentajes altos, y por supuesto también Cherutti, porque es uno de los protagonistas del show. Además, las personas que trabajan en el show y para el show. Un rubro aparte es la escenografía, que este año es extraordinaria. Va a superar las anteriores, y el vestuario, al tener a dos figuras con dos cuadros cada una, nos obliga a un despliegue importante.

El traje de empresario

En su oficina de Palermo llama la atención un enorme tocado de plumas rojas que atrae inmediatamente la atención. Lo hizo Manuel González, el año último, para Cecilia Oviedo. Solamente el diseño costó mil pesos, y la realización llevó mil ochocientos pesos. "En total, este solo salió 2800 pesos", explica Artaza, entre divertido y asustado.

Las marquesinas son otro tema. Son dos, enormes, a las que se agregaron efectos de luces y láser, y tres motores que harán girar una parte de la estructura. "Para el Metropolitan, donde después traeremos la puesta, tendremos que cambiar el diseño, porque son distintas las medidas, así que hay que construir otra y también la base que la sostiene."

Tradicionalmente, en Buenos Aires siempre recala en el Astral, pero en esta oportunidad la compañía se mudará al Metropolitan.

-¿Cómo seleccionás el teatro, por la capacidad de sala, por la tecnología...?

-Por cábala. Siempre elijo teatros del lado izquierdo. Para teatro de revistas me gustan el Astral y el Metropolitan, y el Tabarís, si estuviera abierto. Si Romay nos ofreciera El Nacional, iría corriendo. O por ejemplo, la otra vez fui a grabar algo con Elenora y Julio Bocca, que van a participar en el espectáculo a través de una pantalla... (Se detiene, sorprendido por lo que dijo.) Es una sorpresa que estoy revelando. Se me escapó. En fin, ya está. Fui al Maipo y me pareció maravilloso. Yo trabajé una sola vez allí. Es una bombonera hermosa, donde uno siente al público cerca. Pero no quiero ser injusto. Todo teatro tiene su encanto. En la elección del Metropolitan pesó la parte económica, porque se trata de un espectáculo muy caro y Lorenzo Spadone me convenció "económicamente" para ir a su teatro.

-¿Qué estrella te faltaría incorporar a tus elencos?

-Tenemos un handicap de dos años más en escena. Con Miguel pretendemos llegar a cumplir juntos los diez años y a partir de ahí empezar a despedirnos, como Los Chalchaleros. En consecuencia, tenemos para diez años más. Después de haber tenido tantas y tan grandes figuras femeninas que nuestro público está acostumbrado a tener, si pudiéramos contar con Susana Giménez sería un poco como llegar al final.

No vacila en confesar que una de las razones por las que está sobre un escenario es porque se divierte y porque se lleva muy bien con Cherutti.

"No nos vemos mucho, a veces sólo en el escenario o para cenar una vez por mes, pero hemos adoptado la costumbre de veranear juntos, para poder charlar tranquilamente. Por eso no nos desgastamos, siempre tenemos cosas para sorprendernos. Somos casi como una pareja."

-¿No te interesa otro medio?

-Ahora tengo un ofrecimiento que es un gran desafío. Me llamó Nicolás Repetto para hacer televisión el año que viene. Lo estoy pensando, pero me cuesta decidirme porque tengo miedo.

Miedos que guardan relación con una filosofía de vida, con un crecimiento personal y con la convivencia familiar, que no quiere relegar.

"Creo que, holgadamente, Dios ha sido muy bueno conmigo, me ha dado la posibilidad de vivir de lo que me gusta. Me gusta divertir al público, pensar nuevos espectáculos, nuevos desafíos artísticos. Pero tengo mis límites: mi familia. Tres hijos a los que algunas veces descuidé, como también a mi pareja, para ir en pos de un éxito. Eso creo que no me volvería a pasar. En estos momentos podría estar haciendo muchas cosas más: televisión, radio, producciones de teatro. Sin embargo, elegí. Hago teatro, un poco de TV y mis shows. Con esto me permito tener mi cable a tierra: ir a Corrientes a pescar, jugar un fútbol con asadito con mis amigos, tomarme vacaciones, tener el tiempo para mis hijos, y un tiempito para ir a tomar una cervecita con mi mujer y disfrutar de la intimidad. Pequeñas cosas que son trascendentes para la vida. Para qué se quiere llegar a tener la gloria o el éxito si después no se puede disfrutar. Eso a veces nos pasa a los que estamos trabajando mucho y no nos damos cuenta. Para eso hay que sufrir, porque yo aprendí con el sufrimiento. Hay que fracasar, porque un fracaso te hace ver esas cosas. Sufrís un poco por amor, por separarte de tus hijos, sentís la lágrima de tu hijo porque en algún momento lo descuidaste. Eso no querés que te vuelva a suceder. Uno aprende si puede reflexionar sobre esto. No tengo más éxito, que podría tenerlo, por mi psicólogo, que desde hace diez años me ayuda un poco a frenarme.

-Cecilia Oviedo es tu esposa y también trabaja con vos. ¿Eso hace más fácil o más difícil la convivencia familiar?

-Trabajar juntos es más difícil. Le saca mucho mérito a Cecilia el ser la mujer del productor. Yo también me pongo los límites, porque no quiero acomodarla. He hecho espectáculos en los que pude haberle dado mucho más, porque ella tiene capacidad para hacerlo. Se preparó para esto. Nunca le di su gran oportunidad, quizá por prejuicios personales. Mi viejo fue un político que nunca acomodó a sus parientes. Lo podría haber hecho, porque yo no soy un político, que usa el dinero del Estado, sino el mío. Pero no lo hice. Es difícil trabajar juntos, pero se me hace fácil la vida con Cecilia. Es una mujer sumamente inteligente a quien le he sacado su energía cuando la puso en mí. Hubo momentos en que tuve que tomar decisiones importantes en el trabajo y en mi vida que, de no haberla tenido a ella, no sé si hubiera tenido el mismo éxito. Es una muy buena madre, que ha reunido a mis dos hijos mayores, Sabrina y Juan, de otro matrimonio, con Leandro,el nuestro. Me hizo perder el miedo al casamiento. Ya no le quiero quitar más energía después de vivir doce años juntos. Quiero que ella se sienta realizada y sea feliz. Ahora yo tengo que darle a ella más que ella a mí.

-¿Pensaste en el momento en que te vas retirar de tu carrera?

-Hace diez años que pensé en retirarme. Un primo mío siempre me recuerda que yo decía que cuando juntara determinada cantidad de guita me iba a retirar.

-La plata la ganaste...

-Tengo un buen pasar. Por lo menos, hasta hace una semana. Ahora, con las nuevas medidas de Cavallo, volví a ser pobre. Es lindo volver a sentirse en una posición mucho menos holgada de la que tenía...

-El dinero ya es un objetivo alcanzado.

-Pero en lo artístico siempre me falta. Me siento satisfecho con lo que he hecho. Soy feliz. Sí, pensé en retirarme. Me atacó en la crisis de los 40. Pero después me di cuenta de que estaba rodeado de gente joven, con entusiasmo, y empecé a disfrutar. Pero no puedo mentirte: sueño con tener mi campito en Corrientes, mi lanchita al lado del río, mi familia y mis amigos.

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