No todo es lo que aparenta ser
"Desde el jardín." Versión libre de Edward Nutkiewicz sobre la novela de Jerzy Kosinski. Puesta en escena y dirección: Néstor Romero. Elenco: Alfredo Noberasco, Néstor Pellicciaro, Sergio Oviedo, María Alejandra Bonetto, Leopoldo Verona, Hugo Mouján y Dany de Alzaga. Escenografía y vestuario: Alberto Bellatti. Música original: Germán Suane. Luces: Miguel Morales. Filmación: Fausto Nutkiewicz. Asistente de dirección: Graciela Cravino. En El Bardo, Cochabamba 743. Duración: 85 minutos.
Nuestra opinión: Bueno
En 1969, el director Hal Ashby estrenó la película "Desde el jardín" ("Out there"), con Peter Sellers y Shirley McLaine. Fue un éxito que se condecía con la atmósfera de los alegres y, a la vez, cuestionadores años 60. La película estaba basada en la novela del polaco Jerzy Kosinski, con guión realizado por él mismo.
Cuenta una historia alegórica, estructurada en forma muy inteligente con un humor entre corrosivo y chispeante. Carlos vivió toda su vida encerrado en la casa de un millonario de Washington, cuidando su jardín. Su única visión del mundo exterior es a través de su televisor. Pero cuando su patrón fallece, un abogado estilo villano de Disney lo pone de patitas en la calle... ¡Bah!, en ese mundo que sólo conocía en forma virtual. Enseguida conoce a un magnate y termina, de casualidad, catapultado a la política como asesor del mismo presidente.
Edward Nutkiewicz hizo la adaptación directamente de la novela, aunque evidencia influencias de la película, por la similitud de las situaciones y la estructura dramática escogida. A su vez, el director Néstor Romero, con la ayuda de tres monitores de video, proyecciones y un espacio escénico atípico también refleja un afán de acercamiento al lenguaje cinematográfico.
La obra habla de las dobles lecturas, de eso que cada individuo pretende ver. De aquellas cosas que no son lo que aparentan. Kosinski transita una entrelínea sutil enmarcada en un gran absurdo. Es una visión inteligente que escarba en el origen de ciertos poderes y llega a la médula del espectador al descubrir que en treinta años nada parece haber cambiado.
Las escenas que componen la totalidad de la pieza tienen una continuidad dudosa. Los puentes están forzados y, en algunos casos, estorban. Asimismo, el desarrollo se dilata y hay cierto abuso en la utilización del video como recurso narrativo. Son pequeñas pecas que atentan contra el ritmo total de la pieza, pero no llegan a opacar por completo su funcionamiento. "Desde el jardín" tiene chispazos, momentos, que se celebran y se agradecen.
Dirección de actores
La dirección de Néstor Romero optó por una marcación de trazo grueso y escogió la parodia como línea de actuación. No está mal, aunque el elenco es algo desparejo. Los actores están beneficiados en el juego de a pares, sobre todo. Por momentos, Romero discontinúa tiempo y espacio y logra así momentos de mayor agilidad.
El rol protagónico de Carlos Jardinero recayó en Alfredo Noberasco. Buscó la sutileza para encontrar la fibra íntima de este hombre indefenso, pero a la vez seguro. Todos hablan de él, planean su destino y el de ellos con respecto a él, que ni se mueve. Es la criatura mejor comprendida de toda la puesta. Por su parte, Leopoldo Verona pone oficio e intensidad en su composición, mientras que María Alejandra Bonetto logra algunos buenos momentos.
Alberto Bellatti buscó la frialdad en su concepción escénica años 60 y acertó. Es ese ámbito gélido un buen contraste para el absurdo que se está viviendo. El diseño de vestuario y la puesta de luces son correctos.





