Patricia Echegoyen, alma de Cabaret
En su composición de una prostituta nazi despierta los mejores comentarios
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Cuando escapaba de la adolescencia, Patricia Echegoyen ponía desfachatez y talento, pero no sólo actuando sino también cantando y bailando en Calígula , uno de los más exitosos musicales de Pepe Cibrián, allá en 1983. Después hizo George Sand , alguna cosa chiquita por ahí, hasta que la captó la televisión. Y se hizo famosa por eso, por una exposición mediática que, de todos modos, la pintaba como uno de los personajes jóvenes más queridos del medio.
A más de 20 años de aquella etapa, Patricia Echegoyen (Pato, le dicen en el ambiente artístico) volvió al musical, a su origen: a Cabaret . Interpreta a Fraulein Köst, uno de los roles secundarios, pero de esos personajes de soporte con peso y presencia. Y logró ser uno de los nombres más comentados por los espectadores que vieron la obra. Es algo así como la sorpresa. "Recibo mucha gratificación de los que vienen a ver la obra. Y hablan de todos los trabajos. Por eso puedo decirte con certeza que no creo en los papeles chicos. Es un personaje que me da muchísimas satisfacciones. Tiene mucho humor y le da color a la temática densa que se cuenta. En esta atmósfera tan fuerte tiene su optimismo, a pesar de que está reventada, de última y decadente."
Pero su historia con Cabaret no comenzó este año. Cuando la misma empresa productora la quiso montar en 2002 y no pudo por la crisis económico-política, ella era una de las "finalistas" para hacerse del personaje protagónico de Sally Bowles, junto a Elena Roger. Finalmente quedó como "cover" y le ofrecieron el papel de Fraulein Köst. Ya pasaron algunos años, fue mamá de una nena que hoy tiene dos años y medio y reconoce que el rol no le va, pero se enorgullece de haber sido elegida nuevamente para el mismo papel, luego de muchas audiciones, para personificar a su prostituta simpatizante con el nazismo.
Sus intervenciones le dan momentos de chispa a la obra y es un papel que sirve de conductor al concepto principal de la trama. Inclusive, participa en el cuadro musical que comienza la obra: el "Wilkomen", bailando con el resto de las coreutas y el maestro de ceremonias que compone Alejandro Paker. "En la puesta original, Köst baila todas las coreografías, pero Ariel (Del Mastro, el director) quiso que sólo participe del primer cuadro. Amo bailar y me encanta. Pasa algo curioso: no me reconocen. No sé por qué". La respuesta está en su caracterización. Tarda casi una hora en lograrla, entre maquillaje y peluquería.
Pero el gran momento de Patricia Echegoyen llega sobre el final del primer acto, donde "solita su alma" se planta en el escenario y comienza a cantar ese himno entre despiadado y bello que se llama "Mañana me toca a mí". Al finalizar, con todos sus compañeros en coro, estalla uno de los mayores aplausos de cada noche. "Ese momento es muy fuerte por todo lo que implica. Me sirvió el trabajo que hice con mi profesora de canto Marcela Frank. Para cantar uno tiene que estar seguro y vencer muchos miedos. Es hasta más dificil que actuar porque estás ahí amparado por el personaje. Cuando cantás es sólo tu voz. Ese cuadro requiere un nivel de exposición total porque está todo el elenco sobre el escenario mirándote, el público también, lógico, y vos ahí sola cantando con el alma. Por algo me tocó este personaje después de ser madre. Después de tener un hijo no le temés a nada", dice con una carcajada gruesa y sonora.
Placer por cantar y bailar
Reconoce que durante mucho tiempo la estigmatizaron con los personajes de chica sexy y que la televisión la volvió más popular aunque haya trabajado más en teatro. Pero también afirma con convicción que es en el género musical donde apunta a quedarse. "Amo la comedia musical. Pero tampoco te encontrás con muchas obras del género donde la historia es fuerte y potente, como en Cabaret. Vi la versión de Andrea Tenuta y era como la película. Esta es más comprometida. Un actor, al expresar cantando y bailando, siente como si tuviera un orgasmo. Si sentís placer al actuar, imaginate lo que podés vivir en las tres áreas: es lo más. Apasionante", dice.
Acaba de filmar la película La confesión , junto a Arnaldo André, Alejandro Fiore y Mirtha Busnelli, y trabaja en las versiones argentina y colombiana de Amas de casa desesperadas . Pero ya mira con cariño los musicales que pueden subir a escena el año próximo.



