
Osvaldo Tesser, en la piel de Giuseppe Verdi
En su obra intenta recuperar al músico desde su interioridad
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El afirma con cierta nostalgia que el teatro ya no lo "calienta de la misma manera que en otros tiempos". Así las cosas, el Osvaldo Tesser decidió, ya hace unos años, preparar unos espectáculos unipersonales que, por un lado, le posibilitan difundir el mundo creativo de destacados artistas argentinos e internacionales (Almafuerte, Oliverio Girondo, Puccini, Modigliani) y, a la vez, reconocer una capacidad interesante a la hora de construir unas dramaturgias en las que la personalidad de aquellos artistas le permiten potenciar sus cualidades interpretativas.
El próximo domingo, Tesser volverá a presentar en el Museo Fernández Blanco un trabajo que estrenó en 1995 dentro del ciclo El Colón por dentro , y que presentaba ante 600 espectadores por función en la sala de ensayos de esa importante sala porteña. Verdi , tal el nombre de la experiencia, nació un poco por casualidad.
"Un día se me ocurrió ir a la biblioteca del Colón -cuenta el actor- y descubrí unos libros enormes que contenían cartas escritas por Giuseppe Verdi. Allí él no sólo hablaba de su arte, sino además de su vida personal. Y eso me impactó de tal manera que sentí que podía llegar a un autor musical a través del teatro. Cuestiones de su cotidianeidad me daban la posibilidad de divulgarlo de otra manera. En el espectáculo mi intención no es disfrazarme de Verdi, sino recuperarlo desde mi ser actor, metiéndome en su interioridad. No me interesa tanto el héroe del bronce, sino ese tano campesino, mujeriego, que perdió a su mujer y a sus hijos a causa de la peste. Y que fue un hombre profundamente exitoso. La gente cantaba sus melodías en las calles."
Si bien el teatro y la televisión fueron consolidando mayormente la carrera de este destacado actor, su interés por la música y los cantantes lo llevó también a incursionar en muchas propuestas musicales hasta no hace mucho tiempo, como en Familia de artistas o Las hijas de Caruso .
Todo comenzó hace tiempo atrás cuando se presentó a un casting como bailarín para participar de La viuda alegre , que entonces preparaban Ana Itelman y Juan Silver. Su performance entonces no fue buena. No quedó como bailarín, pero sí como actor y, de esa manera, descubrió que desde ese rol podía insertarse en trabajos ligados a la opereta o a la ópera y así lo hizo después en muchas oportunidades.
"Trabajé en experiencia como La viuda alegre , El murciélago , Saverio el cruel y muchas veces con cantantes muy destacados como Víctor Torres, por ejemplo. Colaboré en la puesta de Pagliacci, que hizo José María Paolantonio en el Teatro Argentino de La Plata, y fue una experiencia hermosa. A mí, en realidad, me hubiera gustado ser cantante y mucha gente me alentó a eso, pero la verdad, no me animé."
-Decías antes que el teatro ya no te calienta, sin embargo, seguís mostrando mucha pasión por el trabajo teatral
-No me calienta de la misma manera. Tuve una época fantástica, con mucho trabajo. Salía de una obra y me llamaban para otra y junto a figuras notables como Soledad Silveyra, Susana Giménez, China Zorrilla. En la televisión hice producciones magníficas como, por ejemplo, junto con Andrea del Boca. Pero ahora he descubierto que con este tipo de trabajos unipersonales puedo recorrer el país haciendo giras y diciendo lo que yo tengo ganas de decir. Ya no estoy diciendo lo que pide un autor, sino lo que yo siento. Y eso me hace muy feliz.
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